LAS RECETAS MÁS RICAS PARA TU DIETA

Mis amigas, mis compañeras de trabajo, mi hermana, vosotras… constantemente os escucho a todas decir que lo peor de hacer una dieta es morirte del aburrimiento comiendo siempre lo mismo. Que si pechuga de pollo a la plancha, pescado hervido, verduritas asadas… Y ahí os quedáis.

Esa excusa se os va a acabar ya. ¿Sabéis por qué? Pues porque conozco un montón de recetas de dietas que casi podrían estar a la altura de un una buena paella de mi tierra. La combinación de alimentos bajos en calorías con la imaginación puede dar unos resultados de lo más atractivos y sabrosos. Eso sí, hay que trabajárselo un poquito en la cocina. Porque lo que nos mata en una dieta es el hambre, pero si llegamos a la mesa y tenemos ya la comida preparada, será mucho más difícil caer en el picoteo.

Así que hoy os voy a dar unas cuantas recetas para que hacer dieta sea tan placentero como no hacerla, es decir, como comer de todo. Solo os daré los ingredientes, las cantidades que sean a vuestro gusto, dependiendo de los comensales.

Salami de pollo.  Compra unas pechugas de pollo picadas o pícalas tú en casa si tienes picadora. Mézclalas con un poco de jamón serrano (sin tocino) o de jamón de York. Añade un poquito de sal y pimienta y, si quieres, un huevo batido, aunque eso es opcional. Amásalo con las manos y dale forma de salchichón. Después envuélvelo en papel de plata y mételo en el horno 20 minutos a una temperatura no demasiado fuerte. Tendrás un delicioso fiambre casero.

Gazpacho de zanahoria y pepino. Pon a cocer unas zanahorias (no cunden demasiado, así que no os quedéis cortos). Cuando estén bien blanditas, tritúralas con dos o tres pepinos (normalmente, la mitad del peso de las zanahorias) pelados. Añade sal, un chorreón de aceite, vinagre (preferible de vino tinto) y unas hojas de cilantro, que son las que le aportarán un sabor inconfundible.

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Filetes rusos de ternera con pimientos verdes asados. Como podrás imaginar, esto tiene una complicación mínima y puedes dejar hechas unas cuantas para ir tirando durante la semana. Mezcla la carne picada con un poco de pimienta, sal, perejil, ajo en polvo y huevo batido para que estén más jugosas. Si quieres darle un toque más exótico, añade un pelín de comino en polvo. Ten unos pimientos verdes (no rojos, que engordan) asados y ponlos a discreción como guarnición. No son calóricos y te puedes hartar.

Pescado en papillote con coliflor. Coloca el pescado que más te guste sobre una lámina de papel de horno. Añade un chorreón de aceite y una especia de ajo y perejil mezclada que venden en algunos grandes supermercados. Ponlo en el microondas (o en el horno, si eres más de este electrodoméstico, aunque tarda más) durante cuatro o cinco minutos con el papel bien cerrado como un paquetito. Mientras tanto, saltea la coliflor, que no está tan mala como parece si la cocinas bien. Cuécela al dente y saltéala luego con un poco de cebolla en polvo. Agrega al final una pizca de pimentón de La Vera, que le va a dar un aroma y un sabor “a guiso” fantástico. Y si se te queda corto así, ponle un poco de tomate frito. Sí, no es un producto diabólico si lo compras sin azúcar y lo comes con mesura. Mira siempre los ingredientes.

Papillote-de-merluza

La opción del papillote es muy socorrida y no engorda nada. En el mismo paquetito del pescado puedes meter también unas verduritas cortadas finas para que se cocinen pronto.

El Carpaccio es otro de los platos estrella para no engordar y, además, muy fácil de encontrar en cualquier restaurante. Si quieres prepararlo en casa, puedes hacerlo casi con cualquier tipo de alimento: carne, pescado, verduras y hasta frutas. Se trata de adquirir productos de primera calidad, ya que se van a tomar crudos. En el caso de las carnes, el Carpaccio suele ser de solomillo. Hay que congelarlo primero y aprovechar el momento justo de descongelación para partirlo en láminas finísimas (esa es la clave del Carpaccio). En el caso del pescado, lo mejor es usar los lomos. En ambos casos se adereza con aceite, vinagre, sal, pimienta, cebollino, mostaza o lo que prefieras. Como las lonchas son tan finas puedes incluso repetir sin cargos de conciencia.

Hay platos menos elaborados como los mejillones al vapor aderezados con un poco de ajo, que son maravillosos para una dieta, además de tener muchísimo hierro.

carpaccio

O la sepia a la plancha ¿verdad que te habías olvidado de este pescado en tu dieta? Saltéala un poquito y verás lo rica que está acompañada de una buena ensalada. Otro día puedes mezclarlos y hacer un salpicón de mariscos añadiendo un poquito de tomate y pimiento verde picados. Adereza con sal, aceite y vinagre y disfrútalo.

…Y para acompañar, una ensaladita de brotes tiernos con unas gulas por encima. O, si lo prefieres, unos langostinos pelados.

Pero si las proteínas se te quedan cortas, siempre puedes saciar tus ganas de carbohidratos con el Shirataki Konjac en sus variedades de arroz, espagueti y noodles. Son lo mejor para no preocuparse por los efectos del azúcar en la sangre. Las salsas que acompañan a estos productos son para chuparse los dedos: boloñesa, carbonara, funghi, pollo al curry con setas y cuatro quesos. Son alimentos con muchos menos carbohidratos que la pasta y los arroces, e ideales para dietas.

Y entre comidas, ya sabes, las barritas Snack Colagen, que te saciarán entre comidas y aguantarás la tentación de picar mientras preparas todos los platos que te recomiendo.

Se acabaron en tu vida los filetes a la plancha y las hojas de lechuga con limón. Ponte el delantal y comienza a perder peso. ¿A que no es tan difícil comer cosas ricas y tener tipazo a la vez?

 

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