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“Malas conductas”.Emplea tu energía en lo que es realmente importante.

Hola chicas, aquí estoy de nuevo. Pensaba cambiar de tema esta semana pero he considerado que me quedaban cosas por deciros y transmitiros referente a la intervención sobre los problemas de conducta de los niños ( y adolescentes). He hablado de la “mala conducta”, su por qué y las técnicas conductuales más adecuadas (premios, castigos, tiempo fuera…) y de la importancia de una disciplina sistemática y constante basada en la aplicación de normas y límites pero con compatibilidad afectiva y comunicativa en la relación padres-hijos.
En definitiva, disfrutar de nuestros hijos y ver su lado positivo.
Pero los hijos crecen, se hacen mayores y aprenden (afortunadamente) a decidir por sí mismos y a reivindicar su espacio personal (físico y emocional) y a generar sus propias opiniones sobre ciertos temas, valores y normas. Esto ocurre a partir de los 10-11 años en una etapa evolutiva en la que “lo bueno y lo malo” ya no es únicamente lo que dicen los padres sino que al desarrollarse la empatía (capacidad de ponerse en el lugar del otro), lo bueno y lo malo no es sólo aquello que es premiado o castigado y que depende de las consecuencias, sino que además ha de tenerse en cuenta la intención de un acto. Y por ello, comienza la etapa de las “reivindicaciones”, chantajes, negociaciones, quejas…. que se prolonga hasta la adolescencia y que debemos considerar como la forma de un “niño” de ganar seguridad en sí mismo y lograr su autonomía personal e independencia de los padres.

Pero para nosotros, los padres, empieza otra “lucha”, otra batalla, en la que en vez de “defendernos” con castigos y alabanzas, hemos de defendernos con grandes y elocuentes discursos verbales, en la lucha por que nuestros hijos entiendan nuestras necesidades y a la vez entendamos nosotros sus necesidades y demandas (unas veces muy razonables y otras imposibles de entender).
Así que creo que llegado este momento, es muy importante una revisión general para aprender a categorizar y clarificar las conductas para gastar las “energías” sólo cuando sea necesario.
¿Qué significa esto? Pues que no podemos calificar todas las conductas de la misma forma ni concederles la misma importancia en todas las situaciones ni momentos evolutivos.

A efectos didácticos, existen tres categorías y voy a denominar CESTO a cada una de ella (Estas categorías valen para todas las edades):
CESTO A: CONDUCTAS INTOLERABLES.
CESTO B: CONDUCTAS NEGOCIABLES.
CESTO C: CONDUCTAS QUE ES POSIBLE IGNORAR O NO TENER EN CUENTA.

CONDUCTAS DEL CESTO A.
• Riesgo real de hacerse daño (cruzar solo la carretera).
• Agresión física o verbal a otro (hermano, amigo, padre, cuidadora, maestro).
• Romper o estropear cosas de forma intencionada.
• Transgredir una norma ya establecida y fijada.
Estas conductas se sonsideran inaceptables. En esta situación, no se discute, no se argumenta, no se grita. Simplemente se reprime la conducta y el adulto impone su autoridad de forma inmediata y específica a la conducta concreta mediante castigo o tiempo Fuera (“vete a tu cuarto porque has pegado…”).

CONDUCTAS DEL CESTO B
• Conductas sin riesgo propio o ajeno pero que generan problemas importantes en la dinámica familiar. Aquí me refiero a las negociaciones, reclamación de privilegios… o situaciones en la que los niños no pueden regular sus emociones, su impulsividad y su autocontrol (aspectos básicos de la inteligencia Emocional).
Ejemplos: solicitar acostarse más tarde por ser el mayor; no compartir juguetes o ropa; negarse a hacer una actividad propuesta por los padres o a dar besos a los invitados o abuelos; pedir las cosas llorando; portazos o gritos ante una negación de los padres; interrumpir mientras hablamos por teléfono, etc.

SOLUCIÓN:
Intentamos resolver el problema de forma conjunta e invitamos al niño a encontrar una solución aceptable para él y para el adulto que sea realista.
Hablamos de negociación; no de no poner límites o ceder al chantaje (el adulto cumple una demanda excesiva del niño sin que éste dé nada a cambio). Se trata de que nuestro hijo aprenda que estamos haciendo algo con él, más que a él y enseñarle a tolerar las frustración y el autocontrol. Procedimiento:
1. Empatía: “Creo que estás muy enfadado y explícame qué te pasa” .
2. Definir el problema: “ No quieres venir al cumpleaños de tu prima porque todos son muy pequeños y piensas que te vas a aburrir y que va a ser un rollo”.
3. Invitación a una solución: “Acompañamos a tus hermanos al cumple porque están muy ilusionados, estás un ratito y luego nos vamos tú y yo a comprar cromos de fútbol para tu álbum o a un plan de mayores”.

CONDUCTAS DEL CESTO C.
Conductas “inadecuadas” que no generan riesgos por sí mismas y no generan problemas importantes en la dinámica familiar.
Ejemplos: andar descalzos por casa, decir “palabrotas”, comer solo con los dedos, bajar al parque vestida de flamenca, guerra de cojines entre hermanos, saltar charcos…
Estas conductas son muy frecuentes y la causa más común de discusiones domésticas y de desacuerdo entre la pareja ya que la creencia popular es que si los padres no intervienen pierden su autoridad y el niño se hará un maleducado. Pero reprimir estas conductas desencadenan situaciones estresantes para la familia sin que enseñemos nada “fundamental” a nuestros hijos. Aquí es mejor que los dejemos aprender de la experiencia.

Lo adecuado es no prohibir (el niño no se salta reglas básicas importantes), pero sí aconsejar y hacer ver que esa conducta no es adecuada. Es una buena estrategia introducir el sentido del humor: “una niña tan bonita como tú no debe comer con los dedos. Van a pensar que eres un oso.. O en esta familia somos todos muy listos, cada uno para una cosa, así que tu hermano no puede ser tonto…”

En definitiva, cada periodo evolutivo es diferente y las necesidades del hijo adolescente o el de 11 años, no son las mismas que las de su hermano pequeño. Entiende el momento presente de tu hijo, disfrútalo… y piensa qué es importante que aprenda en ese momento, con tu ayuda y por él mismo.

Tu te vas a equivocar y él también, pero ese no es el problema. Alaba, premia, fija límites claros, ESCUCHA y Emplea tus energías y tu fuerza interior en lo que es realmente importante.

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Mónica Escalona
Directora Centro Zana. Centro Psicopedagógico de Atención Global
Dificultades de Aprendizaje, TDHA, Logopedia, Terapia de familia
www.zana.es
Madrid. Tel. 91 3880927

Un comentario

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