MADAMA BUTTERFLY, MARIPOSA ROTA

 

La primera vez que fui a la ópera fue hace justo 30 años, tras madrugar para conseguir las entradas en el gallinero del Teatro de la Zarzuela, ya que el Teatro Real estaba cerrado por reforma. Todo ello animados (fuimos un grupo de estudiantes de Medicina) por mi director de tesina un melómano empedernido que poseía la mayor colección de discos de música clásica de España, el Doctor Gomis Gavilán, desgraciadamente ya no está con nosotros. No podíamos estrenarnos mejor: fuimos a ver Romeo y Julieta de Gounod y como protagonista nada menos que Alfredo Kraus. Así la ópera se quedó para siempre en mi vida.

Ayer fuimos a ver Madama Butterfly  de Giacomo Puccini, el autor nacido en la bella ciudad de Lucca. Puccini escribió el libreto basado en una obra de David Belasco (con B) tras rogarle que le cediera su obra para componer su inolvidable ópera. Era la época del culto a lo oriental y el inicio del apogeo marítimo norteamericano.

Ayer fuimos al Teatro Real y asistimos a 3 magníficos espectáculos a la vez: la puesta en escena de la obra, la maravillosa música a cargo de la Orquesta Sinfónica de Madrid y la película que nos regaló Mario Gas, director escénico de la obra.

 

 

La puesta en escena: la historia del matrimonio temporal entre Cio Cio San (Madame Butterfly) y Pinkerton pactado por la familia de la japonesa, era una forma de colocar a las mujeres en aquella época en una sociedad feudal, para mí, era un hecho que desconocía. Su familia la empuja al “matrimonio” y luego la repudia por ello, lo cual deja en completo abandono a Cio Cio San, solo amparada por su criada Suzuki. La evolución personal y la americanización de la protagonista se hacen evidentes en la Obra. La sobrecogedora escena de Madame Butterfly  con el coro cantando en un tono apenas perceptible y apoyada en una columna mirando al horizonte, me evocó el destino que han tenido millones de mujeres dependiendo de la decisión de un hombre, no eran dueñas de su destino y de nuevo pensé en la suerte que tengo…

 

 

Toda la acción se desarrolla en torno a una plataforma giratoria bellamente decorada de forma oriental que va perdiendo elementos ornamentales según evoluciona la historia, todo ello ante la mirada de los empleados de un plató de cine que participan en el rodaje de esta película.

Los cantantes son maravillosos, destaco a Hui He, soprano china, no de 15 años como la protagonista del libreto, pero con una voz prodigiosa que desde su entrada en escena muy entrado el Acto I, hizo brotar mis lágrimas de la emoción…El aria Un bel di vedremo precioso…

La música de la Orquesta: mi hija dice que es una pena que la orquesta esté escondida en un foso…es verdad, la música en directo es maravillosa y la de Puccini  impresionante, con los guiños que hace al Himno norteamericano, a la música japonesa…y cómo te transporta a la historia que cuenta, como te conmueve…especialmente con los violines cuando lloran…

La película de Mario Gas: la puesta en escena de situar la acción en un plató de cine de los años 30, es una buena excusa para rodar la película en blanco y negro que nos regala Mario Gas durante la representación de Madama Butterfly y con los subtítulos debajo de la proyección.

 

 

Al final queda una película con estética muda: en blanco y negro, subtítulos y música en directo. Los cámaras que hay a derecha e izquierda del escenario parecen que nos regalan los planos y escenas mágicas desde ángulos elevados y esquinados del escenario o primeros planos de Cio Cio San reflejando magníficamente el dolor de la protagonista. A mí me recordaba a Billy Wilder en Sunset Boulevard… también me encantó la escena donde la mujer de Pinkerton parece un fantasma…o donde la Luna protagoniza una escena…magnífico Mario Gas, enhorabuena.

Me encanta la ópera, me encanta el arte…

  • Hola María
    Aunque no soy amiga de participar en blogs, “de hablar en público”, no quería dejar de decirte, de agradecerte, que gracias a tus escritos he podido conocer algo de tu vida “reciente” y que alguna de las entradas ha hecho que pensara en la mía.
    Muchas gracias. Un abrazo

    • Querida Rosa: en primer lugar gracias por esforzarte y llamarme María, yo siempre seré Petra para ti…en segundo agradecer tu esfuerzo por escribir en el blog…y en tercer lugar y quizás el más importante; creo que debemos tomar un café a la vuelta del verano, dejamos muchas cosas por hablar y estaría muy bien.
      Espero que tus reflexiones tras leer mi blog hayan sido buenas… 🙂
      Un abrazo!!

  • Gracias. No tengo tu suerte, pero cada vez que he escuchado “Un bel di bedremo” se me han puesto
    los pelos de punta.
    Por cierto, he recibido tu comentario y te he contestado, pero parece ser que la entrega se ha retrasado

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer