Seguimos en Laponia: Lapland, Romanievi, Helsinki

¡Hola a todos! Espero que hayáis pasado un buen puente… Aquí os dejo con la segunda parte del viaje a Laponia, nuestra visita a Papá Noel en Rovaniemi y el día extra ‘sorpresa’ en Helsinki.

Comienzo con una foto de un paseo que dimos por el centro peatonal Rovaniemi, junto a un super árbol de navidad.

La primera mañana en Rovaniemi nos esperaban dos Elfas en el hall del hotel. Nos llevaron en su autobús a un bosque de película, de cuento, todo nevado, a 40 minutos de la ciudad. Caminamos y caminamos hasta llegar a la casa donde Papá Noel pasa parte del año trabajando. Tras unas palabras mágicas, los niños ayudaron a las elfos a abrir la puerta. ¡Qué emoción al entrar! Lo primero que ves es la zona de trabajo; los mapas del mundo con las luces para saber donde están los elfos espiando a los niños, el radar gigante que muestra donde están los aviones para que no se choque el trineo de Santa, el despacho dónde lee las cartas, la biblioteca, la puerta secreta de acceso a la fábrica de juguetes… etc.

Lo pasaron en grande metiendo sus cartas en el clasificador de cartas que las envía a Papá Noel,  a los elfos, o a la fábrica de juguetes. Y de pronto… ¡el momento mágico! Se abre una puerta secreta desde la biblioteca, y del otro lado estaba el auténtico Santa Claus, en su trono, esperando a los niños con una gran sonrisa. ¡Menuda carrera para abrazarle!

Los niños estaban impresionados porque Papá Noel tenía en sus manos las cartas que habían mandado por la máquina. Las leyó de una en una. Bueno, se las leyeron las elfas, porque ya casi ”no recuerda el español”. Y cada niño se ponía a su lado escuchando con cara estupefacta. Lo mejor, el abrazo de Carlitos y de Cari. ¡Son los más cariñosos! Pedro ya se encuentra más mayor, y con los demás es menos de dar abrazos. Santi no estaba muy convencido ni con Santa ni con las elfas. No le hacía mucha gracia que se acercaran.

Tras hacernos un montón de fotos con Papá Noel para el recuerdo, nos dirigimos hacia la escuela de los elfos. Entramos en una cabaña con un agradable fuego en el centro. Nos explicaron un poco su historia, lo que aprendían y dieron algunas lecciones a los más pequeños. La sesión terminó decorando galletas de Navidad y cantando canciones navideñas, en especial el himno de los elfos. ¡Increíble como tan pequeños se aprenden una canción tan rápido! Lo más divertido fue que Carlos le cogió el gusto, y ”salía al escenario” a cantar una canción detrás de otra. ¡Menudo repertorio! Lo malo fue que cuando empezó con canciones de fútbol…¡No había quien le frenara! jajajaja. Son unas canciones malísimas que se han puesto de moda en youtube, y que parodian los partidos de fútbol de la liga.

Finalizaron entregando unos diplomas de la escuela de elfos, y Carlos tuvo mención de honor en música… jajajaja. De ahí volvimos dando un paseo al autobús con una sensación de ”Ha merecido la pena el viaje hasta aquí solo por este momento”.

La idea era ir por la tarde a esquiar (con luz artificial porque se hace pronto de noche), por la experiencia de esquiar en Laponia,  pero tardaron tanto en darnos de comer en el restaurante, que no nos dio tiempo.  En vista del cambio de planes, decidimos ir a Santa’s Village, que no es gran cosa. Es una monada lo de los renos, y está bien para comprar recuerdos. Se puede conocer también a un Papá Noel.

Al día siguiente volvíamos a Madrid, y un retraso por mal tiempo hizo que perdiéramos la conexión a Madrid desde Helsinki. Tras un cabreo inicial, y muchas horas de aeropuerto, cambiamos el chip y disfrutamos de una buena cena en Le Belge, y de una mañana de turismo en un hotel de 5 estrellas por cortesía de Finair. Pasamos la mañana recorriendo las calles hasta el puerto, donde después de visitar un mercadillo navideño, nos subimos a un ferry para cruzar a la fortaleza de Suomenlinna, declarada por la Unesco patrimonio de la Humanidad por su carácter único como monumento de arquitectura militar.

 

Hay muchos lugares de interés en la Fortaleza. Se podría pasar un día entero, y dudo que se acabe de visitar toda la península. Algunos lugares de interés dentro de la fortaleza: La Iglesia, el Patio de Armas, el Dique Seco, algunos restos de la fortaleza original y linea de defensa costera con sus cañones, la Puerta del Rey, museo de los juguetes y el Museo Militar, etc. Además hay algunas tiendas, restaurantes y cafés.

Ya solo me queda agradecer a Tierra Viva por la organización del viaje, pero especialmente a mi hermana Cari, por organizarnos en el día a día las comidas, las cenas, los transportes y tirar de nosotros para cumplir los horarios. Y mención especial a Jorge que, gracias a su eficacia y paciencia, en vez de pasarnos 4 horas para conseguir nuevos vuelos a Madrid y otras 4 horas para las maletas, nos ahorró la mitad. Nos consiguió un buen hotel céntrico y de 5 estrellas (gratis!) recomendado por Tierra Viva, que es lo único que podían hacer desde su servicio 24 horas para ayudarnos. Cuando nos íbamos hacia el hotel mucha gente de nuestro avión seguía al final de una interminable cola.

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