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Rutas gastronómicas


1
julio 15

3 chiringuitos donde comer con vistas al mar en Cataluña

escribaEste fin de semana será uno de los pocos que voy a pasar en casa, en Barcelona, en los últimos meses. La verdad es que llevo una temporada de viajes intensa, y por unas cosas y otras, siempre han surgido planes en finde que han hecho que no pase en Barcelona tanto tiempo como me hubiese gustado. El caso es que esta mañana me he levantado pensando en, precisamente, qué hacer un finde en casa. Y bueno, además de dormir (el jet lag pasa factura y acabo de regresar de Miami) y tomarme el tiempo del desayuno como si estuviera en una sobremesa italiana, he decidido que me gustaría ir a la playa –vivir en Barcelona tiene sus ventajas, claro- y comer una paella o un pescado con los pies en la arena, como toca. Estas fechas son complicadas, vacaciones, mucho turismo y mucha gente que, seguro, ha tenido la misma original idea que yo para este finde.

Así que bueno, pensando en dónde reservar mesa para disfrutar de una buena paella en la playa, se me han ocurrido tres restaurantes/chiringuitos perfectos para comer rico y hacerlo con los pies en la arena y unas buenas vistas al mar.

  1. Toc al mar (http://www.tocalmar.cat/): lo confieso, es mi preferido. En el fondo me duele un poquito compartirlo con el resto del mundo. No porque sea un restaurante secreto, al contrario, es muy popular, pero es que está situado en una de las calas más bonitas de Begur (en Aiguablava, donde también se ubica el Parador), en la Costa Brava, y encima no es muy grande, por lo que conseguir mesa un sábado del mes de julio para comer es poco menos que misión imposible. Si lo consigues, no dudes en pedir su arroz cremoso con langostinos que es simplemente sublime. La comida es sencilla, está muy centrado en producto, los pescados también son muy buenos, aunque como todo por aquí, no es barato. Pero merece la pena. Además el lugar es como muy idílico, encantador.

Toc-al-mar-BlogBonvoyage

  1. Xiringuito Escribà (http://www.xiringuitoescriba.com/es/): puede ser, o es, el chiringuito más popular de Barcelona. La verdad es que yo suelo ir un par de veces o tres al año, reconozco que lo tengo posicionado como para ocasiones especiales. De precio, no es barato, pero tampoco mucho más caro que ‘Toc al mar’. Del Escribà me gusta el servicio, que es excelente (no es algo que abunde últimamente por Barcelona), y que sirven la mejor fideuà de todo Cataluña. No exagero. Hacía tiempo que no iba y regresé hace un par de semanas; sigue manteniendo la calidad de siempre aunque reconozco que pincharon un poco en los pescados, las sardinas no estuvieron a la altura de un restaurante como este. Cosas que pasan.

paella en el escriba-BlogBonvoyage

  1. Pez Vela (http://grupotragaluz.com/restaurante/pez_vela/): es el típico restaurante caramelo para Instagram, un local como muy cool que no necesita filtros para promocionarse. Ya lo hacen sus comensales por él. Es bonito y se come bien. El servicio, mejorable, pero es lo que tiene ponerse de moda y colgar el cartel de “completo” prácticamente a diario, sea invierno o verano. Me gusta Pez Vela porque su arroz de butifarra, setas y espárragos es sublime y porque, pues sí, es un sitio bonito donde apetece estar y bueno, también suma que no es tan caro como Toc al Mar o el Escribà, incluso tiene una fórmula de paella con vino que sale muy bien de precio.

Pez-Vela-BlogBonvoyage

Y ahora, ¡a reservar mesa!

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4
mayo 15

Madrid de lujo: una estancia en el Ritz y una cena en Zalacaín

Siempre es un placer viajar a Madrid. La ciudad donde residí durante 7 intensos años es uno de los destinos a donde siempre me encanta escaparme. Y da igual que no haya nada nuevo (aunque no nos engañemos, siempre lo hay), los clásicos de Madrid son suficiente atractivo para preparar la maleta y montar un viaje. Y precisamente son esos clásicos los que me sirvieron hace un par de semanas como la perfecta excusa para volver a Madrid.

