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Europa


29
octubre 14

Viaje a Malta: 24 horas en Valletta

Viaje a Malta-BlogBonvoyageLa semana pasada tuve la oportunidad de, ¡por fin!, visitar Malta. Lo hice gracias a que el itinerario de mi crucero por el Mediterráneo hacía escala en este bonito país, aunque de esto ya os hablaré la próxima semana y os contaré todos los detalles. Es cierto que en poco menos de 24 horas realmente no tuve tiempo de conocer esta preciosa isla del Mediterráneo (en la que por cierto también se encontraban Brad Pitt y Angelina Jolie rodando), pero sí que lo tuve de empaparme, y mucho, de su capital, Valletta. Tengo además una íntima amiga que lleva viviendo en la isla desde hace 4 años (¡hola Bea!), así que no pude buscarme una mejor guía que ella para descubrir los encantos, que no son pocos, de esta histórica ciudad, justa merecedora del título de Capital Europea de la Cultura 2018.

Valletta es, desde luego, el lugar idóneo desde el que poder adentrarse en la atractiva historia de este archipiélago, con monumentos tan fascinantes como la Concatedral de San Juan donde verás “La decapitación de San Juan”, la obra más importante del renombrado pintor italiano Caravaggio. Aunque para mí la verdadera joya de la ciudad es el Teatro Manoel, muy siglo XVIII, y un lugar tan mágico como pequeño que ostenta el privilegio de ser el tercer teatro más antiguo de Europa que sigue en funcionamiento hoy día. Acércate a verlo aunque solo sea por entrar en su patio de butacas, parece un teatro de juguete.

Viaje a Malta-BlogBonvoyage 2En la Rocca Piccola, una casa-palacio que data de 1850, puedes regresar al pasado y a la forma de vida de antaño, además cuenta con un refugio utilizado durante la Segunda Guerra Mundial. El Malta Siege Bell pretende honrar a las 7.000 víctimas maltesas de la Segunda Guerra Mundial, lo que representa una pequeña y fiel muestra de la actitud de los malteses, que de guerras saben un rato.

No te pierdas la vieja puerta de acceso a la ciudad,  recuperada por el arquitecto y ganador del Premio Pritzker, Renzo Piano, con el proyecto City Gate. Resulta especialmente significativa la recuperación de esta puerta de la ciudad, todo un símbolo maltés. Además, está conectada al foso que la rodea a través de una escalera y tiene un ascensor panorámico -abstenerse quienes padezcan de vértigo-, para visualizarla desde las alturas. El ascensor, dicho sea de paso, resulta un fantástico comodín para evitar las empinadas cuestas de subida a la ciudad al módico precio de 1€ el trayecto de subida y bajada.

Viaje a Malta-BlogBonvoyage 3No sé vosotros, pero yo después de tanta historia y tanta belleza necesito un respiro. En Valletta esto se soluciona sentándose en cualquiera de sus populares terrazas -como la del Café Cordina (donde un cheescake cuesta 0,60€) y es el más antiguo de la ciudad- o tan solo contemplando las hermosas vistas desde el Gran Puerto, donde se identifican perfectamente las “tres ciudades” (Senglea, Conspiscua y Vittoriosa). De Valletta, además, destacaría sus decadentes locales y letreros (¡tengo mil fotos de rótulos y carteles de tiendas!) y sus muros y fachadas de piedras doradas, que todavía aportan un mayor valor histórico a la ciudad.

Reconozco que me sentí bien en Malta. Fue como dar un paso atrás en el tiempo en un destino que encara el futuro con muchas ganas de hacer las cosas bien. Y se nota.

 

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14
octubre 14

3 hoteles donde alojarse en la Provenza

Si hay una escapada que nunca me canso de repetir es a la Provenza. Reconozco que el hecho de vivir en Barcelona es una suerte, puesto que en poco más de 3 horas de coche me planto en Arles o Nimes, dos de mis ciudades preferidas del sur de Francia. Me gusta acudir a la Provenza en busca de desconexión, de hecho es curioso, porque suelo utilizar este destino como refugio cuando estoy un poco melancólica o cansada o por el contrario también cuando tengo un subidón y me apetece celebrar algo. En fin, que siempre es un buen momento para visitar la Provenza.

Provenza en Bon voyageHay múltiples opciones en cuanto a qué recorrido hacer. Yo, tal vez por deformación profesional, lo que suelo hacer es elegir los hoteles que quiero visitar y conforme eso, me momento una ruta. Procuro seleccionar siempre hoteles que más o menos estén cercanos entre ellos, ya que esta prolífica región del sur de Francia no es precisamente pequeña y tampoco es que me encante pasar todo el viaje conduciendo. Mi consejo viajero es que mires, busques, compares y te decidas por una de las zonas, dependiendo del tiempo. Lo primero que aconsejo visitar son ciudades como Arles, Nimes o la mágica Aix-en-Provence. Empaparse bien del estilo de vida provenzal, pasear, observar y perderse por sus estrechas callejuelas y después optar por un hotel maravilloso de esos que te hacen olvidarse del mundo. La Provenza no es cara, vamos, no es París, pero tampoco es barata. El truco es viajar fuera de temporada (mi mejor consejo extensible a múltiples destinos) y tratar de encontrar buenas ofertas, que las hay. La última vez que viajé a esta preciosa región fue en mayo, por mi 33 cumpleaños, y tuve el placer de descubrir nuevas regiones y 3 nuevos hoteles de los que os hablo hoy en este post. Son buenos ejemplos del arte del buen vivir en la Provenza, aunque insisto en que hay muchos más, no sé si mejores, pero seguro que igualmente especiales.

