Reeducar nuestra alimentación con la doctora Blanca Galofré

¿Os habéis fijado en que cada vez hay más gente con intolerancias, alergias y problemas digestivos? Creo que cada vez es más raro encontrar a alguien a quien no le siente mal absolutamente nada: si no es que algo te da acidez, es que tienes intolerancia, o que no acabas de digerirlo bien. Sí, cada vez comemos en mayor cantidad, más rápido y más elaborado… ¿Podría esto estar pasando factura a nuestro organismo? Preocupada por esto, he hablado con la reconocidísima doctora Blanca Galofré, especialista en nutrición y medicina cuántica acerca de las dietas y la manera que tenemos de relacionarnos con la comida en general.

Para empezar, la doctora deja claro que cualquier cosa que vaya envasada o procesada ya lleva incluido una serie de aditivos que no hacen otra cosa sino dañar nuestra salud. De la misma manera, explica que los productos light son lo peor que podemos hacer por nuestro organismo: “A la larga son incluso peor que tomarlos con azúcar. Por ejemplo, el chocolate es buenísimo, pero cuando es un cacao de buena calidad y no está alterado con una cantidad desorbitada de azúcar y otros ingredientes. Más vale tomar una buena mantequilla orgánica que una margarina”. Así, defiende que hay que volver a los orígenes, a la dieta ancestral. A los cereales integrales, las legumbres, las verduras y más pescado que carne. “No se trata de contar calorías, sino de ingerir alimentos sanos, limpios y que cumplan una función que necesite nuestro organismo”, explica, añadiendo, además, que tenemos la suerte de que cada día haya más sitios donde comprar alimentos biológicos y de calidad.

 

La doctora Galofré tiene su consulta en la clínica Homedical, en Barcelona, donde hace seguimiento de la nueva dieta de sus pacientes, ofreciéndoles un servicio integral de salud en el que lo primero es detectar cuál es la situación física y emocional de la persona. “Si no se está bien emocionalmente una dieta no va a funcionar o, al menos, no va a tener un efecto duradero”, dice la doctora.

 

Para hacer el reconocimiento físico utilizan un aparato sencillamente revolucionario, el Quantum, con el que se hace un rastreo al paciente. “Da mucha información sobre cómo se encuentra a nivel energético, cómo va de vitaminas, minerales, neurotransmisores… En ningún caso es sustitutivo de un análisis de sangre, pero sí que es un buen complemento, una buena manera de recibir información y, dependiendo de cuál sea esta información, se tiene que proceder a hacer los análisis”, explica. Así, se puede saber si el paciente ha comido muchas proteínas y está muy ácida, o si está baja en neurotransmisores y por eso presenta cuadros de estado de ánimo bajo por falta de serotonina, por ejemplo.

 

La dieta que propone la doctora Galofré consta de dos fases. “En la primera se realiza un reseteo que dura unos diez días. Es una dieta depurativa y macrobiótica a base de arroz y cereales integrales, legumbres, verduras cocidas… hay personas que necesitan algo un poco más intensivo y en esos casos utilizamos una dieta depurativa y macrobiótica también, pero a base de purés, caldos y papillas”, indica. Para estas personas han desarrollado Planet Diet, un plan de souping macrobiótico a base de frutas y verduras, que además no tiene tanta azúcar como otros semi-ayunos a base de zumos ya que no utilizan tanta fruta. Este plan depurativo es más corto, durando entre tres y seis días.

 

La segunda fase de la dieta se adapta en función de la edad y el estilo de vida. “Hacemos un coaching de salud. Además de la dieta, proponemos que, además del ejercicio que haga la persona diariamente, se hagan ejercicios cortos de alta intensidad para favorecer una mayor musculación, ya que cuanto mayor nivel de masa muscular más grasa quemamos. Otro día intentar caminar 10.000 pasos. Otro día respiración e hipopresivos, para recolocar la postura”, explica la doctora.

 

Otro aspecto que es importante es lo difícil que es a veces dejar de tomar productos que tenemos a la vista constantemente. “En la primera visita es cuando hacemos ese procedimiento de limpieza de las comidas que solemos hacer. Las comidas envasadas y procesadas suelen provocar daños en la macrobiota del intestino y afectar al hígado, por lo que proponemos la toma de probióticos y depuradores hepáticos”, indica. “En definitiva de lo que se trata es que el paciente aprenda de nuevo a comer bien, y el proceso depende siempre de cómo acepta la persona los nuevos alimentos y cómo los va incluyendo en su dieta”.

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