Parece increíble pensar que viviendo en una ciudad como Nueva York, de la que os aseguro que nunca llegaría a cansarme, de vez en cuando apetezca tomarse un respiro y… relajarse. Pocas cosas son tan neoyorkinas como huir de la ciudad de vez en cuando, y claro, puestos a elegir, qué mejor ciudad que Miami para tal fin.
No es la primera vez que visito esta ciudad. Para pasar unos días de vacaciones en Miami siempre tengo tiempo y muchas ganas, hay una conexión genial entre esta ciudad y yo. Pero esta vez mi propósito era diferente, esta vez necesitaba descansar y desconectar del mundo, la frenética vida neoyorkina me tenía un poco desgastada y necesitaba recuperar un poco de calma. ¡Y lo conseguí! Disfruté de unos sensacionales días de vacaciones en Miami tal y como había pensado: unas vacaciones gastronómicas con el máximo confort y relax.
Si el año pasado relataba
cómo disfrutar Miami al máximo con todo tipo de opciones culturales, de shopping o los mejores lugares donde divertirse, esta vez os propongo
un plan diferente pero que seguro os encantará también. Es lo que tiene Miami, es un destino súper completo y para todo tipo de
público.
Lo que más me interesaba esta vez era seleccionar un
buen hotel donde me mimasen al cien por cien y una
buena selección de restaurantes donde disfrutar de una excelente gastronomía. Especializado en salud, nutrición y bienestar, elegí el
hotel Canyon Ranch, situado en
Miami Beach. Este
resort semi urbano, pero situado en primera línea de playa, es perfecto para unos días de descanso y culto al cuerpo. En este
hotel y spa todo está pensado para el descanso y el cuidado personal. Gracias a su
equipo, altamente cualificado en numerosas disciplinas como nutrición, enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño, etc., podrás
recuperar el equilibrio, tanto físico como emocional, tan necesario para el día a día y que a veces tenemos un poco descuidado. Yoga,
Pilates, GAP, golf, Kinesis… ¡querrás hacer todas las actividades que tienen programadas!
¿Lo mejor? Todo. Las habitaciones son enormes, tipo apartamento, con tu propia cocina y con todo tipo de comodidades (me encantó su selección de tés y cafés). Podrás disfrutar de la brisa del mar mientras te relajas en tu terraza privada y sumirte en el sueño más profundo gracias a las sábanas de fibra de bambú de sus camas ‘kingsize’, una gozada. Al tratarse de un hotel tipo resort, opta mejor por la opción ‘all inclusive’, que te dará acceso a su estupendo restaurante -toda la comida es orgánica y ningún plato tiene más de 500 calorías- en el desayuno, la comida y la cena y durante el día podrás disfrutar de una completa selección de vinos y cócteles mientras te relajas en la piscina o en la playa. (Pista: para adictos a Blackberry o similar, es importante que sepan que en lugares del hotel como el restaurante o el spa está prohibido utilizarla para evitar perturbar la calma del resto de huéspedes. Al principio te costará un poco, pero pasadas un par de horas, te aseguro que ni te acordarás).
Y sí, puedes seguir pidiendo más. En su reconocido
Spa, Aquavana, situado en la planta cuarta del hotel, encontrarás las mejores instalaciones como sauna, ducha sensorial, baño turco, piscina, jacuzzi… Y si aún queda alguna parte de tu cuerpo por relajar, opta por
un buen masaje; yo te recomiendo el masaje Canyon Ranch: 60 minutos de relajación de
cuerpo y mente. ¡Sencillamente increíble!
En el complejo, no pierdas detalle de la
estructura arquitectónica del hotel y los componentes que la forman. Como sabes, Miami es la cuna del movimiento
Art Decó, por lo que todos los edificios catalogados tienen la obligación de permanecer tal cual y son muy pocos los retoques que pueden sufrir; así que
relájate y disfruta, estás en un edificio arquitectónicamente único donde personalidades de la música como
Frank Sinatra, ofrecían sus conciertos durante los años 60 y 70.