- Situado a poco más de 5 minutos de Avignon, me decidí por el Hotel Le Prieuré (leprieure.com) precisamente por eso. Me aportaba la comodidad para visitar la ciudad de Avignon, que no conocía, y por otro lado la calma y el lujo propios de un Relais & Chateaux. Me gustó, lo recomiendo y repetiré, porque este hotel me aportó muchas cosas chulas; la posibilidad de tomar una copa de champagne en su jardín rodeada de mimosas y flores frescas, una cena romántica y decadente por un precio más que razonable y los mejores croissants de la Provenza, no es broma. Tiene 25 habitaciones, que para ser un hotel de este tipo son bastantes, pero sinceramente ni se nota. Todo es tan tranquilo y equilibrado que apenas te topas con nadie en las zonas comunes, ni siquiera en la piscina. Aquí la calma es una máxima.

Hotel de lujo en la Provenza

- El hotel donde se casó la actriz Keira Knightley, el Chateau de Mazan (chateaudemazan.com), fue el segundo hotel dentro de mi ruta por la Provenza. La verdad es que tenía unas expectativas muy altas antes de alojarme en él y sinceramente, todas se cumplieron. Es un lugar superromántico y cuenta con un punto de decadencia que lo hace aún más atractivo. Muchas veces os he dicho que un hotel debe tener alma, y desde luego esta mansión perteneciente al Marqués de Sade la tiene. Es como si acudieras un par de días a tu segunda residencia en Francia, porque verdaderamente te hacen sentir como en casa desde el momento del check in, donde todo es tan relajado que puedes instalarte sin necesidad de registrarte antes. Un plus en este hotel es la terraza de su restaurante, perfecta para las interminables noches de verano con una copa de Chablis en la mano.

Chateau de Mazan-Guía de la Provenza

- Y aunque en el Domaine de la Baume (domaine-delabaume.com) no se haya casado nadie famoso (o al menos que yo sepa), sí que os puedo contar que esta maravillosa mansión provenzal fue, hasta hace muy poco hogar del reputado artista francés Bernard Buffet. Creo que puede ser el lugar más especial que haya visitado. Por bonito, por mágico, por estiloso. Una típica mansión del siglo XVIII donde desperté el día de mi 33 cumpleaños acompañada de una botella de champagne y un exquisito pastel de chocolate. Mi habitación, además, tenía chimenea y todo lujo de detalles como una bañera inmensa donde relajarse y sencillamente, disfrutar. La finca donde se ubica es enorme y además de su bucólico jardín cuenta también con hasta unas cascadas naturales, piscina, pista de tenis y spa. Durante tu estancia en el Domaine podrás además, degustar el aceite que se produce gracias a los olivos de la finca y el vino que dan sus viñedos. ¿En serio se puede pedir más?

Domaine de la Baume-Guía de la Provenza

¡Nos vemos en la Provenza!

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26
agosto 14

Lipari, mi isla bonita del Mediterráneo

Ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este 2014 y debo confesar que ya estoy pensando cuándo volveré a visitar Lipari; seguro que no irá más allá de la primavera de 2015. En viajes tengo una máxima, si un destino te ha hecho feliz, siempre debes tratar de volver. Así pues, Lipari se suma a mi ya larga lista de destinos a los que siempre hay que regresar, como Nueva York, México DF, Londres o Formentera.  En una reflexión en voz alta, bien podría ser Lipari mi nueva Formentera, y mucho más barata y menos masificada (¿soy yo o este año Formentera está realmente imposible?).

LipariLlegué a Lipari de forma completamente casual -vivan las casualidades-, ya que formaba parte del itinerario del crucero por el Mediterráneo que hice en junio a bordo del velero Royal Clipper. Era la última escala y confieso que tenía una sensación más de penita que otra cosa porque el crucero llegaba a su fin, pero nada más poner un pie en la isla mi sensación cambio radicalmente y uno de los pensamientos que me asaltaron fue algo así como “este lugar me va a encantar”. Y así fue.

Y es que la más popular de las Islas Eolias, situadas frente a la costa de Sicilia, ha supuesto un flechazo viajero para mí, aunque por supuesto como todo lo que tiene que ver con el amor, es completamente irracional (os lo comento porque hubo varios pasajeros del barco a quienes no les gustó nada. Yo sigo pensando que visitaron otra isla). Viajar a Lipari es como dar un pequeño paso atrás en el tiempo. Un escenario de una película italiana de los años 60 por donde todavía pasear sigue siendo el mayor de los placeres. No hay mucho más que hacer en Lipari salvo tumbarse al sol en una de las playas más bellas del mundo, Spiaggia Bianca (el nombre ya es bastante esclarecedor), y acceder hasta  la su fortificada acrópolis. También merece, y mucho, la pena, una visita al Museo Arqueológico, cuya entrada cuesta 6€. 

Y como sé que lo estáis esperando, este es el párrafo en el que hablo de compras y shopping. Lamentablemente, y debido, claro, a la falta de tiempo que tuve para conocer la isla, no traigo direcciones bajo la manga, pero sí que puedo contaros que éste (ver foto) fue el mejor plato de pasta de mi viaje por Italia, y lo disfruté en un restaurante más bien cutrón del puerto de Lipari. De postre cannolo, claro, que para estamos (casi) en Sicilia.

Pasta en Lipari

El final de mi estancia en Lipari  me regaló uno de los momentos más mágicos de mi vida, navegando frente al volcán Stromboli en plena erupción, que también pertenece a las Eolias. A veces la vida te da estas sorpresas.

Stromboli

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18
junio 14

36 horas en Roma

Hace un par de semanas estuve en Roma. Fueron solo unas horas, pero lo suficiente para darme cuenta de lo mucho que me gusta esta ciudad y que con tanto viaje alrededor del mundo casi había olvidado. Roma es muchas ciudades es una, no os descubro nada nuevo seguro. En mi caso hacía muchos años que no la visitaba y gracias a que mi plan era embarcar desde Civitavecchia en un crucero por el sur de Italia, aproveché para volar un día antes y disfrutar, aunque solo fuera durante unas horas, de esta ciudad de la que me he (re)enamorado.

Jumeirah

Mi primer pensamiento cuando organizaba este viaje a Roma fue darme cuenta de que si quería aprovechar las pocas horas que iba a pasar en la ciudad, debía encontrar un hotel céntrico donde me hicieran sentir mejor que bien y que me permitiera acceder a casi cualquier rincón del centro de Roma.  Encontré todo esto en el Jumeirah Grand Hotel Via Veneto, un oasis en mitad del caos, un lujo discreto y sin estridencias de los que hacía tiempo que no experimentaba. Es un hotel relativamente pequeño, tan solo 116 habitaciones, sencillo y muy acogedor. Aluciné, literalmente, cuando recorría con la boca abierta la espléndida colección de arte que cuelga de sus blancas paredes. Impresionantes obras de Picasso, Dalí o Guttuso que se pueden admirar por todo el hotel, desde el lobby hasta el pasillo de cualquier planta. ¿Es o no un lujo? Las habitaciones, yo estuve en una Open Suite, son amplísimas y los baños de mármol cuentan con bañera y ducha (¿hay algo mejor que un buen baño con sales tras una jornada maratoniana por las calles de cualquier ciudad?). Destacaría, por supuesto además de su ubicación, la comodidad de sus camas, me hubiese quedado el día entero en la mía, y su magnífico desayuno donde, además del bufé, puedes seleccionar platos a la carta. Yo elegí, soy una chica de principios, unos ricos Eggs Benedict que estaban, como todo en este hotel, en su perfecto punto.

Fontana di TreviComo no tenía mucho tiempo, reconozco que tampoco me planteé recorrer toda Roma en 5 horas, así que fui casi a tiro hecho a dos de mis rincones preferidos. Uno de ellos, es, claro, la mágica Fontana di Trevi, a donde debes tirar una moneda si quieres regresar a Roma. En mi caso había tanta gente que por poco tengo que tirarla desde el balcón de la casa de enfrente, pero desde luego mereció la pena. Así que una vez tomada la foto de rigor, de aquí me fui hasta la Piazza Navona sin olvidar lo mejor del trayecto, el ambiente romano que puebla las estrechas y empedradas callejuelas, los restaurantes y tiendas de la Roma más auténtica. Por el camino, traté de encontrar una de las sucursales que la Officina Farmaceutica di Santa Maria Novella tiene en la ciudad, pero para mi sorpresa, cuando llegué a la dirección, ya no existe (qué rabia, encima de lo que me costó orientarme y encontrarla. Me oriento fatal, soy capaz de perderme en el Corte Inglés).

Restaurante Etabli Roma

De noche, mira que pasa rápido el tiempo, y tras haber recorrido algunos de los lugares más míticos, tenía mesa reservada en Etabli, una monada de restaurante en Roma con cierto aire neoyorkino donde sirven, prometido, el mejor tiramisú de la Restaurante Etabli Roma 2ciudad. Da igual lo que comas, pide postre, es una orden. Está lleno de gente local, reconozcamos que esto ya es un punto, y aunque la carta es sencilla, es bueno y no es caro (en Roma no hay nada barato, eso ya lo sabemos todos). Etabli es también famoso por el brunch del domingo aunque yo no tuve oportunidad de probarlo, así que lo apunto para la próxima.

A 20 metros de este restaurante se encuentra el Bar del Fico, punto de partida de la intermiable noche romana y donde te aconsejo que te tomes una copa porque el sitio es único. Un poco canalla, un poco ruidoso… pero sencillamente genial, como todo lo que sucede en la maravillosa ciudad de Roma.

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8
mayo 14

Un paseo fotográfico por Europa

Hoy me gustaría llevaros de viaje no a un destino, sino a cinco. Para lograrlo, cuento con la inestimable colaboración de  Elena Karelova, que además de ser amiga, es una espectacular fotógrafa. Junto a ella, vamos a recorrer cinco de mis ciudades europeas preferidas: Roma, Madrid, Cracovia, Barcelona y Ámsterdam. ¡A disfrutar del paseo!

