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febrero, 2012


22
febrero 12

MI PADRE Y LA MEDIDA DE CINTURA

 

Mi padre…estuvo un tercio de su vida intentando llenar su barriga y el resto intentando disminuirla…Fue un niño de la guerra o mejor de la postguerra, época terrible para España y que marcó a toda una generación. Sus relatos sobre la manera de conseguir comida en ese tiempo son estremecedores…quedó huérfano de madre cuando solo contaba  4 años.

Mi abuela Emilia Nevado falleció con tan solo 27 años, en un medio rural y debido probablemente, a un Carbunco, enfermedad que hubiese curado si hubiese accedido a la penicilina, pero no pudo ni acceder a ella ni a un médico, inimaginable pensar en aquella época que muchos años más tarde una nieta suya sería médico… Mi padre sobrevivió con mi abuelo Rafael Cortés en un medio rural hostil, vendiendo cal cargada en un burro, recorriendo los 15 kilómetros que separaba su pueblo de Cáceres.

Su vida se abrió al  mundo cuando fue a la mili, se quedó en el ejército…allí tenía comida y aprendió a leer y a escribir, incluso llegó  hasta Bachillerato, gracias a su tesón, ganas de aprender y superación. También, participó  en una película con óscar al mejor actor: Patton (George C. Scott) y otra cuyos protagonistas fueron Chartlon Heston y Sofía Loren, titulada El Cid, cuando el ejército era utilizado como extra para rodar escenas masivas. Impresionante curriculum cinematográfico… :-)

Mi padre es un gran amante de la comida y claro, con los años la cintura empezó a crecer…La grasa perivisceral es un factor de riesgo cardiovascular, que se agrava cuando se da en diabéticos, en hombres debe medir menos de 101 centímetros y en mujeres menos de 89. Si vemos un corte longitudinal de un abdomen con gran cintura, vemos las vísceras aprisionadas por la grasa, es muy ilustrativo del por qué es un riesgo tener este perímetro.

Ahora mi padre, que además de ser un gran padre, es un buen paciente, ha hecho caso a su médico y aunque no ha conseguido un abdomen plano, lo tiene en cuenta siempre que se sienta a la mesa a comer y si se le olvida un poco, se levanta de ella para cumplir el tercer pilar fundamental del tratamiento de la diabetes: ejercicio, lanzándose a sus horas aeróbicas: caminar y caminar…ya sabéis que los otros dos pilares de tratamiento de la diabetes  son la dieta y los fármacos. Pincha aquí y verás el plato preferido de mi padre y mío cargado de elementos cardiosaludables, mediterráneos e imprescindibles en nuestra dieta: el cocido madrileño .

Próximamente va a ser el cumpleaños de mi padre y no puedo estar más contenta y orgullosa por él y de él, por la buena salud de la que disfruta, por la calidad de vida que tiene y porque el sufrimiento de su primer tercio de vida lo ha compensado con el resto, arropado por toda su familia. Te quiero papá…Felicidades.


9
febrero 12

MI MADRE Y NUEVA YORK

 

Mi madre a sus casi 79 años ha decidido visitar Nueva York acompañada de mi hermana y su familia y de mi padre, motivada por visitar a su nieto Miguel que se encuentra allí estudiando. Me parece fenomenal, a su edad decidir cruzar el Atlántico, sufrir temperaturas tremendas y comprarse una Ipad en una de las tiendas que Apple posee en la Gran Manzana.

Es maravillosa la iniciativa de mi madre por aprender y conocer cosas nuevas a su edad…tener ilusión a estas alturas de la vida, es una de las cosas que te hace seguir viviendo en buenas condiciones físicas y psicológicas…lástima que no llegara a conocer Junior’s.

En una de las ocasiones que hemos visitado Nueva York descubrimos por sugerencia de un amigo el restaurante Junior’s, un agradable restaurante situado en la 45th entre Broadway y 8th avenue, a pocos metros de Time Square.

La decoración es agradable, con cuadros con motivos deportivos. El servicio es sorprendente, impecable, nos servían el agua de una jarra como si se tratara de una botella del mejor vino francés, los platos son muy grandes y los precios sorprendentemente bajos (el euro estaba fuerte). . .Comiendo allí entiendes  por qué gran parte de los americanos superan un índice de masa corporal mayor de 30. En una de las ocasiones que comimos allí, teníamos como vecinas unas señoras de color que estaban terminando sus raciones, cuando nos sirvieron a nosotros, nos preguntaron cómo se llamaba un plato en concreto y a continuación pidieron a los camareros que se lo sirviesen, así es América!!.  

Una de las cosas que más me preocupa es la adopción de las costumbres americanas en lo que a la dieta se refiere, reflejo de ello es el aumento de la tasa de obesidad entre los niños españoles. Desde aquí quiero reivindicar la dieta mediterránea, que cada vez queda más claro su beneficio en la salud, en una relación directamente proporcional entre este beneficio y el alejamiento de su uso por parte de nuestra población. Debemos volver a la costumbre de comer legumbres, fruta y verdura y sobre todo tener como ingesta principal de grasa el aceite de oliva, que sí cumplimos en España, pero sólo en su uso y no en la exclusividad, ya que las grasas trans, están presentes en numerosos alimentos que consumimos. Si quieres una receta de legumbres maravillosa y rápida, pincha aquí.

Desde luego en Junior´s, se consumen grasas trans, pero si lo hacemos de forma excepcional, merece la pena visitarlo y así observar como es la población americana que come en este lugar, imprescindible su tarta de queso. Mi madre no fue, pero visitó Nueva York, algo que debo agradecer a mi hermana Angela y atravesó  el puente de Brooklyn, un paseo inolvidable…

Me encanta ver a mi madre con la ilusión de manejar un Ipad, aprender el uso de Google y coger un avión para atravesar el Atlántico, es uno de los motivos más de los muchos que tengo para estar muy orgullosa de mis padres…mama en Brooklyn ii

 

 

 


 


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