Un poco de gastronomía…
Es inevitable estar en Miami y no salir a cenar o tomar una copa, así pues, ponte tus mejores trapitos y súbete a un buen par de tacones porque estos son los últimos locales más ’in‘ recién llegados a la ciudad:
Mercadito: la influencia mexicana en la gastronomía de los
Estados Unidos enriquece aún más la ya de por sí rica base alimenticia (quien diga que en
EEUU no se come bien es porque aún no ha descubierto que hay vida más allá de los hot dogs y los McDonal’s). Recién abierto en el Midtown de la ciudad, en
Mercadito encontrarás una rica fusión de cocina mexicana con influencias caribeñas. Ceviches, tacos, mole y unas ricas salsas de inspiración española completan la oferta gastronómica de este local ultra chic.
Reserva con tiempo, está muy de moda. Pista: no olvides tomarte un
Margarita antes de la cena, ¡son los mejores de la ciudad!
La Marea: el restaurante del hotel
The Tides está de enhorabuena desde que su
nuevo Chef, Gonzalo Rivera, se pusiera al mando de unos de los fogones más conocidos de la ciudad. Te encantará la decoración y su carta llena de delicatessen
como la
carne de kobe, un plato preparado con mucho mimo (y más de 8 horas de maceración) que no debes dejar de probar. No dudes en preguntarle al sumiller por el mejor
maridaje de vino, ¡son encantadores!
Gibraltar: me encantó el restaurante del
Grove Isle Hotel & Spa. Yo lo elegí para una comida con mis amigas y es el lugar perfecto para desconectar y charlar a la vez que disfrutas de una estupenda comida. Está, atención, en
una isla privada donde sólo está el hotel -seleccionado además por numerosas
‘celebrities’ gracias a su privacidad-, por lo que os podéis imaginar las privilegiadas vistas con las que cuenta. También es perfecto si tienes
una comida de negocios o si buscas un lugar especial donde celebrar el banquete de tu boda.
¿Lo mejor? Su precio. No te dejes engañar por tanta exclusividad y privacidad, que la hay, pero a súper buen precio.
Charlotte Bistró: hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en un restaurante. Muy casual,
Elida Villaroel, dueña y chef venezolana con alta influencia francesa, enamora al comensal con cualquiera de sus platos. Por nada del mundo te pierdas sus
raviolis rellenos de langosta o cualquiera de sus deliciosos postres. El bistró no puede ser más bonito, original y tremendamente chic. La relación
calidad-precio es sensacional, y además está situado en la zona de
Coral Gables, por lo que podrás hacer un alto en tu camino entre shopping y shopping.
Y si
de shopping hablamos es precisamente de la zona de
Coral Gables de la que me gustaría contar un poco más. Downtown
Coral Gables y Miracle Mile es un vecindario peatonal con un
ambiente chic muy europeo. Sus calles están llenas de parques y jardines y su arquitectura es muy mediterránea. Esta histórica área cuenta con algunas de las mejores y más
exclusivas boutiques, restaurantes aclamados, galerías de arte…. Con más de 200 tiendas y 70 restaurantes, Downtown Coral Gables y Miracle Mile es un joya cautivadora en Miami que los residentes locales prefieren
mantener como un secreto, y los visitantes gozan al descubrirla.
Pista: por nada del mundo deberías perderte el
salón de belleza de Cleber Lopes, el famoso estilista brasileño (modelos de la talla de
Gisele Bundchen se encuentran entre su selecta clientela). Lopes,
cuyo salón en Sao Paulo es conocido mundialmente, acaba de abrir en el centro de
Coral Gables su nuevo centro en el que encontrarás tratamientos tan sofisticados como el
facial ‘Ultrasound’, lo último de lo último en tecnología de rejuvenecimiento.
Dime, ¿te animas a visitar Miami? Una ciudad donde siempre hay algo nuevo por descubrir.