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24 julio 14

Nueva York: Dónde comer y qué pedir

Estaba a punto de comenzar este post diciendo que parece que todos habéis decidido viajar este verano a  Nueva York, cuando de pronto me he dado cuenta de que no, de que da igual la estación del año en la que nos encontramos, siempre es un buen momento para viajar a la ciudad que nunca duerme y sin duda sigue siendo un destino top entre los españoles. También para mí, que trato de regresar al menos una vez al año.

A pesar de que no es difícil encontrar información sobre Nueva York, es brutal la cantidad de artículos que existe sobre esta ciudad, mucha gente me sigue preguntando, sobre todo, por dos temas: restaurantes y compras. Así pues, y a pesar de que he escrito en numerosas ocasiones sobre la ciudad desde que estuve residiendo allá, voy a tratar de hacer un breve resumen sobre mis cinco restaurantes preferidos de Nueva York y los platos que son más recomendables para pedir. De las compras ya hablamos otro día.

Café Habana: lo he recomendado por activa y por pasiva, pero es que el Café Habana es absolutamente genial. Es pequeño, ruidoso y no reservan, pero ¿qué importa eso cuando a cambio puedes disfrutar del mejor Cuban Sandwich de todo Nueva York? Obviamente, es lo que tienes que pedir. Si lo puedes acompañar de unas buenísimas (y picantes) mazorcas de maíz y una michelada el resultado es perfecto.

cafe habana

P. J. Clarke’s: pontificar sobre dónde comer la mejor hamburguesa de Nueva York es una osadía por mi parte pero sigo ofreciendo mi reino por una hamburguesa Cadillac que disfrutar en el PJ Clarke’s de Lincon Square. Además de que lo disfrutas en un entorno mítico, consiguen el punto exacto de la carne y ese bacon crujiente que casi te hace llorar de emoción. (Vale que Shake Shack es un firme competidor. Aunque sí pero no).

Hamburguesa en PJ Clarkes

Momofuku Milk Bar: de sus hornos salen las mejores tartas de Nueva York. Y punto. Vale que Magnolia Bakery puede llegar a hacerle algo de sombra, pero nada como un Birthday Cake (en la foto) recién hecho del Milk Bar; os lo recomiendo porque fue tal cual el mío por mi cumpleaños. Hay varias tiendas en Nueva York aunque la que más conozco es la del East Village, por ser el barrio donde yo residía. Un imprescindible en la ruta de cualquier adicto al dulce y a los pasteles que parecen obras de arte.

bdaycake

Prune: como local, es ideal, pero es que encima su cocina es sencillamente sensacional. Prune es muy conocido sobre todo por su brunch, donde sin duda debes pedir su famoso Monte Cristo, aunque si no te apetece esperar la hora de cola que seguro deberás hacer (no admiten reservas para el brunch), lo mejor es que acudas a cenar. Sirven un taco de pescado sencillamente delicioso.

Prune Nueva York

Craft: es tan neoyorkino que merece la pena visitarlo aunque no vayas a comer nada. Aunque lo suyo es comer, claro. O mejor cenar. Reserva este restaurante si tienes una cita especial o para tu última noche en la ciudad antes de volver. Se come de maravilla y el espacio no puede ser más bonito. Pide ostras y un plato para dos de su solomillo que, aunque caro, es sencillamente espectacular.

Craft New York

Y por favor, no te vayas de la ciudad sin probar las patatas fritas de Balthazar, tomarte una copa de champán en el Plaza o pasar un buen rato en The Breslin en el The Ace hotel (y mira su web, que mola mil).

Esto es Nueva York, aquí hemos venido a disfrutar.

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08 julio 14

Hatha Yoga y zumos detox en las alturas de Barcelona

Cuando el otro día recibí una invitación del hotel Majestic proponiéndome acudir a disfrutar de una de sus sesiones matinales de Hatha Yoga en la terraza situada en la planta 10 del emblemático edificio de Paseo de Gracia, no me pensé ni un segundo la respuesta: “Sí, quiero, claro“. Hotel, yoga y relax nunca habían combinado mejor.

Yoga hotel majestic 1

Como muchos ya sabéis, practico yoga desde hace bastantes años, aunque siempre ha sido un yoga mucho más de meditación (kundalini) y desde hace unos meses me he pasado a una opción bastante más física como es el Vinyasa. En cualquier caso, una clase de yoga, sea cual sea la disciplina, siempre es bienvenida, además de necesaria, cuando lo pruebas engancha. Si a esto le sumas la privilegiada ubicación de la Dolce Vitae, la fantástica terraza del Majestic y un desayuno saludable tras la clase, el plan no puede ser más perfecto.