Hotel Ritz-BlogBonvoyage

Una estancia en el hotel Ritz by Belmond: es la leyenda. No había estado alojada nunca, pero desde luego ganas no me faltaban. En la etapa en la que vivía en Te del Ritz-BlogBonvoyageMadrid solía acudir a este hotel de lujo a ruedas de prensa o a alguna entrevista y siempre pensaba en la experiencia que debía suponer dormir entre sus históricos muros. Ahora ya lo sé. El mítico hotel Ritz fue construido en 1910 según los deseos del Rey Alfonso XIII, estableciendo a Madrid como una de las grandes ciudades europeas. El Ritz es mucho más que un hotel, es un trozo de historia ubicado en el ‘Triángulo de oro’ que desde su inauguración ha dado la bienvenida a las más importantes casas aristocráticas, altos mandatarios, celebrities, etc. Sus restaurantes y sus bares son aún hoy punto de reunión habitual de la alta sociedad española, así como su brunch del domingo, una cita imprescindible para cualquier foodie que se precie. Alfombras magníficas tejidas a mano, muebles de época, ropa de cama bordada, elegantes baños de mármol y unas vistas de infarto al Museo del Prado y a los tejados de Madrid (¡cómo son de bonitos los tejados de la capital!), así era mi habitación en el hotel Ritz. Me dieron la bienvenida con una botella de vino tinto y un plato de deliciosa cecina; me acuerdo perfectamente porque aplaudo este tipo de recibimientos, el champán nos gusta a todos, pero mostremos algo más nuestro que para eso estamos en España. Dormí, claro, como una reina y disfruté muchísimo de la enorme bañera de mi baño, perfecta para relajarse tras una jornada maratoniana por la capital.

Suite-Hotel Ritz-BlogBonvoyageHay dos planes –además de dormir-, que uno no debería perderse en el hotel Ritz. Uno de ellos es su tradicional brunch del  domingo (y hay que pedir casi obligatoriamente sus riquísimos Huevos Benedict) y el otro es el té de la tarde (de 16 a 20h), donde podrás disfrutar de una selección de sándwiches, pastas y bollos ingleses acompañados por relajantes melodías de fondo interpretadas al piano, el arpa o la guitarra clásica española. Tan elegante, tan Ritz… que nadie echará de menos Londres.

Una cena en Zalacaín: hay restaurantes míticos en Madrid y luego está Zalacaín. El secreto está, claro, en Restaurante Zalacain-BlogBonvoyagecómo hayas sabido envejecer. En el caso de este clásico restaurante madrileño en escena desde hace más de 40 años, no tenemos nada que objetar (si acaso el hecho de que cenar con corbata obligatoriamente ya esté un poco demodé), pero como aquí hemos venido a comer, y a comer muy bien, me ciño al excelente paseo gastronómico del que disfruté en Zalacaín, con platos perfectamente ejecutados por su jefe de cocina, Juan Antonio Medina Gálvez. La carta es muy amplia, desde luego que tienes mucho donde elegir, aunque los clásicos del restaurante son siempre un must: la lasagna de boletus edulis y foie, el muslo de pato guisado, la manita de cerdo rellena, las ensaladas de langostinos y bogavante, etc. Aunque si prefieres innovar, déjate guiar por los sabios consejos de Carmelo Pérez Valdunciel, quien, bajo una dirección impecable, siempre da en el clavo: conmigo lo hizo animándome a probar su steak tartar (sublime) y, cómo no -aunque yo no sea muy de dulces-, su tradicional postre, el volcán de chocolate a las cuatro especias con helado de pistacho.

Restaurante Zalacain2-BlogBonvoyage

Una cita en Zalacaín es siempre un buen plan y, aunque desprovisto hoy de la última estrella Michelin que le quedaba (Zalacaín fue el primer restaurante español en obtener tres estrellas Michelin en 1987), no debería ser este gesto en ningún caso una excusa para dejar de visitarlo. Símbolo de celebración, de ocasiones especiales, del buen comer, lo que más destacaría de este lujoso restaurante madrileño es que ha sabido mantenerse fiel a su seña de identidad, dejando a un lado modas y tendencias.

Igualito que (mi) Madrid.

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14
octubre 14

3 hoteles donde alojarse en la Provenza

Si hay una escapada que nunca me canso de repetir es a la Provenza. Reconozco que el hecho de vivir en Barcelona es una suerte, puesto que en poco más de 3 horas de coche me planto en Arles o Nimes, dos de mis ciudades preferidas del sur de Francia. Me gusta acudir a la Provenza en busca de desconexión, de hecho es curioso, porque suelo utilizar este destino como refugio cuando estoy un poco melancólica o cansada o por el contrario también cuando tengo un subidón y me apetece celebrar algo. En fin, que siempre es un buen momento para visitar la Provenza.