1. Piazza Navona, Roma: todos los caminos conducen a Roma, pero sobre todo, a su plaza Navona. Una de las más bellas de la ciudad eterna, si no la que más. La parte más animada se sitúa justo desde donde está tomada la foto; la característica fuente de Neptuno luchando contra una criatura marina.

piazza-navona2

2.Paisajes de Barcelona: La ciudad donde vivo es también una de las ciudades más fotogénicas que conozco. No soy una experta en fotografía, pero me encanta esa luz mediterránea que baña siempre la Ciudad Condal. Esta foto está tomada desde Montjuic y en el paisaje podemos ver lugares muy característicos de Barcelona, como Colón, el puerto o el hotel Arts.

bcn

3. Canales de Ámsterdam: Nadie puede imaginar esta ciudad holandesa sin sus famosos canales. Son su principal seña de identidad y han modificado completamente el estilo de vida de quienes viven a sus alrededores. Es genial perderse por cualquiera de ellos para luego encontrarse en  en Winkel (Noordermarkt 43), justo para disfrutar de la mejor tarta de manzana de Ámsterdam.

Amsterdam

4.  Cracovia, Ciudad de la Literatura: su encanto y magnetismo la convierten en la ‘capital  intelectual’ de Polonia y una de las ciudades europeas con más encanto. Culta y elegantona, uno de los mejores y relajados planes que llevar a cabo es disfrutar de un buen vino caliente en cualquiera de los cafés de la Plaza del Mercado.

krakow

5. De Madrid al cielo: Madrid es siempre un buen plan. Esta ciudad canalla donde residí 6 años sigue dando guerra, y espero que así siga siendo. Lo mejor de la capital es que siempre pasa algo, así que nunca está de más montarse un viaje para visitar la última exposición del Thyssen o reservar mesa en DiverXO, ahora que además se muda al hotel NH Eurobuilding. Pues eso.

madrid

 

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1
abril 14

Una escapada ‘très chic’ a Biarritz

He pasado unos días de relax en Biarritz. Lo cierto es que necesitaba hacer un pequeño descanso después de una agitada temporada y el plan no ha podido resultar más placentero, tanto, que en un principio pensaba quedarme solo 3 días que acabaron siendo 6, no os digo más. Y es que esta magnífica ciudad francesa es una de mis preferidas para huir de vez en cuando, y el hotel du Palais es el mejor refugio donde conseguirlo.

Hotel du Palais edificio

Biarritz en Bon voyageEste lujoso palacio reconvertido en hotel tiene historia, y mucha. Napoleón III se lo regaló a su amada Eugenia ante la negativa de la española a mudarse a París. Para que ella no tuviera que estar tan lejos de su patria, España, el Emperador mandó construir este maravilloso edificio cuya planta tiene forma de “E” para que su Emperatriz disfrutara durante 6 meses al año justo al lado de la frontera española, en la preciosa ciudad de Biarritz. Desde entonces, Biarritz es uno de los destinos preferidos por la jet set además de por surfistas de medio mundo y cómo no, amantes de la buena gastronomía. Una exótica mezcla de turistas que hacen de Biarritz una deseada ciudad de vacaciones.

Suite Hotel du PalaisA mi llegada al hotel du Palais todo fueron atenciones. El servicio es impecable y además la mayoría habla español, cosa que ayuda bastante si viajas a la vecina France. Pero lo mejor de todo fue hacer el check-in, subir a mi habitación y descubrir que la suite ‘Sissi Emperatriz’ iba a ser mi casa durante los próximos 3 (que luego fueron 6) días, y por supuesto, con unas impresionantes vistas al Atlántico. Esto sí que es un lujo.

De entre los mil fantásticos detalles del hotel, me sedujeron sobre todo dos; el delicado aroma floral del hotel en todos sus pasillos y su increíble oferta gastronómica, en especial, todos los maravillosos quesos de la región, y del resto de Francia, que tuve oportunidad de disfrutar cada noche. Sí, cada noche. Y hacerlo en un entorno espectacular como su restaurante La Rotonde, una media circunferencia con espectaculares ventanales donde se sirven los desayunos y las cenas, lo convierte en una experiencia increíble.

Gastronomia en BiarritzUn spa de donde no apetece salir nunca, tienda, peluquería con los exclusivos productos de Leonor Greyl y una carta de tratamientos para convertirse en una auténtica Emperatriz hacen el resto.

El hotel du Palais es uno de los hoteles más completos y acogedores que he visitado, y aunque es cierto que alojarse es todo un capricho, es mucho mejor si lo haces en temporada baja, ya que el hotel no cierra nunca. Y aunque no te apetecerá salir ni para tomar el aire, estamos en Biarritz y hay que disfrutarlo, así que aquí os dejo mis direcciones preferidas donde reservar mesa o salir de compras.

 

Restaurantes en Biarritz:

Chez Albert BiarritzMe encantó probar el famoso Chez Albert, el lugar donde comer pescado y marisco fresco en Biarritz. Es bastante cutrón, esa es la verdad, y las copas de vino son ya opacas de todos los lavados que llevan encima, pero la materia prima es deliciosa; mejor pedir un entrante y plato que postres, que son buenos pero sin más, y la carta de vinos es aceptable, sobre todo en precios.

Para algo más casual, la zona más de moda ahora en Biarritz son los alrededores del nuevo Mercado, que por cierto solo abre hasta las 13.30h. Se trata de una opción bastante similar a lo que tenemos en España, más bares de tapas donde las bravas se sustituyen por el foie mi-cuit. De todos ellos, me gustó mucho el Bar du Marché.

De compras por Biarritz:

De compras en BiarritzHay tres visitas que son imprescindibles. Bueno, cuatro. La primera es a la mejor tienda de quesos de la ciudad. El dueño no puede ser más encantador y te aconseja y prepara con esmero todos los pedidos para que te lo lleves cómodamente de viaje. Se llama Mille et un Fromages y está situada en la misma calle, y casi enfrente, de la Maison Arosteguy  donde encontrar productos gourmet de primerísima calidad como el delicioso pimiento del Espelette o los tés de la marca Dammann (la infusión de verbena es mi preferida). Por supuesto hay que hacer parada en Helena para comprar algún juego de toallas o manteles, yo me llevé un albornoz y de mi cuarta recomendación, Les Sandalies d’Eugenie, unas preciosas sandalias de esparto (que luego descubrí que están hechas en La Rioja).

Y un imprescindible…

Miremont-Biarritz

Deja hueco tras una comida para tomar un café en el mítico salón de té Miremont, por donde se ha paseado media realeza europea desde su fundación en 1872. Cuenta con unas preciosas vistas al mar y algunos de los pasteles más ricos que he probado nunca, como el sabrosísimo milhojas. Ahora entiendo la debilidad de Alfonso XIII por esta pastelería…

Por todo esto y por muchas otras cosas que no caben en un post, en Bon voyage entonamos bien alto… Vive la France!

 

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13
febrero 14

Un nuevo hotel en París y una cena con Ducasse

En realidad sería más fácil escribir sobre qué no hay de nuevo en París, ya que la capital francesa es un continuo devenir de cambios y novedades. En mi caso volé a bordo de Air France hasta la ciudad de la luz para visitar un nuevo, novísimo, hotel recién inaugurado y probar un delicioso restaurante, que aunque no fue una reciente apertura, sí que tenía ganas de, por fin, poder visitarlo (y degustarlo).

Chavanel

Un hotel boutique en París

Chavanel amenitiesEl hotel Chavanel es todo lo que cualquier persona que viaje a París necesita. Es pequeño, es tremendamente chic y está perfectamente ubicado (no exagero, lo encontrarás en Madeleine, Saint-Honoré). Además, es nuevo, llevará como tres meses abierto. Si bien es cierto que tuve la gran suerte de que me dieran una junior suite para mi fin de semana en París, tuve también la oportunidad de visitar otras habitaciones de inferior categoría y puedo confirmar cualquiera de ellas son una opción estupenda como alojamiento. Ninguna es realmente pequeña, algo tan popular en hoteles en Europa y EEUU, y todas están fantásticamente decoradas con detalles que ni te imaginas. Mi suite, con vistas a los maravillosos tejados de París, tenía hasta cafetera Nespresso, una cama king, y un precioso cuarto de baño diseñado por Ronan y Erwan Bouroullec, con bañera de hidromasaje y amplia ducha a la italiana. Sí, bañera, algo que tanto agradezco tras un día de intenso turismo y caminatas. No hay nada mejor que un buen baño relajante antes de irse a dormir.

El desayuno del hotel Chavanel se sirve en el sótano del hotel, una coqueta habitación abovedada. Si bien no es un súper desayuno, no puedes escoger platos calientes como huevos o tortilla, me gustó su apuesta por alimentos orgánicos 100%. No probé, y mira que siempre suelo hacerlo, el desayuno en la habitación, aunque viendo las características del hotel, estoy segura de que estarán a la altura.  El hotel Chavanel es una apuesta segura para Sophie Charlet, su propietaria responsable, muy sensible a su oficio.

aux lyonnais Bon voyage

De cena con Alain Ducasse

aux lyonnais Bon voyage 3Me costó conseguir la reserva en Aux Lyonnais, un fabuloso bistró de 1890 en el centro de París cuya gastronomía está inspirada en la región de Lyon. Reconozco que me fui a lo fácil y aposté por el menú de cena (35€, bebidas aparte). Si bien no es barato, sí que es estupendo. A veces me canso un poco de modernidad y estamos en París, me encanta encontrar lugares con ese encanto tan… francés. Aux Lyonnais es otro más de los restaurantes de Alain Ducasse, uno de los cocineros más famosos del mundo, y su socio Thierry de la Brosse, que  a su vez es dueño de otro restaurante, L’ Ami Louis, en el Marais, muy interesante también y es una alternativa muy razonable a las exageradas propuestas de tres estrellas Michelin que Ducasse luce en el Plaza Athénée u otros lugares de renombre.

aux lyonnais bon voyage 2Consulta con su sumiller el vino más acertado para tus platos, un tipo que además de simpático, habla español. Y ya sabemos lo que nos gusta eso a los españoles…

Por lo demás, y si te apetece innovar más allá del menú, entre las especialidades de este coqueto restaurante se encuentran platos tan míticos como fricasé de pollo, el cochinillo y el foie gras de pato, con el inconfundible sello Ducasse. Da igual lo lleno que estés, ni se te ocurre irte del restaurante sin probar cualquiera de sus deliciosos postres (esto es Francia, claro); el que se traduce algo así como ‘isla de merengue flotando en salsa de vainilla’ es simplemente sublime (suspiro).

