#TRANSIBERIANO 1

 

 

Realizar el Transiberiano es una aventura en sí.  Recorrer miles de kilómetros en un tren, compartir un pequeño espacio muchas horas con tu familia, ver correr la vida a través de los sucios cristales de tu departamento, ver transformarse el paisaje, pasar varios husos horarios, conocer gente de diferentes países, visitar territorios lejanos, ciudades cargadas de historia…

Tren Flecha Roja

Los trenes en  Rusia se califican por números, cuanto más pequeño el número mejor tren es y más servicios prestan. En todos sin depender del número, te dan sábanas limpias precintadas y una toalla, en el número uno El flecha roja, que te lleva de San Petersburgo a Moscú, te dan de desayunar, zapatillas, toallita refrescante, caramelos, cepillo de dientes y pasta…en todos los trenes hay en cada vagón dos baños, en general limpios (durante el viaje los limpian), uno en cada extremo del vagón y en todos los vagones hay un samovar que te proporciona agua caliente para el té, así que llevar bolsas de té es fundamental, las tazas te las proporciona la provonidka, la encargada de tu vagón (solo en una ocasión fue un hombre) que por cierto no hablan nada de inglés. Si os interesa voy a contar mi viaje en pequeñas píldoras, para que no os aburra…

 

San Petersburgo: con los zares el Transiberiano comenzaba en esta maravillosa ciudad, los soviéticos lo iniciaron en Moscú posteriormente.

Río Neva y canales

Imprescindible visitar: la Iglesia de la Sangre derramada, la calle Nevski de 4 kilómetros de longitud, el edificio Singer (con una maravillosa cúpula de cristal) y pasear por las orillas de río Neva y sus canales.

Iglesia de la Sangre Derramada

 

Calle Nevski

Edificio Singer

 

Pero sobre todo visitar el Hermitage: comprendes lo que ocurrió en Rusia, la vista  desde el interior del palacio de la Plaza del Palacio donde ocurrió el Domingo sangriento, te hace una idea del miedo que debieron sentir los zares cuando el pueblo ocupó la plaza y empezaron los acontecimientos que cambiaron Rusia para siempre.

Plaza del Palacio

En el Hermitage puedes contemplar una vasta colección de arte: Miguel Ángel, Da Vinci, pintores clásicos españoles, italianos, franceses, lo que quieras…una maravilla. Si eres capaz de sacar las entradas a través de la página rusa, te ahorras 10 euros por persona.

 

 

 

 

Moscú:  tras 8 horas de tren, en el Flecha Roja  y un poco más de 800 kilómetros llegamos a esta impresionante ciudad.

Río Moscova

Ver la gente que se mueve en el metro te impacta…pero al entrar en él, la impresión es mucho mayor, tanto por la seguridad que tiene, los empleados que mueve, la  rapidez del servicio y por supuesto lo precioso que es. Los bolcheviques no quisieron que el lujo fuese solo patrimonio de la nobleza, ni tampoco el arte, ni la belleza…

 

 

El Kremlin, repleto de catedrales, desde el siglo XII controla la vida política de Rusia, es una auténtica fortaleza que contiene figuras indiscutibles de la historia de la humanidad como Stalin, Gagarin y por supuesto Lenin, momificado, su visión impacta, cambió el Mundo…Te choca un poco el centro comercial de lujo que está en un lado de la Plaza Roja, pero ves la catedral de San Basilio y comprendes la grandeza de esta plaza…su arquitecto fue cegado por Iván el terrible, para que no volviese a hacer otra maravilla igual…

 

San Basilio

Museo de Historia en la Plaza Roja.

 

Una de las catedrales del Krenlim

Comer en uno de sus numerosos restaurantes llamados Estolovayas, es un placer, no necesitas saber el idioma, la comida está expuesta y tú eliges comida rusa tipo soviética (sencilla) de buena calidad y a un precio inmejorable…

Tren 68

Ekaterimburgo: una de las cosas que más me impresionó de esta parte del viaje fue compartir el paisaje que hay en el transiberiano desde Moscú hasta Ekaterimburgo con lo que vio la familia real rusa en el último viaje de su vida. Tren número 68, 28 horas de tren y casi 1800 kilómetros, primer cambio de huso horario.

La ciudad es la entrada a los Montes Urales y a Siberia…me gustó, sencilla y con mucho merchandaising alrededor del  lugar donde fueron fusilados los zares, sus hijos y sus sirvientes, ya que la casa Ipatiev fue demolida por el entonces alcalde de la ciudad Boris Yelsin, allí se construyó una iglesia, la Catedral de la Sangre Derramada. La familia real fue canonizada y en la iglesia hay un cuadro con los 7 miembros santificados. En la entrada hay varias fotos de la familia real, a sus pies una paloma enorme de flores, sembrada en el césped…

Seguimos la línea roja que hay pintada en el suelo de la acera y así pudimos ver la ciudad en poco tiempo. Fue la sede donde se fabricaba la maquinaria pesada soviética. En ella se encuentran numerosos edificios soviéticos, la sempiterna estatua de Lenin en una gran plaza y los tranvías viejos que recorren sus calles, salpicadas de bonitas estatuas de bronce…

El Río Iset recorre la ciudad…en una de sus orillas se hace un homenaje a Beatles, en los muros está escrito la letra de una de sus maravillosas canciones: …y al final el amor que recibes es igual al amor que das…

La ciudad debe su nombre a Catalina La Grande, pero siempre será asociado al final de la Dinastía Romanov.

Y seguimos, nos adentramos  en Siberia…

 

 

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