Provenza en Bon voyageHay múltiples opciones en cuanto a qué recorrido hacer. Yo, tal vez por deformación profesional, lo que suelo hacer es elegir los hoteles que quiero visitar y conforme eso, me momento una ruta. Procuro seleccionar siempre hoteles que más o menos estén cercanos entre ellos, ya que esta prolífica región del sur de Francia no es precisamente pequeña y tampoco es que me encante pasar todo el viaje conduciendo. Mi consejo viajero es que mires, busques, compares y te decidas por una de las zonas, dependiendo del tiempo. Lo primero que aconsejo visitar son ciudades como Arles, Nimes o la mágica Aix-en-Provence. Empaparse bien del estilo de vida provenzal, pasear, observar y perderse por sus estrechas callejuelas y después optar por un hotel maravilloso de esos que te hacen olvidarse del mundo. La Provenza no es cara, vamos, no es París, pero tampoco es barata. El truco es viajar fuera de temporada (mi mejor consejo extensible a múltiples destinos) y tratar de encontrar buenas ofertas, que las hay. La última vez que viajé a esta preciosa región fue en mayo, por mi 33 cumpleaños, y tuve el placer de descubrir nuevas regiones y 3 nuevos hoteles de los que os hablo hoy en este post. Son buenos ejemplos del arte del buen vivir en la Provenza, aunque insisto en que hay muchos más, no sé si mejores, pero seguro que igualmente especiales.

- Situado a poco más de 5 minutos de Avignon, me decidí por el Hotel Le Prieuré (leprieure.com) precisamente por eso. Me aportaba la comodidad para visitar la ciudad de Avignon, que no conocía, y por otro lado la calma y el lujo propios de un Relais & Chateaux. Me gustó, lo recomiendo y repetiré, porque este hotel me aportó muchas cosas chulas; la posibilidad de tomar una copa de champagne en su jardín rodeada de mimosas y flores frescas, una cena romántica y decadente por un precio más que razonable y los mejores croissants de la Provenza, no es broma. Tiene 25 habitaciones, que para ser un hotel de este tipo son bastantes, pero sinceramente ni se nota. Todo es tan tranquilo y equilibrado que apenas te topas con nadie en las zonas comunes, ni siquiera en la piscina. Aquí la calma es una máxima.

Hotel de lujo en la Provenza

- El hotel donde se casó la actriz Keira Knightley, el Chateau de Mazan (chateaudemazan.com), fue el segundo hotel dentro de mi ruta por la Provenza. La verdad es que tenía unas expectativas muy altas antes de alojarme en él y sinceramente, todas se cumplieron. Es un lugar superromántico y cuenta con un punto de decadencia que lo hace aún más atractivo. Muchas veces os he dicho que un hotel debe tener alma, y desde luego esta mansión perteneciente al Marqués de Sade la tiene. Es como si acudieras un par de días a tu segunda residencia en Francia, porque verdaderamente te hacen sentir como en casa desde el momento del check in, donde todo es tan relajado que puedes instalarte sin necesidad de registrarte antes. Un plus en este hotel es la terraza de su restaurante, perfecta para las interminables noches de verano con una copa de Chablis en la mano.

Chateau de Mazan-Guía de la Provenza

- Y aunque en el Domaine de la Baume (domaine-delabaume.com) no se haya casado nadie famoso (o al menos que yo sepa), sí que os puedo contar que esta maravillosa mansión provenzal fue, hasta hace muy poco hogar del reputado artista francés Bernard Buffet. Creo que puede ser el lugar más especial que haya visitado. Por bonito, por mágico, por estiloso. Una típica mansión del siglo XVIII donde desperté el día de mi 33 cumpleaños acompañada de una botella de champagne y un exquisito pastel de chocolate. Mi habitación, además, tenía chimenea y todo lujo de detalles como una bañera inmensa donde relajarse y sencillamente, disfrutar. La finca donde se ubica es enorme y además de su bucólico jardín cuenta también con hasta unas cascadas naturales, piscina, pista de tenis y spa. Durante tu estancia en el Domaine podrás además, degustar el aceite que se produce gracias a los olivos de la finca y el vino que dan sus viñedos. ¿En serio se puede pedir más?

Domaine de la Baume-Guía de la Provenza

¡Nos vemos en la Provenza!

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11
agosto 14

5 desayunos por los que merece la pena reservar un hotel

Si hay algo que me gusta de un hotel, son sus desayunos. Bueno, eso, y las sábanas que son suaves, las bañeras infinitas, los lobbys animados, el room service… Pero volviendo al principio, sí, los desayunos son algo que verdaderamente me encanta de los hoteles. Despertarse sin prisa, agarrar un periódico y escoger una mesa escondida donde disfrutar de ese momento único del día: café recién hecho, tostadas, zumos naturales y una rica tortilla.Un desayuno de manual, vaya.

Estos son los 5 desayunos que, de momento, más me han conquistado en este 2014. ¡Dentro vídeo!

palazzo margheritaPalazzo Margherita: Mes de junio en Bernalda, un coqueto pueblo perdido de una nada turística región italiana. ¿Mi hotel? En realidad no es un hotel, sino la casa que Francis Ford Coppola tiene en este pueblo, de donde era originaria su abuela. Hoy es un impresionante palacio de tan sólo 9 habitaciones restaurado con todo el mimo del mundo que una o dos veces al año también visita la familia Coppola, no obstante aquí se casó su hija Sofía Coppola, y hasta yo me volvería a casar porque es tan romántico que roza la locura. Pero como aquí hemos venido, entre otras muchas cosas, a desayunar, os diré que este ha sido uno de los mejores, o tal vez el mejor, desayuno del año. Sencillo, rico y servido en una de esas vajillas que dan ganas de meterse en el bolsoEl desayuno perfecto existe, vaya que sí.

Desayuno hotel Only YouOnly You: Es, con permiso del resto, uno de los hoteles más bonitos de Madrid. Y además de ser famoso por sus excelente servicio, su cuidada decoración y su brunch, yo me quedo con sus desayunos. Tanto si estás alojado como si no, puedes disfrutar de un excelente desayuno a la carta (no hay bufé) con ingredientes de primera calidad, no es broma, que no en todos los hoteles se puede desayunar jamón ibérico cortado al momento. El zumo, natural, como debe ser. Y para un día de caprichos, también tienen churros (de los ricos, no de los refritos).

Les Hamaques: Ya os he hablado con anterioridad de este precioso hotel de la Costa Brava. Además de que no puede ser más bonito, lo cierto es que en Les Hamaques se come -y se bebe- muy bien, también. El desayuno es otro de los puntos fuertes de este bonito hotel en el Empordà. Sus dueños se esmeran en servirte cada mañana un desayuno sencillo pero compuesto por alimentos de primera calidad donde todo son productos de cercanía. ¿Lo mejor? el lugar donde lo disfrutas, en el romántico invernadero de la casa, y con la puerta de la cocina siempre abierta a sus huéspedes. Tu propia casa en la Costa Brava.

Hotel CarusoBelmond Hotel Caruso: Un bufé tan infinito como las vistas de las que se goza mientras desayunas. Así de único es el desayuno en uno de los hoteles más bonitos del mundo, el Belmond Hotel Caruso. Más de siete clases de pan para elegir, mermeladas caseras -ese lujo-, embutidos y deliciosos platos para escoger a la carta entre los que yo me quedo con sus huevos revueltos (no lo pregunté, pero tuve la sensación de que podían llevar una gotita de mantequilla que los hacía aún más deliciosos, claro, qué fácil es la vida con mantequilla). Aunque siendo sincera, podríamos desayunar un simple café que tan solo por la ubicación, con la Costa de Amalfi a tus pies, el recuerdo de la primera comida del día sería, sin duda, inolvidable.

Domaine de la BaumeDomaine de la Baume: Estaréis de acuerdo conmigo que cumplir 33 años en uno de los hoteles más bonitos de la Provenza y con un desayuno así (ver foto) servido en la cama, no es fácil de olvidar. Y os aseguro que vosotros tampoco olvidaréis el sabor de ese bizcocho de chocolate y naranja. El Domaine de la Baume es por muchos motivos, además de por sus desayunos, un  hotel de obligada visita en cualquier viaje por la Provenza. La que fue la casa del artista Bernard Buffet hasta 1999 es hoy un idílico hotel donde alojarse para olvidarse del mundo. Por tener, tiene hasta cascadas naturales dentro de la propia finca, además de una piscina, un spa, pista de tenis y todo el encanto del mundo reunido en no sé cuántos, pero muchos, acres de terreno. El desayuno es memorable, pero el aperitivo tampoco se queda corto; aunque de esto, ya hablaremos otro día.  

Y por cierto, buenos días.

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11
junio 14

3 razones parar ser feliz en la Costa Brava

Siempre hay motivos para ser feliz, y un viaje por supuesto es de los más importantes, al menos para mí, claro, que me paso la vida de aeropuerto en aeropuerto y de hotel en hotel. Mi vida es lo que pasa entre el check in y el check out, y yo encantada de que así sea. En cualquier caso, y gracias a los casi 4 años que llevo viviendo en Barcelona, he tenido la oportunidad de descubrir auténticas joyas perfectas para escapadas cortas. Una de mis preferidas es siempre la Costa Brava, lo que para mí representa una perfecta combinación entre las azules aguas de sus calas, los verdes paisajes del Ampurdán y por supuesto la deliciosa gastronomía basada en platos sencillos y de calidad. Y a pesar de que ya he enumerado unos cuantos, aquí van 3 motivos para lograr ser muy feliz en la Costa Brava.

Hostal de la gavina-Blog Bon voyage

Sus hoteles: alojamiento para todos los gustos, desde pequeños hoteles rurales donde evadirse del mundo como Les Hamaques, hasta grandes hoteles que rezuman lujo y solera como el Hostal de la Gavina. Este precisamente ha sido uno de mis últimos descubrimientos, un histórico alojamiento de lujo en pleno corazón de la Costa Brava, en S’Agaro, un privilegiado rincón del Mediterráneo. La historia de La Gavina, además, tiene miga. Este lujoso hotel lleva más de 80 años recibiendo a lo más granado de la sociedad nacional e internacional, y celebrities de medio mundo se han alojado en muchas de sus 74 habitaciones, que en su origen fueron tan solo 11. Mucho ha crecido desde entonces, claro, aunque lo ha hecho sin perder ni un ápice de ese encanto que aporta el lujo clásico a conceptos de hotel hoy prácticamente inexistentes. Lo mejor del hotel es su cercanía al mar, su atentísimo personal de servicio y por supuesto su impresionante piscina, donde se puede disfrutar de unas excelentes vistas a la playa y la bahía de Sant Pol. Tampoco se me antoja un mal plan cenar a la luz de las velas en su restaurante Candelight, donde degustar ricos platos en un ambiente de lo más refinado y romántico. Cuando te alojes en La Gavina no olvides contemplar la puesta de sol desde el Camino de Ronda, un idílico paseo que bordea el hotel y la lujosa urbanización a la que pertenece y desemboca en la que para mí es la playa más bonita de la Costa Brava, Sa Conca. Sin duda un lugar donde ser muy muy feliz.

hostal_la_gavina BlogBonvoyage

Sus restaurantes: he repetido hasta la saciedad, lo sé,  que uno de los mayores placeres que se pueden sentir en esta vida es comer con los pies en la arena. Pues bien, aunque en la Taberna del Mar, el restaurante donde ser feliz en la Costa Brava, no se puede comer con los pies en el mar, su privilegiada ubicación y su ambiente marinero lo suplen con creces. Yo nunca había oído hablar de la Taberna del Mar hasta que descubrí La Gavina (hotel y restaurante están muy cerca), pero según me cuentan, este restaurante en la Costa Brava es todo un icono gastronómico de la zona, sobre todo ahora que acaba de reabrir sus puertas tras una minuciosa remodelación. El resultado, obra y gracia del interiorista Lázaro Rosa Violán, no ha podido ser más bonito, dando vida a un nuevo restaurante sin perder la esencia marinera que lo ha hecho famoso. ¿Qué pedir? Pues una paella o una buena fideua, sin lugar a duda. Y un consejo, mejor reservar con antelación porque lo interesante es conseguir una mesa en su terraza, aunque el interior, en este caso, resulte también de lo más atractivo.

La Taberna del Mar

Sus mercadillos: no hay fin de semana que no se pueda encontrar en la Costa Brava un buen mercadillo. Aunque no lo busques, siempre acabas dando con alguno recorriendo sus serpenteantes carreteras. En mi escapada a la Costa Brava coincidí con el mercadillo de Pals, por cierto, uno de los pueblos más bonitos de la zona, y con un tan pequeño como interesante mercadillo en Corcà. El de Pals es bastante caótico y puedes encontrar casi de todo; antigüedades mezcladas con utensilios del campo  y hasta ropa adlib. Ya me he aficionado a los dos, claro, pero sobre todo al de Corcà, donde cada dos sábados del mes montan puestos de comida ecológica: frutas, verduras, huevos, miel, pasta casera… y hasta un señor haciendo una paella al aire libre que comprar en pequeñas raciones. Sencillo y encantador. Lo de barato, regular, quedan pocas cosas baratas por esta zona, aunque sí puedo afirmar que son buenas.

Y ahora, a ser feliz y a disfrutarlo.

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27
mayo 14

Los mejores brunch de Barcelona

La moda del brunch es, ya, imparable. No hay fin de semana que se precie de serlo en el que no se disfrute de este desayuno tardío o comida adelantada. En realidad, la hora es lo de menos, lo que importa es que la yema de los ‘Benedictine’ esté en su punto y el lugar sea cómodo y bonito, claro. Por eso durante estos meses no he faltado a ninguna de mis citas gastronómicas preferidas de la semana y he seleccionado los que en mi opinión son los mejores lugares donde disfrutar del brunch en Barcelona.

Brunch hotel MajesticEl de lujo: barra libre de champagne, steak tartar y show cooking en el imponente hotel Majestic. Su brunch es uno de los recién llegados, pero sin duda ha venido para quedarse. Los domingos son propiedad de los fogones del galardonado chef Nandu Jubany con una apuesta de calidad en forma de buffet gourmet. Ostras, ceviches y un delicioso salmorejo del que -aviso- no puedes tomarte solo uno, tablas de embutidos recién cortados con un delicioso pan de coca, dumpling de pato a la naranja o risotto de ceps son algunas de las muchas, muchísimas opciones que se pueden disfrutar en este lujoso brunch del centro de Barcelona. Vino y champagne a gogó incluido en el precio. Una cita gastronómica imprescindible en la Ciudad Condal.

Brunch petitboEl hipster: no es fácil conseguir mesa en la Granja Petitbo, pero merece la pena. El sitio es sencillo, muy mono y alejado de las zonas turísticas más populares de Barcelona. En Petitbo se puede disfrutar de un buen brunch sin pretensiones, y encima bien de precio. Los pancakes son, venga un topicazo, los mejores de la ciudad. Sus zumos son naturales y la fórmula del brunch incluye bebida y plato (los huevos poché con salmón son sublimes). Este local era una antigua vaquería, hoy tiene un rollo muy neoyorkino, y de lunes a viernes es muy frecuentado por gente sabia en busca de un buen chute de azúcar, ya que tienen deliciosas tartas caseras de las que, lamentablemente, es muy difícil olvidarse, como su carrot cake.

Picnic BarcelonaEl sencillo: no puedo evitar decir que Picnic es uno de mis locales preferidos en Barcelona. Es pequeño, un poco ruidoso y tampoco es muy cómodo, pero ¿a quién le importa cuando en su carta encuentras un plato llamado ‘tomates verdes fritos’ que es tan sencillo como delicioso? Reservan mesa, esto es un buen punto, y la perfecta cocción de sus huevos Benedictine y sus patatas caseras se encargan de que siempre esté completo. El precio es muy ajustado y aunque en mi opinión en los postres flojean un poco, Picnic es una excelente opción para un perfecto brunch en Barcelona. Consejo: si no consigues mesa durante el finde, siempre se puede disfrutar de sus sabrosos platos entre semana a la hora de la cena, como de su delicioso bocata de calamares.

Brunch en barcelona

El moderno: no hay listado de brunch en Barcelona que se precie de serlo que no acoja entre sus puntos el brunch de Federal. El lugar donde sirven el mejor chai tea latte de la ciudad es también muy popular para comer cualquier día de la semana (aunque el menú de brunch lo sirvan solo durante el finde). Para su suerte, y nuestra desgracia,  la zona donde se ubica es una de las calles de moda de Barcelona, la calle Parlament, una especie de nueva ‘milla de oro’ gastronómica, por lo que es bastante difícil encontrar mesa. Si encima quieres comer en la terraza de la azotea la misión se transforma en, casi, imposible.

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29
abril 14

5 planes relajados que hacer en Sitges

Conozco pocos lugares más animados que Sitges. Por cuestiones familiares tengo la gran suerte de pasar bastantes fines de semana en esta preciosa ciudad de la Costa del Garraf, situada a 40 kilómetros de Barcelona, en la que siempre ocurre algo más allá de bombazos como el carnaval o el festival de cine; una banda de jazz por la calle, castellers en mitad de la plaza un domingo cualquiera, la conocida feria de la tapa… aquí las Fiestas Patronales duran todo el año. No importa el qué, en Sitges siempre hay algo que celebrar.

Celebraciones a un lado, siempre que paso un par de días en Sitges me gusta hacer algunos planes que son imprescindibles (y si algo me gusta, lo repito de manera obsesiva. Soy una chica de costumbres). Pero más allá de cine y fiestas, aquí van mis 5 planes relajados preferidos:

tapas en Sitges

1. Hora del vermú en El Cable: solo hay una cosa que me apena del mejor bar de tapas de Sitges, ¡y es no haberlo conocido antes! Aún no sé cómo lo descubrí, pero fue hace solo unos meses, y llevo casi 3 años visitando regulamente Sitges; no tengo perdón… Abierto desde 1940, es toda una institución en la ciudad y sus tapas son comparables a hasta a las de mi querido Logroño (es mi forma de medir la calidad del tapeo). Ricas y baratas, como debe ser. Son las mejores bravas de Sitges. Y no exagero…

Atardecer2. Un paseo al atardecer por la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla. Es el edificio más reconocible del skyline de la ciudad y todo un símbolo de Sitges. Es la iglesia de la postal.  A su vera,  son alucinantes los colores de la puesta de sol desde la plaza del Baluard sobre el Paseo de la Ribera. A la vera de la iglesia se encuentra el famoso cañón que, apuntando al mar, protegió a la ciudad de los incesantes ataques británicos por mar.

3. Una mañana de golf en el Club Terramar: puede ser, y yo creo que es, uno de los clubs de golf más bonitos en los que he estado. La mayoría de sus 18 hoyos gozan de unas bonitas vistas al mar y, aunque no es barato, merece la pena. También cuenta con un pitch & Putt para jugadores un poco más amateurs. Y si ni siquiera juegas a golf no hay problema, gracias a su extraordinaria ubicación, su restaurante-cafetería es ideal para comer o tomar el aperitivo.

4. Una paella con vistas al mar en Cal Pinxo: toda una institución gastronómica en Sitges donde encontrar, no sé si la mejor, pero sí una deliciosa paella, sobre todo la de verduras, mi preferida. Tiene vistas al mar y un servicio excelente. Tampoco es barato, esa es la verdad, porque además Sitges es una ciudad bastante turística y eso influye sobre todo en la restauración, pero bien merece la pena reservar una mesa (imprescindible) para comer en uno de los mejores restaurantes de Sitges.