Yoga en barcelonaAsí pues, y a pesar de haberme tenido que levantar a las 6:30am, a las 8 estaba más que preparada al borde de la piscina de la terraza junto con otras invitadas a la clase. Una vez aquí,  madrugar es lo de menos. Nunca había tenido el placer de asistir a una de las clases de Nicole Anderer, que con más de 15 años de experiencia en la práctica y enseñanza del yoga, es una profesional muy reconocida en el mundillo y la verdad es que no me extraña. Me ha gustado mucho cómo te va guiando a través de la respiración y las posturas. Tú vas tranquilamente haciendo tus ejercicios, respirando cada vez más profundo y desperezando los músculos mientras en total armonía mientras sientes cómo poco a poco va despertando la ciudad y los sonidos del exterior (coches, comercios, peatones…) se hacen cada vez más intensos. Pero en verdad a ti te da igual. Estás ahí, por encima de todo eso, empapándote de la energía del sol y la ubicación privilegiada. Y a pesar de que son clases de 1 hora, lo normal en yoga, es más que suficiente para comenzar el día con las pilas cargadas.

Tras la clase, y servido también en la terraza, el aroma del café recién hecho acompañado por un zumo detox (naranja, zanahoria, apio y piña) y un sandwich vegetal, entre otras muchas opciones, son la guinda del plan para comenzar un día perfecto.

Desayuno healthy Majestic2

Acudir a una de las clases de Hatha Yoga en el hotel Majestic cuesta 69€  (89€ si incluye el desayuno healthy) y está abierto no solo a huéspedes sino también a gente que, como yo, no está alojada en el hotel y quiere disfrutar de una buena experiencia.

Namaste. 

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18 junio 14

36 horas en Roma

Hace un par de semanas estuve en Roma. Fueron solo unas horas, pero lo suficiente para darme cuenta de lo mucho que me gusta esta ciudad y que con tanto viaje alrededor del mundo casi había olvidado. Roma es muchas ciudades es una, no os descubro nada nuevo seguro. En mi caso hacía muchos años que no la visitaba y gracias a que mi plan era embarcar desde Civitavecchia en un crucero por el sur de Italia, aproveché para volar un día antes y disfrutar, aunque solo fuera durante unas horas, de esta ciudad de la que me he (re)enamorado.

Jumeirah

Mi primer pensamiento cuando organizaba este viaje a Roma fue darme cuenta de que si quería aprovechar las pocas horas que iba a pasar en la ciudad, debía encontrar un hotel céntrico donde me hicieran sentir mejor que bien y que me permitiera acceder a casi cualquier rincón del centro de Roma.  Encontré todo esto en el Jumeirah Grand Hotel Via Veneto, un oasis en mitad del caos, un lujo discreto y sin estridencias de los que hacía tiempo que no experimentaba. Es un hotel relativamente pequeño, tan solo 116 habitaciones, sencillo y muy acogedor. Aluciné, literalmente, cuando recorría con la boca abierta la espléndida colección de arte que cuelga de sus blancas paredes. Impresionantes obras de Picasso, Dalí o Guttuso que se pueden admirar por todo el hotel, desde el lobby hasta el pasillo de cualquier planta. ¿Es o no un lujo? Las habitaciones, yo estuve en una Open Suite, son amplísimas y los baños de mármol cuentan con bañera y ducha (¿hay algo mejor que un buen baño con sales tras una jornada maratoniana por las calles de cualquier ciudad?). Destacaría, por supuesto además de su ubicación, la comodidad de sus camas, me hubiese quedado el día entero en la mía, y su magnífico desayuno donde, además del bufé, puedes seleccionar platos a la carta. Yo elegí, soy una chica de principios, unos ricos Eggs Benedict que estaban, como todo en este hotel, en su perfecto punto.

Fontana di TreviComo no tenía mucho tiempo, reconozco que tampoco me planteé recorrer toda Roma en 5 horas, así que fui casi a tiro hecho a dos de mis rincones preferidos. Uno de ellos, es, claro, la mágica Fontana di Trevi, a donde debes tirar una moneda si quieres regresar a Roma. En mi caso había tanta gente que por poco tengo que tirarla desde el balcón de la casa de enfrente, pero desde luego mereció la pena. Así que una vez tomada la foto de rigor, de aquí me fui hasta la Piazza Navona sin olvidar lo mejor del trayecto, el ambiente romano que puebla las estrechas y empedradas callejuelas, los restaurantes y tiendas de la Roma más auténtica. Por el camino, traté de encontrar una de las sucursales que la Officina Farmaceutica di Santa Maria Novella tiene en la ciudad, pero para mi sorpresa, cuando llegué a la dirección, ya no existe (qué rabia, encima de lo que me costó orientarme y encontrarla. Me oriento fatal, soy capaz de perderme en el Corte Inglés).

Restaurante Etabli Roma

De noche, mira que pasa rápido el tiempo, y tras haber recorrido algunos de los lugares más míticos, tenía mesa reservada en Etabli, una monada de restaurante en Roma con cierto aire neoyorkino donde sirven, prometido, el mejor tiramisú de la Restaurante Etabli Roma 2ciudad. Da igual lo que comas, pide postre, es una orden. Está lleno de gente local, reconozcamos que esto ya es un punto, y aunque la carta es sencilla, es bueno y no es caro (en Roma no hay nada barato, eso ya lo sabemos todos). Etabli es también famoso por el brunch del domingo aunque yo no tuve oportunidad de probarlo, así que lo apunto para la próxima.

A 20 metros de este restaurante se encuentra el Bar del Fico, punto de partida de la intermiable noche romana y donde te aconsejo que te tomes una copa porque el sitio es único. Un poco canalla, un poco ruidoso… pero sencillamente genial, como todo lo que sucede en la maravillosa ciudad de Roma.

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11 junio 14

3 razones parar ser feliz en la Costa Brava

Siempre hay motivos para ser feliz, y un viaje por supuesto es de los más importantes, al menos para mí, claro, que me paso la vida de aeropuerto en aeropuerto y de hotel en hotel. Mi vida es lo que pasa entre el check in y el check out, y yo encantada de que así sea. En cualquier caso, y gracias a los casi 4 años que llevo viviendo en Barcelona, he tenido la oportunidad de descubrir auténticas joyas perfectas para escapadas cortas. Una de mis preferidas es siempre la Costa Brava, lo que para mí representa una perfecta combinación entre las azules aguas de sus calas, los verdes paisajes del Ampurdán y por supuesto la deliciosa gastronomía basada en platos sencillos y de calidad. Y a pesar de que ya he enumerado unos cuantos, aquí van 3 motivos para lograr ser muy feliz en la Costa Brava.

Hostal de la gavina-Blog Bon voyage

Sus hoteles: alojamiento para todos los gustos, desde pequeños hoteles rurales donde evadirse del mundo como Les Hamaques, hasta grandes hoteles que rezuman lujo y solera como el Hostal de la Gavina. Este precisamente ha sido uno de mis últimos descubrimientos, un histórico alojamiento de lujo en pleno corazón de la Costa Brava, en S’Agaro, un privilegiado rincón del Mediterráneo. La historia de La Gavina, además, tiene miga. Este lujoso hotel lleva más de 80 años recibiendo a lo más granado de la sociedad nacional e internacional, y celebrities de medio mundo se han alojado en muchas de sus 74 habitaciones, que en su origen fueron tan solo 11. Mucho ha crecido desde entonces, claro, aunque lo ha hecho sin perder ni un ápice de ese encanto que aporta el lujo clásico a conceptos de hotel hoy prácticamente inexistentes. Lo mejor del hotel es su cercanía al mar, su atentísimo personal de servicio y por supuesto su impresionante piscina, donde se puede disfrutar de unas excelentes vistas a la playa y la bahía de Sant Pol. Tampoco se me antoja un mal plan cenar a la luz de las velas en su restaurante Candelight, donde degustar ricos platos en un ambiente de lo más refinado y romántico. Cuando te alojes en La Gavina no olvides contemplar la puesta de sol desde el Camino de Ronda, un idílico paseo que bordea el hotel y la lujosa urbanización a la que pertenece y desemboca en la que para mí es la playa más bonita de la Costa Brava, Sa Conca. Sin duda un lugar donde ser muy muy feliz.

hostal_la_gavina BlogBonvoyage

Sus restaurantes: he repetido hasta la saciedad, lo sé,  que uno de los mayores placeres que se pueden sentir en esta vida es comer con los pies en la arena. Pues bien, aunque en la Taberna del Mar, el restaurante donde ser feliz en la Costa Brava, no se puede comer con los pies en el mar, su privilegiada ubicación y su ambiente marinero lo suplen con creces. Yo nunca había oído hablar de la Taberna del Mar hasta que descubrí La Gavina (hotel y restaurante están muy cerca), pero según me cuentan, este restaurante en la Costa Brava es todo un icono gastronómico de la zona, sobre todo ahora que acaba de reabrir sus puertas tras una minuciosa remodelación. El resultado, obra y gracia del interiorista Lázaro Rosa Violán, no ha podido ser más bonito, dando vida a un nuevo restaurante sin perder la esencia marinera que lo ha hecho famoso. ¿Qué pedir? Pues una paella o una buena fideua, sin lugar a duda. Y un consejo, mejor reservar con antelación porque lo interesante es conseguir una mesa en su terraza, aunque el interior, en este caso, resulte también de lo más atractivo.

La Taberna del Mar

Sus mercadillos: no hay fin de semana que no se pueda encontrar en la Costa Brava un buen mercadillo. Aunque no lo busques, siempre acabas dando con alguno recorriendo sus serpenteantes carreteras. En mi escapada a la Costa Brava coincidí con el mercadillo de Pals, por cierto, uno de los pueblos más bonitos de la zona, y con un tan pequeño como interesante mercadillo en Corcà. El de Pals es bastante caótico y puedes encontrar casi de todo; antigüedades mezcladas con utensilios del campo  y hasta ropa adlib. Ya me he aficionado a los dos, claro, pero sobre todo al de Corcà, donde cada dos sábados del mes montan puestos de comida ecológica: frutas, verduras, huevos, miel, pasta casera… y hasta un señor haciendo una paella al aire libre que comprar en pequeñas raciones. Sencillo y encantador. Lo de barato, regular, quedan pocas cosas baratas por esta zona, aunque sí puedo afirmar que son buenas.

Y ahora, a ser feliz y a disfrutarlo.

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27 mayo 14

Los mejores brunch de Barcelona

La moda del brunch es, ya, imparable. No hay fin de semana que se precie de serlo en el que no se disfrute de este desayuno tardío o comida adelantada. En realidad, la hora es lo de menos, lo que importa es que la yema de los ‘Benedictine’ esté en su punto y el lugar sea cómodo y bonito, claro. Por eso durante estos meses no he faltado a ninguna de mis citas gastronómicas preferidas de la semana y he seleccionado los que en mi opinión son los mejores lugares donde disfrutar del brunch en Barcelona.

Brunch hotel MajesticEl de lujo: barra libre de champagne, steak tartar y show cooking en el imponente hotel Majestic. Su brunch es uno de los recién llegados, pero sin duda ha venido para quedarse. Los domingos son propiedad de los fogones del galardonado chef Nandu Jubany con una apuesta de calidad en forma de buffet gourmet. Ostras, ceviches y un delicioso salmorejo del que -aviso- no puedes tomarte solo uno, tablas de embutidos recién cortados con un delicioso pan de coca, dumpling de pato a la naranja o risotto de ceps son algunas de las muchas, muchísimas opciones que se pueden disfrutar en este lujoso brunch del centro de Barcelona. Vino y champagne a gogó incluido en el precio. Una cita gastronómica imprescindible en la Ciudad Condal.

Brunch petitboEl hipster: no es fácil conseguir mesa en la Granja Petitbo, pero merece la pena. El sitio es sencillo, muy mono y alejado de las zonas turísticas más populares de Barcelona. En Petitbo se puede disfrutar de un buen brunch sin pretensiones, y encima bien de precio. Los pancakes son, venga un topicazo, los mejores de la ciudad. Sus zumos son naturales y la fórmula del brunch incluye bebida y plato (los huevos poché con salmón son sublimes). Este local era una antigua vaquería, hoy tiene un rollo muy neoyorkino, y de lunes a viernes es muy frecuentado por gente sabia en busca de un buen chute de azúcar, ya que tienen deliciosas tartas caseras de las que, lamentablemente, es muy difícil olvidarse, como su carrot cake.

Picnic BarcelonaEl sencillo: no puedo evitar decir que Picnic es uno de mis locales preferidos en Barcelona. Es pequeño, un poco ruidoso y tampoco es muy cómodo, pero ¿a quién le importa cuando en su carta encuentras un plato llamado ‘tomates verdes fritos’ que es tan sencillo como delicioso? Reservan mesa, esto es un buen punto, y la perfecta cocción de sus huevos Benedictine y sus patatas caseras se encargan de que siempre esté completo. El precio es muy ajustado y aunque en mi opinión en los postres flojean un poco, