hola.com

 

Las Crónicas de Elric, el barroco de la fantasía épica.

     Frente a los críticos más conservadores y prejuiciosos de la literatura inglesa, los más avanzados, sobretodo en “Literatura Comparada”, muestran actualmente un enorme interés por un género al que se consideraba menor, el llamado de “Espada y Brujería” o, más recientemente, de Fantasía Épica. La prueba más evidente es la de J. R. R. Tolkien eterno candidato a los Premios Nobel de Literatura, y descartado siempre por ser considerado un autor de obra intrascendente y dedicada a los jóvenes. Craso error a tenor de la trascendencia que su obra, EL Señor de los Anillos o El Hobbit han tenido, incluidas las multimillonarias adaptaciones cinematográficas, y que el banquillo y escuela de los futuros lectores adultos son autores con él, con hondas y acreditadas tradiciones literarias que las sustentan.

      Hundiendo sus raíces en tradiciones cosmogónicas como las grecolatinas o anglosajonas, entre otras muchas, y con ejemplos no sólo en la tradición oral sino también en la escrita, como la denominada “materia de Bretaña” que diera origen al ciclo artúrico, el devenir literario ha gozado de enormes ejemplos de literatura fantástica entre los que destacaron figuras como Chetién de Troyes, Bram Stoker, Mary Shelley, o Borges. Muchos han apuntado a Poe como el padre de la era dorada de la literatura fantástica, que empieza a acuñar nuevas fórmulas y nomenclaturas de género con autores anglosajones, sobretodo, como H. P. Lovecraf, Robert E. Howard- creador del conocido Conan-, Edgar Rice Burroughs-padre literario de Tarzán-, Ray Bradbury, Mervyn Peake o el ya citado J R. R. Tolkien, entre los más exitosos.

                                                                     

     Uno de los autores vivos más considerados y respetados de este género es  Michael Moorcock, londinense de 1939, un prolífico escritor de ciencia ficción y fantasía, además de editor, periodista, crítico y músico.  Creador y punta de lanza, personal y teórico, de la  “Nueva Ola” (New Wave), también conocida por “New Thing”, este movimiento es una corriente literaria dentro de la Ciencia Ficción surgida durante los sesenta y setenta. Tiene su origen en la revista británica “New Worlds”, dirigida por Moorcock, en la que hacen sus primeras tentativas algunos de los autores Británicos que luego serían los referentes de este movimiento como Brian W. Aldiss, John Brunner, J. G. Ballard, o el propio Moorcock. Más tarde esta tendencia literaria saltaría el Atlántico para influir claramente en jóvenes autores norteamericanos como Thomas M. Disch, Robert Silverberg, o Harlan Ellison.

 

    Moorcock, seguidor de la obra de Mervyn Peake, contemporáneo y enfrentado con Tolkien, hereda de su maestro la antipatía por el autor de “El Hobbit” y entre los años 1961 y 1963 aparecen sus primeras historias sobre Elric de Melniboné, personaje que abandona rápidamente y al que, incluso, le da muerte literaria. Sin embargo, en 1970,  resucita al personaje Elric, que se convertiría en su héroe más prolífico creando para él un nuevo ciclo de aventuras que ya no abandonará y gracias al que gana varias veces el British Fantasy Award,  o The World Fantasy Award, entre otros muchos.  Quizá su enfrentamiento abierto con Tolkien no es casual ya que, frente a éste, con un mundo con más referencias a lo canónicamente épico, en el sentido clásico de la literatura, con unos héroes y unos villanos más arquetípicamente definidos, Moorcock supone una vuelta de tuerca más a esta concepción. Un manierismo y una complejidad que choca frontalmente con esta definición clasizante, en la que los contornos y límites entre el bien y el mal no están tan definidos, y el clarooscuro, el conflicto y el alambicamiento barroco, toma un poderoso papel preponderante. No he usado casualmente los conceptos de clasizante o barroco ya que, en realidad, casi se podría decir que frente al clasicismo de Tolkien, que representaría uno de los pináculos de esta literatura de “Fantasía Épica”, Moorcock encarnaría una segunda época barroca, formal y conceptualmente, de la que sería figura principal. Una segunda época de madurez y consolidación del género menos infantil y más adulto. En esta saga fantástica de Elric de Melniboné, mascarón de proa de toda su obra y de la creación de lo que él llama el “multiverso”, que no es más que un universo de realidades paralelas en la que se encarnan distintas figuras de un “Campeón Eterno”, Elric, Emperador a su pesar, es uno de los más complejos y fascinantes personajes de la narrativa fantástica moderna. Es un antihéroe albino, taciturno, de ojos del color de la sangre, enfermizo y necesitado constantemente de drogas y bebedizos para sobrevivir, sojuzgado por las rudas tradiciones de su pueblo, un reino de guerreros-magos al borde de la desaparición, en el que él se convierte en un símbolo de criatura fronteriza entre el bien el mal, entre la luz y las sombras. Sus súbditos lo ven como un líder débil, melancólico, inexplicablemente aficionado a la lectura y que no se comporta con la brutalidad que cabría esperar de un auténtico monarca melnibonés. Pese a su aparente fragilidad, Elric, es un hechicero poderoso. De moral ambigua, pacta con el demonio Arioch y acepta la ayuda interesada de Tormentosa, una espada con voluntad propia, ya que es un demonio atado al arma, útil en las batallas pero peligrosa ya que bebe la sangre y las almas de sus enemigos. Por culpa de la Espada Negra, la historia recordará a Elric con los nombres de Asesino de Mujeres, al causar la muerte de su prima Cymoril de la que está enamorado,  por una treta de su hermano que aspira a derrocarlo del trono.

