O lo que es lo mismo, cuando el surrealismo se topa con las nuevas tecnologías. Como siempre, geniales...
O lo que es lo mismo, cuando el surrealismo se topa con las nuevas tecnologías. Como siempre, geniales...
Leo en 20 minutos que José Antonio Maldonado deja la tele, que se prejubila. El hombre del tiempo de mi infancia y adolescencia, ese señor tan discreto y con pinta de juerguista, el típico tío segundo que se desmelena en las bodas, se retira a los 64 años para disfrutar de su tiempo y dejar de contarnos cómo será el nuestro. Maldonado se suma a una lista, la del polémico ERE de RTVE, en la que ya se encuentran monstruos de la tele como Antonio Gasset, Cristina García Ramos, Pedro Erquicia y varias docenas de profesionales como la copa de un pino que han optado por sopitas y buen vino (es decir, unas condiciones de prejubilación que para sí las quisieran otros muchos funcionarios) a cambio de renunciar a lo que mejor saben hacer: tele. Cualquiera en su situación habría tomado, posiblemente, la misma decisión, pero me pregunto yo si los televidentes nos merecemos perder de vista a grandes como éstos y TVE se puede permitir el lujo de prescindir de sus servicios y su credibilidad. Sea lo que sea, que disfruten la vida. Se lo han ganado.
No, no pienso escribir ninguna novela ni aspiro a que tenga el nivel de "Crónicas Marcianas". La frase que encabeza este post es del padre de las criaturas, de las dos, el libro "Eros, Thanatos y su puta madre", y el programa de televisión que reinventó el concepto de telebasura, el insigne Xavier Sardá. El presentador ha concedido una entrevista al Magazine de El Mundo en la que habla de su libro, de la muerte, del sexo, del señor Casamajó, de la tele... Y la verdad, el libro apetece, incluso leyendo frases como la del titular. Porque un servidor sigue pensando que este hombre es un monstruo de la comunicación. En la radio, en la tele, con niños, sin ellos, con ancianos fingidos, en plató o viajando por el mundo. Sí, incluso fabricando mierda catódica, Sardá es un grande. Y eso tiene mucho mérito. ¿O no?
Histórico. Hasta 8.226.000 espectadores vieron anoche en directo la transformación de Bea en prime time, es decir, más de un 40% de la audiencia del momento, lo que convierte al capítulo emitido ayer en el más visto desde 2004, sólo superado por los 8.484.000 que vieron "Aquí no hay quien viva" y por encima de los 6.601.000 que vieron el final de "Betty, la fea" (la original colombiana) en marzo de 2002.
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