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octubre, 2011


19
octubre 11

EL PENTA: YO ESTUVE ALLÍ

 

El otro día después de ver un programa de televisión sobre La Movida Madrileña, me hizo recordar los tiempos de El Penta. La segunda parte de la década de los 80 pasaba todos los fines de semana en El Pentagrama de la calle de La Palma, el emblemático bar de la canción de Nacha Pop La chica de ayer. , más conocido por El Penta. Un bar situado en pleno barrio de Malasaña, con la fachada pintada de azul y en cuyo interior, había gente de todo tipo, taburetes de madera, fotos de artistas  emblemáticos como David Bowie, Blondie,  Nacha Pop…todo sobre un fondo oscuro y una música maravillosa…

Me harté de tomar zumos de tomate, preparados por el camarero Manolo, que me enseñaba orgulloso su costurón quirúrgico de una intervención de estómago o por Mariño, el jefe de los camareros, que era la discreción andante. No le voy a dedicar este post al tomate, os remito al post de Gemma Salas para que os cuente sus magníficas propiedades. También tomábamos muchas calorías muertas, o sea alcohol, se llaman así porque aporta calorías, pero ningún nutriente aprovechable para nuestro organismo, algunos amigos tomaban demasiadas…

El Penta era un crisol de diferentes “tribus” urbanas, excepto los punks, que nunca vi por allí…

En este local  conocí a Gonzalo Garrido, locutor del programa de radio Dominó en Onda 2, que lanzó a grupos tan significativos de la Movida como Tos y Secretos,  me descubrió maravillosas canciones y grupos como Pale Fountaine (inolvidable Palm of my hand) o REM, quizá escuché por primera vez a Mamá  (Buscándote a ti, escóndete, Hora punta en el Metro) gracias a él. Se notaba cuando “pinchaba” Gonzalo en El Penta, a veces sonaba Every breath you take de Police… En una ocasión mientras yo preparaba MIR en Málaga, se acordó de mí y me dedicó una canción para animarme a través de las ondas, jamás lo olvidaré Gonzalo. No sé qué fue de tu vida, pero eras una persona magnífica…

También estaban allí Enrique y Álvaro Urquijo, este último con su rubia novia, Enrique  paseando su eterna tristeza. Probablemente me crucé con Jesús Ordovás,  sabio y entendido de la Movida, además de otros méritos,  pero no sabía quién era. Otro  Jesús  era el fotógrafo que inmortalizó nuestras noches y Cristina, la encantadora dueña del Bar  con quien clausuramos la última noche del auténtico Penta.  Al lado de la Calle de La Palma, ya se empezaba a gestar una especie de botellón, pero con minis, de un bar cercano, la gente taponaba la calle La Palma…

Además del Penta o cuando este cerraba, no más allá de las 3 y media de la madrugada, visitábamos El Sol de la Calle Jardines, Rock-Ola, donde escuchamos un concierto de Cadillac , La Vía Láctea, Chocolatería Madrid en Chueca, donde vi a una espectacular Bibi Andersen…y como olvidar Escueto en la Calle Barco, donde había actuaciones de Karola Escarola y un jovencísimo David Delfín  o creemos que era él (los tiburones), divertidísimas todas  las representaciones…

No quiero olvidar a mis amigos: Jose, Luis, Sergio y  Chepy, con quien  descubrí músicos de la talla de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán ó Cadillac ó Solera  y por supuesto Malo a quién le robaron en varias ocasiones el bolso en este local. Nuestro amigo Jose se dejó un capital pagando fotos que nos han dejado un recuerdo imborrable de El Penta… y rosas rojas que ofrecían vendedores y que Jose siempre nos compraba a Malo y a mí, muchas gracias Jose.

Nos reímos mucho en El Penta, también nos aburrimos, aunque siempre había mucho que ver y que oír, siempre cerrábamos El Penta al son de …Hasta luego cocodrilo…dejó de oírse para siempre el 31 de Mayo de 1989…

Cristina, Jesús el fotógrafo, Gonzalo Garrido y nuestro grupo, el día que se cerró El Penta.

