La ilusión de un nacimiento, la Navidad y los niños

Como os contaba la semana pasada, estuve viendo a mi hija Cynthia en París. Ella se encuentra a pocas semanas de dar a luz y afortunadamente está muy bien. Esto me ha hecho recapacitar en la ilusión que hace en una familia la llegada de un hijo, nieto… de un bebé. Y más si coincide con estas fechas de Navidad.

La Navidad es para los niños. Los mayores también celebramos estas fechas pero creo que es inevitable sentir cierta melancolía pues, conforme pasa el tiempo, siempre hay ausencias que aún se acusan más en estos días. Sin embargo para los niños es, sin duda, el mejor momento del año y la ilusión que sienten es tan grande que acaban por contagiarla. Sólo por eso ya hacen que nos esforcemos en conseguir que la disfruten lo más posible. Será un recuerdo que conserven toda la vida… las cenas con los abuelos y los primos en Nochebuena, el día de Fin de Año en el que te dejan acostarte más tarde o la cabalgata de Reyes, ¿quién no se acuerda de la emoción y los nervios del día de reyes?

Buscando una foto de Cynthia recién nacida que quiero mandarle, me he encontrado con fotos de cuando yo nací, y hoy las quiero compartir con vosotros. Me ha hecho mucha gracia ver cómo ha cambiado todo… porque cuando yo nací se daba a luz en casa. Veréis en estas fotos a mi madre conmigo en brazos, pero aún en la cama, ella sale “muy bien y muy mona” para acabar de dar a luz… con su camisón lleno de puntillas, peinada y posando conmigo, con mi padre, los suyos….Y al igual que esta foto de mi madre, he visto fotos de las madres de mis amigas del mismo estilo que esta. Era la costumbre de la época. Y era algo generalizado, todas las madres posaban en la cama. Con deciros que hace poco vi en un libro una foto de la mismísima Reina de Inglaterra así,  en camisón y con alguno de sus hijos en brazos, recién nacido, y los otros alrededor. ¡Nadie se imagina ahora a cualquier reina europea posando en la cama nada más dar a luz!

Cuando yo tuve a Cynthia, por supuesto fue en un hospital y ya no hay una foto mía “tan colocada”, sólo su cara y la mía, y yo, como veréis, con expresión de cansada. Y hoy día las chicas que dan a luz no sé si se harán muchas fotos en el hospital, pero desde luego ya no se estilan los camisones con tanto lazo que las madres de antes preparaban para sus hijas cuando iban a ser madres. Al menos yo no lo he visto… son modas. ¡Pero sorprende cómo ha cambiado todo en un par de generaciones!

Lo que afortunadamente no cambia es, como os decía antes, la ilusión de los niños en Navidad. Ya en estos días mis nietos empiezan a preguntar a sus padres cuándo ponen el Belén y el árbol. Y sus caras, como las de cualquier niño, son para verlas. Alguno ya me ha dicho eso de “tengo que ser bueno porque si no los Reyes Magos no me van a regalar nada”… me encanta. Yo les he dicho que les voy a llevar a ver las luces de las calles, otro acontecimiento que uno recuerda siempre. Cuando era niña una de mis máximas ilusiones era ver las luces de Navidad y los puestos de castañas. Y luego lo recuerdas siempre, cuando paso por delante de un puesto de castañas asadas, con ese olor tan característico y tan de Navidad, me acuerdo de esos años.

En fin, que hay que recibir este tiempo con ilusión, sea por tener niños cerca, sea por vivirlo de la mejor forma y escapar de la melancolía. Como todo en la vida a veces hay que esforzarse un poco, pero compensa.

Hasta pronto,

Carmen

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