En los últimos años, los tratamientos de fibra natural para pavimentos están ganando terreno, convirtiéndose en un material moderno que aporta una imágen fresca y actual, a pesar de haber sido utilizados desde hace siglos para vestir y decorar suelos y paredes.
Esteticamente, son alfombras muy resistentes y versátiles ya que se adaptan a todos los estilos decorativos y además aportan gran personalidad a los espacios donde se utilizan. Su regreso se debe, fundamentalmente, a la necesidad de crear espacios donde los elementos naturales sean los protagonistas en el hogar, permitiéndonos estar en contacto con ellos, ya que este tipo de alfombras provienen de fuentes renovables y son asequibles.
Presentan un aspecto auténtico gracias a sus tonalidades neutras y texturas nudosas, ofreciendo diseños discretos acorde con los gustos modernos, donde los colores ya no están limitados a los básicos más apagados, sino que se han incorporado tonos vivos y profundos con formas originales que potencian su imágen.
Las alfombras de fibras naturales no resultan tan flexibles a los pies como la moqueta, aun que esto último se compensa colocando una capa base. La mayorÃa resultan poco prácticas en zonas húmedas y suelen ser muy resistentes a la suciedad. También cuentan con un envés de latex que impide la acumulación de arena y polvo, a la vez que facilita su aplicación.
Cada tipo de fibra natural cuenta con determinados atributos estéticos y prácticos que permiten distinguir unos de otros.
- Alga: Entre todas las fibras naturales es la más lisa, por lo que resulta muy cómoda para pisar sobre ella. Se trata de un material resistente, barato, antiestático, impermeable y repele la suciedad. No puede teñirse, pero se puede resaltar su color natural añadiendo cuerdas de colores en el proceso. Puede utilizarse en cualquier zona de la casa, incluso en baños y cocinas, siempre que no se le someta a una excesiva humedad. Si se coloca en escaleras, debe hacerse con el hilo paralelo al escalón para evitar resbalones.
- Coco: De textura aspera y rugosa, tradicionalmente se ha utilizado para fabricar felpudos y sacos, y no es recomendable su uso en escalones, ya que los tacones pueden quedar enganchados, y tampoco en dormitorios donde se necesitan materiales más agradables al tacto. Es barato y resistente pero se mancha con facilidad. De aspecto rústico, se puede encontrar con diseños más modernos con dibujos de rayas o galones en rojos, azules y verdes.
- Sisal: Es la fibra natural más popular gracias a su versatilidad y potencial decorativo y se consigue con ella resultados espectaculares, a pesar de que se empezó usando, simplemente, para la confección de cuerda y cáñamo. Su textura es una mezcla entre el atractivo del coco y la suavidad del yute, de forma que resulta resistente para un uso intenso y tolera el pie desnudo. Se puede teñir facilmente, por lo que ofrece muy poca resistencia a las manchas, y lo podemos encontrar en una amplia gama de colores, diseños y tejidos.
- Yute: Presenta la suavidad suficiente como para resultar acogedor en un dormitorio, pero no soporta adecuadamente el trasiego constante. Además, requiere un tratamiento protector contra las manchas ya que su limpieza puede resultar complicada y en algunos casos imposible. Resulta algo más barato que el mejor sisal, pero es mucho menos duradero. Lo podemos encontrar en una amplia variedad de tejidos y tonalidades, desde los naturales y blanqueados a los pastel e intensos.
- Junco o estera medieval: Con este material se crean suelos resistentes y muy versatiles. De aspecto rústico, pero perfectamente adaptado a los diseños contemporáneos. Se encuentra a la cabeza de las fibras naturales, en lo que al precio se refiere, y no debe emplearse en escaleras, ya que resulta demasiado liso y resbaladizo. Para mantener sus propiedades se debe salpicar regularmente con agua. Las esteras se realizan con tiras de junco trenzadas a mano, cada una de 9 cm. de ancho y se cosen hasta crear una alfombra del tamaño deseado.
En cuanto a su instalación debemos tener en cuenta que requieren un subsuelo seco, nivelado y uniforme, correctamente preparado. Una capa base servirá para corregir ligeras imperfecciones y proporcionar flexibilidad y resistencia al desgaste.
Antes de ser colocadas, las alfombras de fibras naturales deben permanecer cuarenta y ocho horas en la zona donde vayan a usarse para adaptar las fibras a la humedad existente en el ambiente. En caso de querer colocarlas en la pared, es aconsejable dejarlo en manos de profesionales.
Como último apunte, para su mantenimiento, es aconsejable colocar protectores bajos las patas de sillas y sofás, evitar la exposición directa al sol, aspirar frecuentemente y no mojarlas con agua ni enjabonarlas.
Existen muchas variedades, ideales para distribuir en diferentes zonas de la casa donde pretendamos conseguir ambientes rústicos o bucólicos con un toque tradicional o más actual, eso dependerá de nuestra decoración y de las opciones que encontremos.Â
Imágenes: Hogarideas, Decoestilo y otros.Â
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