Bienvenue à Paris!

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22
enero 14

Dormir a pie de pista en Grau Roig

Como reza el título, dormir a pie de pistas es, sin lugar a dudas, el sueño de cualquier esquiador, y aunque parezca mentira, tampoco es tan fácil de encontrar. Hoy comparto con vosotros un pequeño secreto invernal que descubrí durante un viaje a Andorra el mes pasado; un encantador hotel a pie de pistas en Grandvalira donde, tras dormir en la más absoluta quietud, sólo tienes que recorrer 20 metros para subir en un telesilla y comenzar a esquiar. Hoy hacemos check in en el hotel Grau Roig, en Andorra.

Hotel de lujo en Andorra

Era viernes, hacía mucho frío y estaba nevado en Grandvalira (uno de mis resorts de esquí preferidos), así que todo hacía presagiar que estaba ante un fin de semana perfecto de esquí. Además, tenía reservada una habitación en un pequeño hotel del que tanto había oído hablar pero que nunca había tenido oportunidad de disfrutar, así que el plan de viaje no podía ser más perfecto. Situado en Encamp, sector Grau Roig, este hotel de lujo en Andorra tiene todo lo que un viajero pueda desear. Y desde luego no hace falta ser esquiador para disfrutarlo, aunque si lo eres, qué duda cabe que mucho mejor.

Sin parar de nevar y nada más entrar en el hotel, todo fueron atenciones, definitivamente creo que además de todas las instalaciones de lujo del hotel o lo cómodas que son sus habitaciones, el verdadero valor añadido de Grau Roig reside en la amabilidad y predisposición de su personal, que te hacen sentir como en casa desde el momento que cruzas la puerta de entrada del hotel. También tiene chimenea en la entrada, así que los que sois habituales lectores de Bon voyage, sabréis que conmigo, en ese mismo instante en que la vi, ya tenían muchos puntos ganados.

Habitación hotel Grau Roig

La crónica de mi fin de semana se resume en disfrutar de 48 relajantes horas entre los gruesos muros del hotel Grau Roig, ya que la nevada fue la intensa ese fin de semana que apenas pude hacer un par de bajadas en pistas, eso sí, con la mejor nieve virgen sobre la que he esquiado en mi vida. A pesar de que estaba en mitad de la nada más blanca que uno puede imaginar, resultó ser un fin de semana de lo más entretenido, no sólo porque tuve la suerte de alojarme en una de sus modernas suites con una enorme bañera (bañeras grandes sí, por favor) de donde no hubiese salido ni para desayunar, sino porque el todo el hotel está enfocado por y para el viajero.

Tiene spa, una estupenda carta de masajes, un saloncito con chimenea donde leer, jugar o sencillamente pasar un rato charlando con Dúnia, la directora del hotel que vive por y para cubrir las necesidades de sus huéspedes. Además, si como yo, eres un amante de la buena gastronomía, te aconsejo que reserves mesa en cualquiera de sus tres restaurantes (sí, tres, cosa que me impresionó muchísimo al tratarse de un hotel tan pequeño). Los probé los tres, claro, y aunque el concepto del Teatro del Vino (un sincero homenaje al vino maridado con alta cocina) me encantó, reconozco que fue en La Vaquería donde más disfruté. Pequeño, muy coqueto y de inspiración suiza, este restaurante de montaña donde se sirve comida tradicional andorrana, es uno de los mejores que he probado últimamente. Nadie debería irse de aquí sin haber probado sus deliciosos canelones o compartido una rica fondeu; además, su carta de vinos es impresionante -y bien de precio- y el sumiller, un tipo encantador con el que poder charlar y de quien aprender muchísimo sobre maridaje.

Restaurante de montaña en Andorra

Lo bueno que tienen los hoteles como Grau Roig es que consiguen hacerte olvidar el verdadero objetivo del viaje, un fin de semana de esquí, y logran convertirlo en un fantástico fin de semana en la nieve. Queremos viajes así, donde el propio hotel es la experiencia.

Hotel grau roig

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12
noviembre 13

Ruta gastronómica por Logroño: de pinchos por ‘la Laurel’

Hacía tiempo que no hablaba de La Rioja en Blog Bon voyage, de hecho parece mentira que lo haya hecho tan solo una vez, y fue en esta ocasión, haciendo un recorrido rápido por algunas de mis direcciones preferidas en la tierra del vino. Así que como cada vez más frecuentemente me preguntan dónde comer los mejores pinchos en Logroño y yo siempre derivo al mismo lugar, he pensado que sería estupendo que quedará recogido en un post sobre la gastronomía en Logroño, cuyo corazón, sin duda, late fuerte en la calle Laurel, la zona más divertida y viva de la capital de La Rioja. ¿Me acompañáis a tomar unos vinos?