  

      Muchos autores posteriores y autores de comics, se han digamos “inspirado”en el personaje de Elric. Sólo como reflexión, recordar el parecido más que razonable con los hermanos albinos del comic y su posterior adaptación cinematográfica de Hellboy, o en la arroladora saga Juego de Tronos, con los hermanos de la saga del Dragón, en especial la Khalessi.  La Editorial Edhasa, en su colección Fantasy Nebulae ha tenido a bien editar en español toda esta saga y la mayoría de la obra de Moorcock. Yo recomiendo especialmente los tres primeros volúmenes de la saga:

I Elric de Melniboné
II La Fortaleza de la Perla

Y

III Marinero de los mares del destino  

 

Aunque cualquiera de sus novelas son una obra maestra de la literatura fantástica contemporánea, con ecos de tragedia Shakesperiana. Un autor maestro de muchos nuevos autores del género fantástico, también españoles,  en lo que grupos editoriales potentísimos como Planeta, de la mano de la sabia Laura Falcó, apuestan por el género en castellano con su Premio Minotauro de Novela.  Algunos se han dado a conocer gracias a este premio, y otros han sido consagrados ya por los lectores fieles, como Laura Gallego, o incipientes y que darán mucho que hablar, como Jorge Pozo, con una trilogía en preparación que ahonda en el género, aprovechando riquezas de nuestra tradición, como los nombres y ritos de la cultura Guanche. No le quiten ojo tampoco a éste joven con vocación de clásico, háganme caso.

 

Share

10 comentarios

  1. La calidad literaria de Manuel Francisco Reina (yo no tengo ninguna duda) es innegable. Pocos autores escriben con la delicadeza y la pasión con las que él vuelca sus palabras, siendo uno de los autores más completos del panorama nacional actual.
    Pero este comentario no va por ese camino.
    No quiero hablar de lo grande que es como escritor, sino de lo grandísimo que es como persona. Citarme en esta entrada de su blog al lado de autores como Laura Gallego es solo un detalle más de todos los que tiene día a día.
    La generosidad desinteresada hacia los amigos es algo que escasea en nuestros días, pero a Manuel le sobra a raudales.
    Por eso es como es.
    Por eso siente como siente.
    Por eso escribe como escribe.
    No me caben en el pecho más que palabras de agradecimiento.
    Eres ENORME.

    • Querido Jorge, me vas a sacar los colores. Eres en exceso generoso conmigo. Menos mal que, como decía Machado “A las cosas del amor”-la amistad es una forma más de amor-”le sienta bien su poquito de exageración”.
      Soy tu primer lector, pero sé que con tu “Tamarán” no seré el único y me alegra. Espero poder dedicarte pronto un artículo aqui.
      Un abrazo grande

  2. Me encanta leerte Manuel

  3. A los académicos siempre les ha gustado hacer diferenciaciones entre géneros mayores y menores, debe de ser porque donde escasea el talento sobran clasificaciones y calificaciones. Un placer leerte, como siempre y conocer a través de tus palabras autores y obras. Un saludo!

    • Gracias querida Helena. Los académicos suelen ir, casi siempre, detrás de la literatura, sin comprenderla. Ellos analizan cuerpos que consideran muertos. Los que amamos las letras sabemos que la literatura está viva o no es. Gracias a vuestros comentarios y a este diálogo crezco. Gracias Helena por los tuyos y tu fidelidad.

  4. Creo eterno Campeón, de dorada coraza, que se te olvidó mencionar los Weird Tales dónde empezaron Howard, Bloch por mencionar a algunos en la rama americana. Lo mencionó por si se te ocurre publicar algo al respecto. Un saludo a viva vóz y un abrazo.

    • Estimado señor Bujidos, viejo amigo y forofo como yo de la literatura fantástica y en particular de Moorcock desde los años universitarios si no recuerdo mal, no puedo dar un curso de doctorado en tan poco espacio y preferí, aunque hable de contemporáneos como Howard, centrarme en el autor de Elric. No descarto hablar del resto de autores y las publicaciones donde comenzaron, como la que citas. Te recomiendo, por cierto, la edición completa que está haciendo Timun Mas de las historias de Howard. Un abrazo.

Deja un comentario


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer