La Vera

 

Cuando te diriges hacia La Vera sin coger autopista por la Nacional 501, notas el cambio de paisaje sobre todo al entrar en el valle del Tiétar, los árboles son amarillos, los arbustos rojos, las vacas y terneritos marrones claritos…

Villanueva de la Vera; ha sido una sorpresa para mí: es un pueblo de casas abigarradas con pequeñas puertas y balcones de madera que delatan la estatura y las deficiencias nutricionales de antepasados recientes. La madera y la piedra son los elementos predominantes aunque hay algunas con partes realizadas en barro. Todas las casas contemplan el paso del agua (cuando la hay) por las regueras centrales que recogen el agua de las gargantas del Rio Tietar. En el siglo XVI se puso de moda marcar los dinteles con el nombre del propietario o algún símbolo religioso. Hay una calle que te conduce a la plaza Mayor con su fuente central que está custodiada por maravillosas pilistras que dan un toque especial a la calle… En la plaza Mayor todavía cuelgan en algunas columnas el escudo de Los Zúñiga, los Señores del lugar.

 

Valverde de la Vera es famosa por sus “empalaos”, unos penitentes atados con cuerdas a un arado y a su torso desnudo, con el rostro cubierto con un velo y una corona de espinas. Valverde fue propiedad delos Monroy que en el siglo XV  construyeron su castillo. Hoy en día solo se conserva la torre de homenaje y está muy deteriorada, una pena. Los Monroy también hicieron ver su poder con la picota del siglo XVI que se esconde en una de sus calles. Esta familia como toda endogamia que se precie en la nobleza acabó emparentada con Los Zúñiga de Villanueva.

 

 

Losar de La Vera: este pueblo está a lo largo de la carretera que cruza el pueblo cuajado de esculturas vegetales: animales, botijos, cestas…todo por iniciativa de un vecino en 1975.

 

Jarandilla de La Vera; es donde está implantado el castillo de los Condes de Oropesa que en la actualidad es un maravilloso Parador con un magnífico patio que vemos nada más llegar. Este castillo fue la última morada del emperador Carlos I, antes de alojarse en el Monasterio de Yuste y morir allí. Desde el Parador al Monasterio hay 12 kilómetros y es una ruta excelente para hacer hambre y gozar después de la gastronomía extremeña. Jarandilla también posee una picota del siglo XVI que delata el poder político de esta población en aquella época. Como dato curioso podemos ver en la  calle Machín un arco de ladrillo visto que sujeta una Casa-Hospital desde el siglo XVIII tras el terremoto de Lisboa, cuyos efectos llegaron hasta aquí.

 

 

Cuacos de Yuste: es la población más cercana del Monasterio de Yuste, la última morada del emperador Carlos I de España y V de Alemania. El paseo por el Monasterio cuesta 7 euros y te hace una idea de cómo vivió el monarca antes de su muerte; la tortura de su gota, su devoción por la Iglesia con su cama enfrente del altar de la Iglesia, las vista al jardín y a la Sierra…Parece ser que eligió este lugar por la benevolencia de su clima y porque era un Monasterio jerónimo. Hasta aquí llegaba su cerveza preferida sin saber que es la bebida alcohólica que más provoca ataques de gota…

 

Garganta de la Olla: otro pueblo jalonado de casas de madera y piedra con los dinteles escritos a las entradas…frontera con el Valle del Jerte.

 

 

La Vera, Extremadura, maravillosa tierra, la tierra de mis antepasados…

    • Querido HKB: la tradición de los empalaos no me gusta nada y eso ha sido una de las cosas que me ha hecho retrasar la visita a Valverde, pero tanto Valverde como Villanueva son fascinantes!.
      Un abrazo!!

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