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octubre, 2010


25
octubre 10

CAMINO DE SANTIAGO Y EJERCICIO FÍSICO

En una ocasión hicimos el Camino de Santiago, era año Jacobeo (2004) y decidimos hacerlo  acompañados de dos amigos: Nieves y Luis y su hija Laura. Teníamos miedo que los niños no lo aguantasen, pues dos tenían 10 años y la más pequeña 8. Pero todo resultó estupendo, divertido y una experiencia reconfortante mientras realizabamos una práctica muy saludable.

Recuerdo tras una de las largas etapas (26 kilómetros), cuando llegamos a Palas de Rei, desde aquí, un taxi nos trasladó a El Lugar de María Mercedes, un lugar encantador, situado en Antas de Ulla, bastante alejado de Palas de Rei, el dueño nos explicó que algunas estancias databan de 1804 . Fue una tarde agradable; el lugar era precioso y las habitaciones muy bonitas, Nieves iba empeorando de sus piernas pero también era un motivo para reírnos.

Salimos de allí y nos dirigimos por el Camino hasta Melide (15 Km.), por cierto riquísimo pulpo en su pulpería, donde distinguíamos perfectamente quién hacía El Camino y quién no, por la forma de andar de cada uno. Fue la etapa más bonita: veredas oliendo a eucalipto,  romero y otras hierbas desconocidas para nosotros pero muy agradable.

 En otra etapa tras subir cómo no, varias cuestas, llegamos a Arzúa (población con rico queso), desde allí fuimos con el coche que había dejado Luis a Casa Rei, situado en Cafoto de Casa Reistromil-Rendal. Se trataba de una casa rural muy bonita, con techos de madera, paredes de piedra y una preciosa decoración. Pero lo mejor fue el trato, Carmiña y su  marido Manolo eran encantadores y la cena fue espectacular: ensaladilla, filetes empanados con patatas fritas, caldo gallego y filloas con crema o sea, menú del peregrino, pero más refinado y con postre especial.

…Y después de 111 kilómetros llegamos a Santiago tras haber recorrido más de 20 kilómetros de la última etapa y de la emoción de llegar a Monte do Gozo. Entramos a la Plaza do Obradoiro abarrotada de gente, con una larga cola para pasar a través de la Puerta Santa y  para obtener La Compostelana. Nos alojamos en el Hotel Costa Vella. Se trataba de un hotelito con encanto en el centro de Compostela, era verdaderamente precioso, tenía una galería o estar en la primera planta y una biblioteca con astrolabio en la segunda. Magnífica experiencia, broche de oro para terminar el Camino y muy recomendable.

El ejercicio físico y la actividad física son componentes en el manejo de la pérdida de peso junto con un plan de alimentación estructurado, ya que la práctica de ejercicio físico como forma aislada de tratamiento en la obesidad no tiene un destacado papel en la pérdida de peso, pero sí en su mantenimiento.

Las diferentes sociedades científicas recomiendan que cada adulto deben realizar 30 o más minutos diarios de una actividad física de intensidad moderada, preferentemente todos los días de la semana, con la finalidad de mejorar la salud y prevenir enfermedades cardiovasculares.

 Muchas personas con obesidad que tienen una vida sedentaria manifiestan escaso interés o habilidad para iniciarse en una actividad física, por ello deben iniciar un régimen de actividad física lento, pero progresivo y con una determinada intensidad o esfuerzo. La SEEDO (Sociedad española para el estudio de la obesidad),  nos muestra la pirámide de ejercicio que adjunto.

Bueno hoy propongo un bocadillo cardiosaludable para El Camino: pan integral con rúcula, queso feta y anchoas, mmmm. Buen Camino!

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11
octubre 10

Un diner, hamburguesas y dieta pobre en hidratos de carbono

En una ocasión viajamos a través de Estados Unidos por su costa Este, en nuestro periplo hacia al Norte, atravesamos el Estado de Vermont ( derivado del francés significando monte verde) situado en la zona de Nueva Inglaterra. Llegando la hora de la comida, quisimos parar y lo hicimos en un pequeño restaurante en la localidad de Lyndonville, llamado además Miss Lyndonville, mi amiga Elena y yo nos empeñamos en comer allí, por la casita tan adorable que contenía el restaurante. Pero la sorpresa estaba dentro, cuando entramos los 7 forasteros que éramos, nos miraron, como eso, forasteros, todos los ojos de la población de Lyndonville (estaba casi lleno), que ocupaban los asientos del Diner.

Entre ellos no faltaban los personajes clásicos del cine americano: el gordito adorable, la gorda que se infla a hamburguesas, el sheriff, la señora que mira por encima de sus gafas, la rubia, el malo….No nos importó,  nos sentamos y pedimos unas deliciosas hamburguesas, que yo no he vuelto a comer nunca, ni por su sabor ni por su tamaño. Nuestros hijos se tomaron de postre un Banana Split para toda su vida, del enorme tamaño que tenían. El sitio era impactante, como recuerdo compramos unas tazas donde servían el café (que, por supuesto, podías repetir, a 5 dólares cada una). El precio para una familia de 4 miembros, comiendo hasta hartarse era de unos 29 dólares. Miss Lyndonville, un diner inolvidable…

En Internet existen numerosos anuncios sobre dietas hiperproteicas, anunciando sus bondades y lo fácil y rápido que es adelgazar. Pues bien, la revista Annals of Internal Medicine, ha publicado en su número 5, volumen 153 de Septiembre de 2010 un articulo realizado sobre un estudio en una población seguida durante 20 y 26 años, en el que se observó que la dieta pobre en carbohidratos y rica en proteínas, especialmente animal, léase las hamburguesas, por ejemplo, se asocia  a mayor probabilidad de muerte por cáncer y enfermedad cardiovascular. Eso sí depende del tipo de proteínas y grasas, es preferible  si decidimos comer así, que la fuente de éstas sea mejor vegetal que animal. Por ello debemos seguir las directrices de la OMS: cinco piezas de verdura/fruta al día….Bueno, alguna vez podemos comer una hamburguesa y si es en Miss Lyndonville, mejor.

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