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Entradas etiquetadas: metas


20
octubre 11

No es cuestión de ganar, sino de llegar

Con mis hijas después de la carrera

Algunos sabéis que me entreno para correr una media maratón. Pues bien, parte de mi entrenamiento se fue al garete porque me resfrié de tal manera que si no me llego a cuidar, eso termina en bronquitis. Tuve que bajar el ritmo del entrenamiento – algunos días incluso sólo caminar o descansar – y tomar antibióticos.

El caso es que el pasado sábado 15 pude participar en una carrera de 7k, y disfrutarla de principio a fin. En la salida, miraba a otros corredores, hablaba con ellos y la energía, el entusiasmo y la determinación del grupo era contagiosa.

Según avanzaba en el camino, iba pasando junto a personas que me inspiraban: hombres y mujeres mucho mayores que yo (el más mayor que corrió ese día tenía 85 años y terminó la carrera en menos de una hora), niños, personas de todos los tamaños y tallas. Pero todos teníamos en común una cosa: queríamos terminar esos 7 kilómetros como fuera.

Mi mayor aliciente para llegar a la meta a una mayor velocidad de la habitual, era el saber que al final del recorrido estaba mi familia esperándome.

En cuanto giré la última esquina y vi los ojos abiertos de mi hija de 10 años, y su carita de felicidad animándome, corrí más deprisa. Ella y el hijo de mi pareja, que tiene 8 añitos, se me pusieron uno a cada lado y me acompañaron corriendo hasta la meta, aplaudiéndome y diciéndome que sí podía llegar.

Por el rabillo del ojo vi a mi novio junto a la meta, sonriendo. Aunque no es corredor, me apoya, porque entiende lo que es una tener pasión por algo. Los dos compartimos otra carrera de larga distancia que es la profesión de la escritura.
Entrenar para la maratón del 20 de noviembre – para la que queda un mes –  me ha hecho correr distancias mayores de 7 kilómetros, así que la carrera me resultó fácil y divertida.

Lo que aprendí con eso es aplicable a la vida: si haces más de lo que crees que eres capaz, cuando vuelves a tu ritmo habitual, te parece un paseo.

Ese día no gané ninguna medalla, pero gané lo siguiente:

  • La satisfacción de reducir el tiempo que suelo tardar en recorrer esa misma distancia.
  • El gozo de ver las expresiones de orgullo de mis hijos y de mi pareja.
  • Saber que pertenezco a un gran grupo de personas que se comprometen con alcanzar una meta y lo hacen, sea como sea.

Eso, no tiene precio.

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Diario del Éxito sera un libro en febrero de 2012, editado por ediciones Obelisco. Para saber más de mis libros: www.lorrainecladish.com


3
junio 11

Emprende acción para alcanzar tus metas

Para aprender a escribir hay que escribir mucho, y el resultado puede ser malo, mediocre, bueno, o genial. Por mucho que pienses en escribir, ¡sólo lograrás publicar un libro si lo escribes! Es posible que incluso firmes un contrato editorial basado en una propuesta editorial, claro, pero – repito – sólo lo publicarás si lo escribes.

Esto se traduce a cualquier otra faceta de la vida. No correrás un maratón a menos que te calces las zapatillas de deporte y te eches a la calle. No terminarás una carrera universitaria a menos que te matricules, vayas a clase, estudies, hagas los deberes y te presentes a los exámenes. No conseguirás trabajo a menos que redactes tu currículo y lo envíes a empresas, rellenes solicitudes de trabajo y vayas a entrevistas.

El caso es emprender acción. Ya puedes mirar videos de personas nadando o conduciendo o haciendo cualquier otra cosa, que hasta que no lo practiques una y otra vez, no lograrás nada.

La falta de productividad a menudo radica en el temor a hacerlo mal. Es algo con lo que los escritores lidiamos casi cada vez que nos plantamos ante el teclado del ordenador. Hay que hacer un esfuerzo mental para convencerse de que no pasa nada por equivocarse al escribir, o cansarse al correr, o suspender un examen. Cuanto más hagas, cuanto más produzcas, más mejorarás y mayores serán tus posibilidades de alcanzar tus objetivos.

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8
abril 11

Cómo superar la sensación de fracaso

Hay que evitar regodearse en la sensación de ser un fracasado por una determinada circunstancia.

Es fácil sentirse derrotado porque te embargaron el coche o la casa, porque llevas un año desempleado o porque el amor de tu vida abandonó.

Recuerda que no eres tus circunstancias, sino la persona que las vive.

Está en tu mano cambiar esa situación y a menos que seas un vago que se tira en el sofá y no hace nada por mejorar su vida, nadie puede criticarte porque te ocurrió algo que estaba fuera de tu control.

Y si te critican, descuida, que será porque todavía no les ha pasado algo parecido. Y digo “todavía” porque la vida tiene una manera curiosa de poner a todo el mundo en su sitio tarde o temprano.