No he visitado  el actual Penta, ni siquiera sé si permanece abierto, tendré que volver…

Dedicado a Malo y a sus bolsos…

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3
octubre 11

BARCELONA MOLA

Sí, Barcelona mola. Aunque en esta ocasión sólo he pisado la Estación de Sants, me encanta Barcelona. Hace unos días nos  trasladaron desde esta estación hasta la localidad de Terrassa a unos 30 minutos en coche desde Barcelona, más concretamente al Parque Natural de ´Sant Llorenç  i Serra de L´Obac (no sé como se traduce al castellano) donde se encuentra situado  el Hotel La Mola, un establecimiento especializado en acoger eventos de empresas y donde fui  invitada para realizar en curso con un prometedor nombre: “Talleres de salud positiva”.

El Hotel tiene un diseño muy innovador, con unas instalaciones amplias, un spa y unos alrededores muy agradables, a los que apenas visité, dados los tacones que llevaba.  Cerca está el pico de La Mola de 1095 metros) y donde, al parecer, se enclava un Monasterio benectino del siglo IX. Pudimos visitar por fuera la Masia del siglo XVII que acoge celebraciones familiares (Mas Bonvilar) y  la ermita donde tienen  lugar las ceremonias, situada al lado.

Si tengo que hacer una crítica al Hotel es, desde luego, su mal servicio, hubo un error en la asignación de la habitación, pero no se dieron mucha prisa en subsanarlo y eso cuando tu estancia, es de solamente dos noches, es bastante molesto.

Pero lo que más me ha gustado es la magnífica cocina que disfrutamos en nuestra estancia. Por supuesto cocina mediterránea, que escogíamos en un agradable buffet: ensaladas de todo tipo (con hojas variadas, verduras asadas, de pasta…),  mucha fruta, deliciosos suquets de pescado, si te apetecía también había pato o lo que menos, carnes rojas… En los desayunos, podías disfrutar del  pan con tomate y aceite de oliva, exquisito.  Una maravillosa sinfonía de alimentos y nutrientes de la auténtica dieta mediterránea.  

Para remate nos montaron una espléndida barbacoa para cenar en una terraza muy agradable, compuesto por entrantes de otras maravillosas ensaladas y en la parrilla, pescado, carne roja y pollo, pero eso sí, acompañado de unos de los platos que más me gustan de la cocina catalana: la escalivada-escalibada (catalán/castellano). Os voy a pasar una receta de este admirado plato, pero es una versión muy mía, supongo que no es la correcta, yo la he elaborado, después de probarla en un restaurante maravilloso de Lérida, en el Pallars Subirá, llamado Las Cassoles de Baro y del que ya os he hablado en alguna ocasión. INGREDIENTES ( 4 personas):

  • 1 tomate.
  • Espárragos blancos o verdes (una llave).
  • Setas o champiñones Portobello.
  • 1 berenjena
  • 1 calabacín.
  • 1 ó 2pimientos verdes.
  • Perejil y ajo picado
  • Aceite de oliva virgen extra.

Se cortan a lo largo la berenjena y el calabacín, si son muy largos primero se cortan por la mitad.  Los espárragos se cortan con la mano por la parte en que comienza a perder el color verde (si son trigueros) y se reservan enteros, el tomate, el pimiento y las setas o champiñones se lavan y se dejan enteros. Se colocan todas las verduras  sobre la bandeja del horno, se salpimenta y se añade perejil picado seco y ajo molido, se riega con aceite de oliva virgen y se hornea a 190º durante 25 minutos. Se extraen y se colocan sobre una fuente, se pela el tomate y se coloca en el centro, regándose de nuevo con aceite de oliva en crudo, si se desea se puede machacar la mitad de un ajo asado ( en vez de ajo rallado) y repartirlo junto con el aceite por toda la verdura.

Dedico este post a Belén De la Fuente, en agradecimiento, por los días tan agradables que hemos pasado y por su amistad. Y como no, a Javier Moreno,  por haber leído por primera vez este blog y por todas las atenciones que nos ha prestado.

Ah, por cierto el curso fue muy interesante…

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