Muchos recordamos la pelÃcula de Anthony Hopkins, del año 1993, junto a la
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fabulosa aunque poco pródiga, Debra Winger. Richard Attemborough dirigió este bellÃsimo film en el que se recreaba una parte de la vida de C.S. Lewis, autor conocido hoy dÃa, mayoritariamente, gracias a las adaptaciones cinematográficas de su obra “Las Crónicas de Narnia“, un clásico de la literatura infantil.
En su época, Lewis fue coetáneo de otro escritor conocido por todos: J.R.R. Tolkien, padre de otra saga, la de El Señor de los Anillos, con el que mantuvo una estrecha relación de amistad. En una preciosa secuencia del film, el autor de “El león, la bruja y el armario” explica a un niño, delante de un armario, la magia que puede habitar en cualquier rincón de nuestro mundo.
La pelÃcula dramatiza la historia de amor que tuvo Lewis, en 1956, con la poetisa americana Joey Davidman, con la que se casó, a fin de evitar su expatriación. Su matrimonio duró sólo 4 años, a causa de la enfermedad de ella, que murió a los 45 años, en 1960. Lejos de ser una mera histórica dramática, se trata de un homenaje a la esperanza, al amor y a la fe.
Hopkins pronuncia, en una de sus mejores interpretaciones, una frase bellÃsima, intensa, refiriéndose a la pérdida de su amada Joey: “El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces”. Para anotar, releer y meditar. Todo un regalo.
Si la habéis visto, ¿qué os pareció la pelÃcula? ¿Y la obra de C.S. Lewis?
¡Un abrazo desde el Marcapáginas!




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