De pinchos por la Laurel-BlogBonvoyage 2

La calle Laurel de Logroño tiene forma de letra L, luego hay callejuelas por donde también se puede hacer pero yo, purista como pocas, respeto siempre mi trayectoria gastronómica en dicha forma: L de Logroño, L de Lorena… por algo será. Bromas aparte, puedes empezar por arriba, la entrada más cercana a la famosa Muralla del Revellín, o por abajo, muy cerca del Mercado de Abastos. Ambas entradas son peatonales y no existe diferenciación alguna entre empezar por arriba o por abajo. Yo siempre lo hago por abajo, primero porque me encanta empezar la noche visitando la Taberna del tío Blas y segundo porque me encanta acabarla con un Tío Agus (un bocatita de carne adobada con una salsa especial que parece chimichurri pero que no lo es).

Así pues, estos son mis bares preferidos para salir de pinchos por la calle Laurel (aunque por supuesto hay muchos más):

  1. De pinchos por la Laurel-BlogBonvoyage 3Taberna del Tío Blas: me gusta por su enorme barra repleta de toda clase de pinchos. Desde los más tradicionales tipo chistorra hasta novedades gastronómicas como mini hamburguesitas con salsas ricas, ricas o saquitos de verduras. Ojo con lo que pides, que es la primera parada y nuestra ruta gastronómica por Logroño solo acaba de empezar.
  2. Bar Donosti: es uno de mis mejores recuerdos de la Laurel, cuando bajaba los domingos por la tarde con mis padres a tomar algo y pedíamos unos embuchados de cabrito a la plancha por los que me pasaba el resto de la semana suspirando. Y así hasta el domingo siguiente.
  3. No hay mejores bravas que las del Jubera. Os reto a que hagáis la prueba; picantes o sin picar, conservan el mismo sabor de siempre y os aseguro que han pasado años desde la primera vez que la probé. ¿El truco? No lo sé, claro, pero imagino que el hecho de que la patata no sea congelada y el cariño que le ponen hacen el resto.
  4. De pinchos por la Laurel-BlogBonvoyage 5Con más de un siglo de existencia no existe una visita a la Laurel que no se detenga en el Blanco y negro. Su pincho estrella es el ‘matrimonio’ de anchoas con pimiento verde. Sencillo y sin pretensiones, que esto es Logroño.
  5. Lo mismo sucede con El Perchas. Sus orejitas de cordero rebozadas son un manjar para todos aquellos que se agrupan a la entrada de este pequeño y antiguo local.
  6. El Soriano: que le pregunten a un riojano si alguna vez ha probado los champis de El Soriano. Risas, claro.Y es que este puede ser uno de los bares más míticos de toda la ciudad y sus champis a la plancha, coronados con una gambita, también. Da igual lo que queme el pincho cuando te lo acercan, siempre acabas mordiendo antes de tiempo. Son, verdaderamente, irresistibles.
  7. De pinchos por la Laurel-BlogBonvoyage 4No sé vosotros, pero después de hamburguesitas, bravas, orejas, embuchados o champis, estoy bastante llena. Da igual el empacho, en mi caso tengo claro que no puedo irme de la Laurel sin tomar un Tío Agus, este pincho de carne moruna con esa salsa grasienta y pringosa de sabor inconfundible (e irresistible).

Para los que pueden con todo, nunca está de más un pincho de tortilla en el Sebas, unas setas a la plancha en El Cid o, si los ánimos gastronómicos siguen por todo lo alto, siempre se puede dar un salto a la vecina calle San Juan, también plagada de bares donde encontrar más y más pinchos.

Que el ritmo no pare, esto es Logroño.

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5
noviembre 13

La escapada perfecta a la bella Niza

Confieso que han tenido que pasar 32 años para que visitara Niza y aún no entiendo por qué no lo había hecho antes. Supongo que tenía Niza posicionada como uno de esos rincones carísimos a donde no hay que ir a menos que acudas con un buen montón de billetes dentro de una abultada cartera de Louis Vuitton. Craso error y profundo arrepentimiento por no haber descubierto antes un rincón maravilloso de la Costa Azul que resulta ser, por ejemplo, una estupenda escapada de fin de semana y sí, perfecta para cualquier presupuesto.

Bahia de Niza

Os propongo disfrutar de un fin de semana en la bella Niza. El mismo lugar cuya luz cautivó a Matisse y donde estrellas de la talla de Ava Gadner o Dalí sucumbieron a sus glamurosos encantos. Yo también.

Hotel en Niza-Villa Rivoli-BlogBonvoyageA exactamente tres calles de la preciosa fachada marítima de Niza y de su arteria principal, la bellísima Promenade des Anglais, se encuentra Villa Rivolí, un coquetón hotel que fue una mansión de finales del XIX donde hoy se puede respirar el auténtico aroma de la Belle Epoque, no obstante aún conserva muebles y artículos decorativos de dicha época. Me encantó porque es pequeño, con mucho encanto, tiene wifi gratis y un desayuno muy aristocrático en un salón que tiene hasta piano. Si necesitas algo más, su dueña Barbara Kimmig se encargará de satisfacer atentamente todas tus necesidades. La relación calidad-precio de este boutique hotel en Niza es estupenda, además de su estratégica ubicación (aunque no tiene vistas al mar) como cuartel general para recorrer la ciudad. Y a eso vamos y rapidito, porque tengo mesa reservada en Attimi, un restaurante que practica esto del llamado Slow Food con ingredientes y recetas que están protegidas y seleccionadas por este saludable movimiento gastronómico. No lo dudes, el entrecot de carne del Valle de Aosta es sin duda uno de los mejores platos, aunque tienes donde elegir; la Burratella, por ejemplo, es otro de los ricos, ricos, servida con auténtico queso burrata (del de verdad, eh). Aprovecha la privilegiada situación del restaurante en el mismo centro de la ciudad para regresar al hotel caminando a lo largo de la gran avenida de Promenade des Anglais y disfruta de la larguísima playa de la ciudad. El azul intenso de su mar y las mansiones decimonónicas salpicadas entre casinos y hoteles de lujo hacen el resto. En Niza, pasear es un auténtico lujo.

Pescado fresco NizaEstamos en Francia y una de las mejores cosas que se puede hacer en Niza es comer bien. Así que vamos a disfrutar de la rica comida niçoise. Para esto os propongo los dos memorables restaurantes que yo visité (cualquiera de los dos ya merece un viaje a Niza). Hacía tiempo, mucho tiempo, que el chef no salía a enseñarme el pescado fresco recién traído del puerto y en L’Ane Rouge así lo hicieron. La cocina de chef Michel Devillers es sencilla y sabrosa y su restaurante tiene vistas al puerto. Así que sobran los adjetivos cuando como introducción escribo algo como eso. Te diría que tomaras alguna que otra especialidad, pero sinceramente lo mejor es que pidas el pescado del día porque además de ser fresquísimo, las manos de Devillers te garantizan que se servirá excelentemente cocinado. El plato de quesos de postre es, obviamente, obligado.

Un consejo: camina unos 100 metros en la misma acera del restaurante hasta una galería de arte que no parece una galería sino un mercadillo vintage. Encontrarás fabulosas piezas de decoración que van desde los años 20 hasta nuestros días. Todo un museo en miniatura.

Luc Salsedo-restaurante en NizaDe noche y también cercano al hotel (¿soy la única que pensaba que Niza era más grande?), lo ideal es celebrar, lo que sea que haya que celebrar, en Luc Salsedo . Es pequeño, moderno y acogedor (aunque las luces de neón de su fachada puedan hacerte pensar lo contrario). Hay muchas razones para visitar este romántico restaurante en Niza, pero la principal de todas ellas es que Luc Salsedo es un restaurante que cambia su menú cada diez días según los ingredientes de temporada y se adapta a los gustos de sus clientes. Mi menú de 5 platos tocaba muchos palos gastronómicos, desde los más afrancesados tipo ratatouille hasta los de influencias asiáticas. El postre, o la bandeja con muchos postres, es de los que hacen época, sobre todo una especie de tarta tatin con un intenso sabor a canela y manzana que fue, sencillamente, inolvidable (ver foto).

Luc Salsedo-restaurante en Niza2

Lo sé, lo sé. Con tanta comida yo también necesito un poco de actividad, por eso, y como el domingo no hay mejor plan que pasear por el casco antiguo de Niza donde todo está abierto, he pensado que os gustaría acompañarme al mercado Cours Saleya, que repleto de flores y comida orgánica se instala cada domingo por la mañana en este área con encanto de la ciudad. Yo me compré un buen racimo de rábanos orgánicos (1€) y un bote de sal de la región de La Camargue (5€), pero este mercado es para volverse loco de bonito, de bueno, y depende en qué, de barato. Sí, amigos, y en Francia. También hay infinidad de quesos, aunque ojo si vas a viajar porque muchos de ellos están sin pasteurizar.

Niza casco antiguoTras el mercado, camina y piérdete por sus estrechas callejuelas que te recordarán notablemente a la muchas zonas de Italia, país al que Niza perteneció hasta finales del siglo XIX. Entre los rincones dignos de ser visitados se encuentran la plaza de San Agustín y la plaza de San Francisco (donde los domingos por la mañana encontrarás un mercadillo de pescado),  la calle Les Pochettes, el  Ayuntamiento de Niza o la bulliciosa plaza Massena. Te sorprenderá lo callejeros y mediterráneos que son los habitantes de Niza; en terrazas, restaurantes o simplemente paseando, siempre hay gente por la calle. Se trata de una de esas ciudades donde es difícil discernir entre locales y visitantes, a pesar del apabullante flujo turístico que recibe la ciudad;no obstante su aeropuerto es el segundo de más tráfico del país.

Hi Beach NizaNo te vayas de Niza sin dar un paseo por su espectacular playa urbana, muy del estilo de ciudades como Rio de Janeiro o San Sebastián. Aquí la playa no es de arena sino de pequeñas piedras que pueden resultar un poco incómodas para ir descalzo. Sus azules aguas ocupan más de 5 kilómetros de longitud a través de la ciudad, así que como estarás hambriento, y sobre todo sediento, reserva mesa en Hi! Beach, un restaurante de playa que además de bonito, es un excelente chiringuito donde alquilar una tumbona, tomarse un cóctel o degustar una rica pasta con mariscos o un pescado fresco a la plancha. Y pásate por Les Compagnons de la grappe a degustar los ricos vinos de la región, todo un punto de encuentro en Niza para los amantes de los buenos caldos.

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