Hace un año compartí una lista de agradecimientos que en realidad escribí el año anterior, por estas fechas. Quería reconocer públicamente los gestos de cariño, empatía y ayuda de familia, amigos y conocidos.
Este año he podido escribir un post resumiendo todo lo que he conseguido a lo largo de los últimos tres años, y en especial cómo ha culminado todo mi esfuerzo en los meses más recientes.
No se me olvida, ni quiero que se me olvide, que hace sólo dos navidades mis hijas recibieron regalos de navidad de una organización caritativa. Recuerdo echarme a llorar cuando dos voluntarias entraron en mi apartamento con dos bolsas enormes llenas de juguetes envueltos para mis nenas. Y cuando me dieron una tarjeta-regalo para comprar la cena de navidad, entendí lo que significa el que alguien te tienda una mano en los peores momentos.
Es difícil haber tenido buena posición personal y profesional y perderlo todo. Y sé que muchas personas que lean esto pueden encontrarse en semejante encrucijada.
¿Cómo me mantuve a flote? Escribiendo, creyendo en mis habilidades, a veces llorando cuando mis hijas dormían, pero tenía (y sigo teniendo) ese hambre del que hablaba Steve Jobs … Esas ganas de aprender, de mejorar, y de ingeniármelas para salir adelante. Y lo conseguí.
Hace unos días recibí un e mail de una amiga felicitándome por mi nuevo puesto de editora jefe en VOXXI Mujer. Era el primer e mail que me enviaba en un año, y me confesaba que su silencio se debía a su enfado porque yo no le había dedicado el tiempo y atención que una amiga merece. Me dolió, claro.
Pensé que era imposible que ella me enviara semejante correo, si en realidad fuera consciente de que como madre, todos mis esfuerzos debían dirigirse a encontrar la manera de remontar profesionalmente y personalmente. Que realmente había pasado momentos de verdadera necesidad y que una amiga que se precie comprende que lo primero es sacar adelante a los hijos, como sea. En fin, no respondí al correo, y aunque mi lucha me haya hecho perder amigos en el camino, que quizá nunca lo fueron, me ha hecho ganar muchas más cosas: empatía, otros amigos más afines, perspectiva, fe, satisfacción, amor, el poder dormir por las noches, y disfrutar de mis hijas y de la vida.
Este año, como hice el año pasado, yo donaré a la organización que me ayudó a mí. Y seguiré como reza el dicho: a Dios rogando y con el mazo dando.
¡Felices fiestas!
Etiquetas: crisis, éxito, Lorraine C. Ladish, madres solteras, salir adelante, trabajo


Desde que era casi una niña, leo libros de auto-ayuda y desde hace 17 años, escribo y publico libros de superación personal - y también alguna novela que otra. Me pasaría el día leyendo y escribiendo, pero tengo dos hijas preciosas a las que criar y una larga lista de quehaceres, sueños y metas por cumplir. Procuro rodearme de personas positivas y que pese a los retos que nos depara la vida, tiren p´alante, como intento hacer yo. No creo en las excusas ni en el aburrimiento y disfruto contagiando a otras personas de mi pasión por la vida y del deseo de ser siempre mejor. El éxito es diferente para cada uno: para mí puede ser publicar un best-seller, para ti puede ser conseguir un sueldazo y para otra persona, concebir un hijo o superar una depresión. Este diario del éxito tiene un poco de todo lo que hace falta para encontrar ese empujoncito que necesitamos a veces para darnos cuenta de que somos más fuertes de lo que creemos y que estamos más cerca de la felicidad de lo que imaginamos. Para saber más de mí y de mis libros - 


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Enhorabuena por la honestidad que consigues. Muy ejemplificadora. ¡Muchísimos besos y todo el éxito del mundo para ti y tus seguidores!
[...] de Vivir bien es un placer!!!. Y finalizamos con la emocionante historia de Lorraine C. Ladish: “A Dios rogando y con el mazo dando…”, donde nos cuenta cómo su vida, tras muchas dificultades y gracias a un gran esfuerzo, a la [...]
Dios definitivamente tiene un gran poder y lo sabe usar, esa es la diferencia del poder que creen tener muchos humanos.