Con el listón tan alto, resultaba decir predecir si la otra mitad del viaje iba a tener, al menos, el mismo nivel de lujo y relajación que la primera parte. Pero efectivamente, hay casos en los que “lo mejor, siempre está por venir”. Y este era uno de ellos.
Tras mi estancia en el lujoso hotel Naladhu, buque insignia del lujo en Maldivas de la cadena Anantara, mi segunda etapa del viaje estaba situada a un brevísimo paseo en una coqueta barca, justo en la isla de enfrente. El hotel Anantara Dighu me estaba esperando.
Las 110 villas que forman el hotel hacen de este paradisíaco rincón un lugar ideal donde relajarse y disfrutar de la belleza de las Maldivas. Es inevitable perder un poco de intimidad en las zonas comunes, sobre todo viniendo de un hotel como Naladhu, que cuenta con tan sólo 19 villas, pero esa intimidad se ve reforzada en todas y cada una de sus villas, situadas en la playa o encima del agua, en los míticos bungalow overwater.
Al parecer, los hábitos de los españoles se decantan hacia las villas situadas en la misma playa, justo en la arena, así que también mi elección fue esta. La elegida fue una Sunset beachfront villa, seleccionada a conciencia para poder disfrutar desde la cama, o desde la tumbona de mi terraza privada, de las mejores puestas de sol de las islas. Lo que os decía, un lujo.
Las villas del Anantara Dhigu, con vistas al océano Índico, disponen de TV de pantalla plana y reproductores de DVD y MP3, cafetera Nespresso, minibar y una espléndida bañera para 2 personas situada en la parte de atrás del bungalow, junto a dos duchas, en una extensa zona al aire libre con aires tropicales. Y lo mejor: tu pequeño caminito privado hacia la playa, situada a menos de 3 metros.
Pero además de las habitaciones del Anantara Dighu, lo que más destacaría de este lujoso hotel en Maldivas perfecto para familias y parejas es su amplísima y excelente oferta gastronómica. Para mí, amante de la buena mesa, es fundamental que un destino, sobre todo tan relativamente limitado en opciones al tratarse de una isla, presente una buena oferta gastronómica: variada y de calidad.
El Anantara Dighu cuenta con 6 restaurantes con gran diversidad gastronómica: cocina italiana, tailandesa y típica de las Maldivas con riquísimos pescados y mariscos como base que podrás tomar en el, por ejemplo, Fuddan Fusion Gril. Para algo casual, te recomiendo el bar Aqua, junto a la piscina, donde tomar deliciosos cócteles, sándwiches o ricas ensaladas sin necesidad de moverte de tu tumbona. Aunque mi prefiero fue, sin duda, el Baan Huraa, especializado en cocina tailandesa y situado en mitad del océano Indico, con 360º de panorámicas vistas. Una completísima carta de vinos y toda la simpatía de su personal, y de su chef, maestro culinario tailandés, completan la oferta de este magnífico restaurante, y de este magnífico hotel, perfecto para tus vacaciones en Maldivas.
Más sobre Maldivas:
Si eres el tipo de viajero a quien le gusta exprimir el tiempo al máximo, en Maldivas también puedes realizar excursiones de un día en barco, visitar los lugares más populares, hacer compras y degustar la deliciosa cocina local. Estos son algunas de las mejores opciones:
- Kudahuvadhoo: se trata de la isla de Kudahuvadhoo, donde podrás encontrar algunos de los hallazgos arqueológicos más importantes de Maldivas. Los restos, conocidos como hawittas, datan de cuando el budismo era la religión mayoritaria de esta isla, y se cree que son restos de templos budistas. Muy interesante.
- Realizar un crucero por las islas: en tu hotel de la cadena Anantara te ofrecen un maravilloso yate para realizar un mini crucero por los rincones más bellos. ¿Lo mejor? Las vistas desde el barco en la puesta de sol acompañadas de una copa de champán.
- Malé, la capital: La capital más pequeña del mundo es un lugar encantador donde realizar una parada, disfrutar de buen Shopping y empaparse de cultura maldiva en la Gran Mezquita, el Centro Islámico o el museo Nacional.
Espero que, como yo, disfrutes de un gran viaje a este pequeño paraíso. Si te perdiste la primera parte de mi viaje, puedes leerla aquí y… Bon voyage!