Florencia…Firenze, siempre ha sido mi debilidad. Estuve por primera vez en mi viaje fin de carrera y sufrí el síndrome de Stendhal ante tanta belleza, también descubrí mi mal de altura al entrar en la increíble cúpula de Brunelleschi del Duomo cuando me disponía a contemplar tal belleza desde casi 100 metros de altura, no pude…
Recuerdo la magia del Ponte Vecchio (esa luz de Florencia), la severidad del Palacio Pitti, El Campanile de Giotto (ay! el gótico toscano..), Santa María Novella y los frescos de Ghirlandaio, la altura y la belleza del David de Miguel Angel.
Años más tarde volví y me enganchó más: la plaza de la Señoría con el palacio Viejo, con su torre colocada de forma asimétrica y junto a ello, la réplica de David de Miguel Angel, representando al pueblo, con sus compañeros de altura, obras de Donatello y Benvenuto Cellini, indescriptible la emoción que volví a sentir al entrar en esta maravillosa plaza, entonces comprendes la grandeza del ser humano ante tal belleza…
Algo que recuerdo con especial cariño es la Capilla Brancacci, situada en la iglesia de Santa María del Carmine. En esta capilla se contempla La expulsión del Paraíso pintada por Masaccio, es un fresco pequeño, pero fue el inicio del Renacimiento y por la expresión de Adán Y Eva, se preveía que el camino de la humanidad no sería fácil…
…Y alguien que me impactó, fue la florentina Giovanna Tornabuoni, su historia reflejo del destino de las mujeres en ésa época y de otras muchas.
Murió de parto con 19 años, su pelo era de un color increíble, conseguido gracias a la orina de caballo y que afeitaba la parte superior de su frente para retrasar el origen de su pelo, un “must” de la época. Hoy podemos contemplar su belleza en el Museo Thyssen, obra de Ghirlandaio.
Maravillosa aquella cena en el Palacio Corsini, construido en el siglo XVII de estilo barroco y asomado al Arno y la vergüenza de entrar por la alfombra roja al toque de trompetas…
No podemos dejar de comer pizza en Florencia, gracias a los paseos por la ciudad lo vamos a quemar, es una excusa perfecta. Este invento italiano es una combinación maravillosa de hidratos de carbono, grasas y proteínas, nuestros tres principios inmediatos imprescindibles en nuestra dieta. Tomar una pizza en Florencia a orillas del Arno, no tiene precio…
Florencia…nunca olvidaré el llanto de aquel violín tocando el Canon de Pachelbel, sentados en la escalera de Los Uffizi… puedes morir por tanta belleza en Florencia…







































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