Sitges

5. Playas, calas y demás… Hay que pasar una mañana, una tarde o un día entero en cualquiera de las animadas playas de Sitges. A mí me gustan mucho las del centro, como la playa de la Fragata, al lado de la iglesia de San Bartolomé (ver punto 2), pero inevitablemente siempre están bastante llenas, sobre todo en verano. Si te agobia tener mucha gente alrededor, siempre puedes optar por zonas más tranquilas como la playa del Terramar, frente al barrio residencial del mismo nombre.

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23
abril 14

El Celler de Can Roca: así se come en el mejor restaurante del mundo

Decir que mi cena en el Celler de Can Roca fue un sueño cumplido puede ser la forma más clara y sencilla para describir mi experiencia en el mejor restaurante del mundo y orgulloso poseedor de tres estrellas Michelin.

El celler de can roca en BlogBonvoyage

Como todo lo bueno, el tema se hizo esperar, ya que una cena en este famoso restaurante de Girona conlleva, claro, una larga espera. En mi caso, la reserva fue un regalo de mi pareja cuando cumplí 30 años, aunque acabé disfrutándola con 32, hace unos meses. Desde entonces, guardo un fantástico recuerdo que no se queda solamente en lo gastronómico, y como conservo algunas fotos y el delicioso menú, me he decidido a compartirlo con vosotros. En general me gustó todo mucho, muchísimo. La arquitectura y decoración, la ambientación, bienvenida, cuidado, atención…, pero sobre todo la comida, claro, que en realidad es a lo que hemos venido aquí. Podría haber comido a oscuras dentro de una cueva siempre y cuando todo estuviera tocado por la gracia de los hermanos Roca  -Joan, Josep y Jordi- tres genios de la gastronomía, cada uno en su campo, que lograron ya hace tiempo situar a Girona, y a España, en el mapa de la gastronomía mundial.

De los dos menús que puedes escoger, nosotros nos decantamos por el más tradicional, que también es un poco más corto. La idea era poder degustar los platos más característicos de la cocina del celler que fueron los que en realidad lanzaron a la estrellada esfera a este ya mítico restaurante gironí. Los platos fueron:

Aperitivos Celler Can Roca

Comenzamos a ‘comernos el mundo’ a través de los aperitivos del menú. Todo un viaje alrededor del mundo a través de once interesantes entrantes. Un burrito de mole poblano que representaba a México, un caldo de ceviche a Perú o lo propio para China con unas ricas verduras encurtidas con crema de ciruelas.

Mi plato preferido fue sin duda el primero del menú, un inolvidable -no exagero- timbal de manzana y foie con aceite de vainilla del que me hubiera comido 3. O más.

celler can roca-BlogBonvoyage

A semejante comienzo le siguieron platos como parmentier de calamares con pimienta verde ahumada y lenguado a la brasa con aceite de olive verde, piñones, bergamota y naranja que me pareció rico, rico, sobre todo la suavidad del lenguado, uno de mis pescados preferidos.

Celler can roca-BlogBonvoyage2

Recuerdo perfectamente la intensidad del salmonete acompañado de ñoquis de patata, naranja y azafrán. Reconozco que no fue uno de mis preferidos, sobre todo porque no me agradan demasiado los sabores tan intensos a mar, pero os puedo asegurar que en mi mesa quedaron los platos bien limpios. Y éramos cuatro.

En el turno de la carne, había que elegir entre oca a la Royal o cochinillo ibérico, y aunque yo me decanté por la primera, que me chifla, pude también degustar el cochinillo y doy fe de que la textura y suavidad de la carne bien merecía otras tres estrellas Michelin, por lo menos.

Cochinillo en Can Roca

Los postres, aunque tampoco son mi debilidad, también hacían honor al resto de los platos. En mi mesa triunfó la frescura y originalidad de la nube de limón pero sobre todo el original carrito de golosinas y chucherías que pasean al final de la comida y del que puedes escoger lo que quieras. Antes del carrito, postres lácteos como el helado de leche de oveja, espuma de recuit o yogures de queso de oveja me hicieron, sobre todo a mí, adicta confesa al queso y derivados, muy muy feliz. Como toda experiencia, claro.

postres Celler can roca

Como en la mayoría de los momentos más especiales de mi vida, en este caso tampoco pudo faltar la compañía de mi vino preferido, Plácet 09 DO Rioja, de mi querido Álvaro Palacios. Tampoco un brindis con Albert i Noya de la Cava El Celler Brut como aperitivo de todo lo que estaba por llegar.