Ante todo, evita pensar que tu pérdida o tu situación de crisis es para siempre. No te vas a quedar para vestir santos, ni desempleado de por vida ni deprimido hasta que te mueras. Si te propones recuperarte de las bofetadas que da la vida, pronto disfrutarás de las caricias.

Cuando creas que tus esfuerzos no sirven para nada, céntrate en el logro de realizar el esfuerzo. Eso en sí es un éxito. Los resultados no dependen de ti, pero cuanto más pongas de tu parte, mayores serán tus posibilidades de alcanzar las metas que te propongas.

¡Ánimo, que lo digo por experiencia!

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5
enero 11

Todo con moderación …

Todo con moderación, incluyendo la moderación. – Oscar Wilde

En mi última entrada sobre marcarse metas, una amiga comentó que este año había decidido no fijarse metas ni buenos propósitos porque se había dado cuenta de que le causaban desilusión.

“Soy demasiado dura conmigo misma cuando no los alcanzo. Por fin he aceptado que puedo vivir cada día como un regalo y encontrar sobre la marcha oportunidades y experiencias de las que aprender”, escribió.

¡No hay nada como conocerse a uno mismo! Lo que da resultado para un tipo de personalidad no necesariamente funciona para otro.

Corro desde que era una niña, mayormente para mi disfrute personal y porque me aclara la mente. Últimamente una amiga me ha estado pidiendo que corra una media-maratón con ella. Yo acostumbro a correr sin meta alguna en mente, por puro placer. Pero antes de que terminara el año, sentí el gusanillo de la competición y empecé a correr cada vez más kilómetros. Me dio gusto saber que podía aguantar más de 8 kilómetros sin parar, pero no fue tan divertido tener dolores en las articulaciones y sentir fatiga. Llegó un punto en que estaba sobre entrenada y exhausta.

Gradualmente reduje la distancia y velocidad y volví a disfrutar. Me di cuenta de que no quiero correr una media maratón. Quiero seguir corriendo a mi propio ritmo y con moderación. Ya me siento mucho mejor física y emocionalmente.

Correr algunas veces por semana durante casi 40 años, con regularidad y moderación me ha llevado a un estado de bienestar y buena forma física del que disfruto a diario. Quizá esto no funcione para otras personas más competitivas, pero a mi me da resultado.

Así que ¡he tachado “correr una media maratón” de mi lista de metas para el año!

¡Gracias Sherri!

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22
junio 10

El éxito de saber descansar

 

Todas las semanas, como buena freelancer, escribo en mi agenda lo que tengo que hacer y también lo que quiero hacer. Por otro lado, combino los horarios escolares de mis hijas con los míos, el tiempo que pasan con su padre o con el resto de la familia con el que tengo yo para dedicar a mis libros y a mi trabajo. No es fácil, claro, pero con buena voluntad y ganas, se puede con todo, solo que no al mismo tiempo.

El conflicto llega cuando por ejemplo, una se pone enferma. Así me pasó la semana pasada, cuando en lugar de poder dedicarme a terminar un libro para el que tengo fecha de entrega con una editorial (para anteayer), me encontré en la cama debido al virus de un fuerte resfriado. No tenía energía ni para leer un cuento a mi hija pequeña y mucho menos para trabajar. Con laringitis, difícilmente podía siquiera hablar por teléfono para cancelar citas de trabajo, por lo que tuve que recurrir a e-mails y SMS.

El caso es que incluso estando enferma, me cuesta tomarme el día ¨libre¨ y no hacer algo que yo considere productivo. Ya puede ser escribir, trabajar, leer o pasar tiempo con mis hijas. Soy consciente, sin embargo, que no tiene sentido forzarse y que cuando el cuerpo enferma a menudo es porque simplemente necesita ese descanso que no le estamos dando a diario. Y además, cuando el cuerpo enferma suele ser porque la mente lo debilitó mediante el estrés que nos produce el ansia de estar siempre “en marcha”.

Me gusta ser productiva, me gusta trabajar, me gusta escribir, pero – para qué me voy a engañar – también me gusta dormir, me gusta descansar, me gusta ver una película intrascendente y a veces hasta hojear una revista de moda o de cotilleo. La semana pasada no tuve más remedio que quedarme en la cama recuperándome … y hacer un esfuerzo para darme permiso para estar enferma y simplemente descansar, sin sentirme culpable. Todavía no estoy al 100%, pero estoy consiguiendo cuidarme y no obligarme a hacer más de lo que realmente debo en estas condiciones.

Para mí, el éxito ahora significa también saber cuándo decir ¨basta¨, apagar el BlackBerry y el ordenador y darme vacaciones mentales, espirituales y físicas. ¡Incluso aunque en Estados Unidos esté mal visto! ¡Que viva la siesta española!

http://www.lorrainecladish.com/

 
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