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Ayer mis hijas y yo decoramos nuestro arbolito de navidad como hemos hecho todos los años. Sin embargo, esta vez me puse melancólica al darme cuenta de que nos preparábamos juntas para una celebración que – por primera vez desde que nacieron – no compartiremos.
¿El motivo? Su padre viaja desde Florida a España para las fiestas y el pasado verano (mientras llevábamos a nuestra hija de 9 años al aeropuerto para su primer viaje sola a España), me preguntó qué me parecÃa que se llevara a las niñas con él estas navidades.
Mi primera reacción fue de duda – porque como a cualquier mamá, me encanta tener a mis peques conmigo en navidad - pero enseguida me di cuenta de que ese viaje serÃa un regalo para mis hijas y un regalo para el resto de su familia – tanto la mÃa como la de mi ex.
Mi respuesta final, dos minutos más tarde, fue que sÃ. De modo que en dos semanas llevaré a mis niñas al aeropuerto de Miami para que crucen el océano y se reúnan con su otra cultura, con sus raÃces y con su familia. Para que puedan pasar la Navidad en un clima frÃo y posiblemente ver nieve. Para que puedan viajar en avión con su papi – los tres solos por vez primera. Sé que lloraré después de dejarlos en el aeropuerto, y cuando escuche villancicos y cuando piense en mis hijas abriendo sus regalos de navidad sin mÃ, a miles de kilómetros, pero me emociono pensando que tanto su padre como yo les estamos dando algo mucho más grande que regalos fÃsicos: memorias entrañables de por vida.
La forma en que pasarán sus navidades – tres semanas lejos de mà en otro paÃs – no está escrito en nuestro plan de custodia compartida.
Lo que hacemos es procurar poner a nuestras hijas por delante. El que tenga la actividad más  enriquecedora entre manos es el que se las lleva durante el tiempo que todos decidamos. Asà que este año pasaron Halloween con su padre al otro lado del estado para que pudieran disfrutar tiempo con sus primitas y luego Acción de Gracias con mamá en otra ciudad para pasar las vacaciones con amigos, y ambos enviamos al otro fotos para disfrutar de las sonrisas y felicidad de nuestras hijas.
Ay, a pesar de eso, me limpio ahora alguna lagrimita. Tengo que prepararme para llevar a mis nenas a ver la cabalgata de navidad. Luego pasarán la noche con su padre, porque asà lo quieren.
No conseguimos llegar a buen puerto como matrimonio, pero a pesar de lo que otros puedan pensar (siempre hay alguien con una opinión), creo que no lo estamos haciendo tan mal en cuanto a compartir la custodia de dos niñas adaptables, felices y seguras de sà mismas.
Al final, nuestras hijas son las que salen ganando, y asà es como debe ser.
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Desde que era casi una niña, leo libros de auto-ayuda y desde hace 17 años, escribo y publico libros de superación personal - y también alguna novela que otra. Me pasarÃa el dÃa leyendo y escribiendo, pero tengo dos hijas preciosas a las que criar y una larga lista de quehaceres, sueños y metas por cumplir. Procuro rodearme de personas positivas y que pese a los retos que nos depara la vida, tiren p´alante, como intento hacer yo. No creo en las excusas ni en el aburrimiento y disfruto contagiando a otras personas de mi pasión por la vida y del deseo de ser siempre mejor. El éxito es diferente para cada uno: para mà puede ser publicar un best-seller, para ti puede ser conseguir un sueldazo y para otra persona, concebir un hijo o superar una depresión. Este diario del éxito tiene un poco de todo lo que hace falta para encontrar ese empujoncito que necesitamos a veces para darnos cuenta de que somos más fuertes de lo que creemos y que estamos más cerca de la felicidad de lo que imaginamos. Para saber más de mà y de mis libros - 


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