La historia, real, tuvo lugar en un pequeño pueblo llamado Cottingley, en Inglaterra, en 1918, y en ella se basaron tanto el libro como su adaptación al cine. Dos niñas, Elsie Wright y Frances Griffith, primas, tomaron prestada la cámara fotográfica del padre de Elsie para hacerse fotos juntas. Al revelar las placas, la sorpresa fue increÃble: las niñas aparecÃan rodeadas de unos pequeños seres alados, en lo que parecÃa una alegre danza. Al ser preguntadas las niñas, contestaron que eran “sus amigas las hadas”.
Años después, las fotos llegaron a manos de Sir Arthur Conan Doyle, escritor y creador del personaje de Sherlock Holmes, que además, era uno de los lÃderes del movimiento espiritista en el Reino Unido. La muerte de su hijo en la Primera Guerra Mundial le llevó a relacionarse
con varios mediums, llegando a afirmar que habÃa hablado en seis ocasiones con su difunto hijo.
Otro famoso de la época, el mago Harry Houdini, también se movió en este ambiente, pero desde un punto de vista escéptico, dedicándose a desenmascarar farsantes y timadores de pobres crédulos que querÃan comunicarse con sus seres queridos fallecidos.
Conan Doyle peritó las fotos, llegando a la conclusión de que eran técnicamente hablando, auténticas, es decir, no eran un montaje. El que lo que mostraban fuera o no verdadero o real, ya era otra cuestión. Investigadores de lo paranormal de la época las calificaron de falsas, argumentando que las supuestas hadas iban
“vestidas y peinadas a la moda parisina” del momento. Aun asÃ, Conan Doyle escribió y publicó un libro llamado “El misterio de las hadas” en la que trató el tema, incluyendo además un “catálogo de hadas”, en el que proporcionaba datos como forma, color, e incluso alimentación de estos pequeños seres, asà como especie y nacionalidad.
Una historia asà no sólo se ganó el derecho a varios libros, sino además a una bellÃsima pelÃcula, “Fotografiando hadas” (1997), de Nick Welling, e interpretada por Toby Stephens y Ben Kingsley. Aunque el film se toma muchas libertades con la historia original de las hadas de Cottingley, el resultado es una pelÃcula llena de fantasÃa y ternura, con un mensaje final lleno de esperanza y amor, en el que se nos dice que la muerte no es el final del camino jamás.
El libro en el que se inspira la pelÃcula es obra de Steven G. Szilagyi, y desgraciadamente no está editado en castellano.
Por último, señalar que en el año 1982, es decir, setenta años después que Elsie y Frances fotografiaran (o no…) a sus hadas en Cottingley, la empresa Kodak realizó una exhaustiva investigación, cuya conclusión fue que sus expertos no eran capaces de afirmar tajantemente que las fotos fueran falsas. Aunque en el fondo, ¿para qué pedir razones a la imaginación, a la ilusión? Nos dejaron una historia llena de magia, y eso, hoy en dÃa, no es poco.





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