Bon voyage-can roca

 

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27
febrero 14

Cierra Pastis, el famoso bistró de NYC

pastis nyc3

Me he despertado con la noticia de que uno de mis rincones gastronómicos preferidos de Nueva York, cierra. El mítico bistró Pastis cierra sus puertas porque el edificio donde se ubica en el conocido Meatpacking, va a ser demolido. Seguro que no seré la única en echarlo de menos, personalidades de la talla de Anna Wintour, Sarah Jessica Parker, Martha Stewart o Linda Evangelista también acusarán su ausencia.

Pastis NYC 2

A cambio nos queda el recuerdo de sus riquísimas patatas fritas y sus Mimosas y la esperanza de que su dueño, el restaurador Keith McNally, ha prometido reabrirlo en el mismo emplazamiento tan pronto el nuevo edificio esté construido.

Hasta entonces y mientras dura la espera, nos consolamos con sus deliciosos recuerdos, tanto gastronómicos como televisivos.

Pastis en Sexo en Nueva York

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13
febrero 14

Un nuevo hotel en París y una cena con Ducasse

En realidad sería más fácil escribir sobre qué no hay de nuevo en París, ya que la capital francesa es un continuo devenir de cambios y novedades. En mi caso volé a bordo de Air France hasta la ciudad de la luz para visitar un nuevo, novísimo, hotel recién inaugurado y probar un delicioso restaurante, que aunque no fue una reciente apertura, sí que tenía ganas de, por fin, poder visitarlo (y degustarlo).

Chavanel

Un hotel boutique en París

Chavanel amenitiesEl hotel Chavanel es todo lo que cualquier persona que viaje a París necesita. Es pequeño, es tremendamente chic y está perfectamente ubicado (no exagero, lo encontrarás en Madeleine, Saint-Honoré). Además, es nuevo, llevará como tres meses abierto. Si bien es cierto que tuve la gran suerte de que me dieran una junior suite para mi fin de semana en París, tuve también la oportunidad de visitar otras habitaciones de inferior categoría y puedo confirmar cualquiera de ellas son una opción estupenda como alojamiento. Ninguna es realmente pequeña, algo tan popular en hoteles en Europa y EEUU, y todas están fantásticamente decoradas con detalles que ni te imaginas. Mi suite, con vistas a los maravillosos tejados de París, tenía hasta cafetera Nespresso, una cama king, y un precioso cuarto de baño diseñado por Ronan y Erwan Bouroullec, con bañera de hidromasaje y amplia ducha a la italiana. Sí, bañera, algo que tanto agradezco tras un día de intenso turismo y caminatas. No hay nada mejor que un buen baño relajante antes de irse a dormir.

El desayuno del hotel Chavanel se sirve en el sótano del hotel, una coqueta habitación abovedada. Si bien no es un súper desayuno, no puedes escoger platos calientes como huevos o tortilla, me gustó su apuesta por alimentos orgánicos 100%. No probé, y mira que siempre suelo hacerlo, el desayuno en la habitación, aunque viendo las características del hotel, estoy segura de que estarán a la altura.  El hotel Chavanel es una apuesta segura para Sophie Charlet, su propietaria responsable, muy sensible a su oficio.

aux lyonnais Bon voyage

De cena con Alain Ducasse

aux lyonnais Bon voyage 3Me costó conseguir la reserva en Aux Lyonnais, un fabuloso bistró de 1890 en el centro de París cuya gastronomía está inspirada en la región de Lyon. Reconozco que me fui a lo fácil y aposté por el menú de cena (35€, bebidas aparte). Si bien no es barato, sí que es estupendo. A veces me canso un poco de modernidad y estamos en París, me encanta encontrar lugares con ese encanto tan… francés. Aux Lyonnais es otro más de los restaurantes de Alain Ducasse, uno de los cocineros más famosos del mundo, y su socio Thierry de la Brosse, que  a su vez es dueño de otro restaurante, L’ Ami Louis, en el Marais, muy interesante también y es una alternativa muy razonable a las exageradas propuestas de tres estrellas Michelin que Ducasse luce en el Plaza Athénée u otros lugares de renombre.

aux lyonnais bon voyage 2Consulta con su sumiller el vino más acertado para tus platos, un tipo que además de simpático, habla español. Y ya sabemos lo que nos gusta eso a los españoles…

Por lo demás, y si te apetece innovar más allá del menú, entre las especialidades de este coqueto restaurante se encuentran platos tan míticos como fricasé de pollo, el cochinillo y el foie gras de pato, con el inconfundible sello Ducasse. Da igual lo lleno que estés, ni se te ocurre irte del restaurante sin probar cualquiera de sus deliciosos postres (esto es Francia, claro); el que se traduce algo así como ‘isla de merengue flotando en salsa de vainilla’ es simplemente sublime (suspiro).

Bienvenue à Paris!

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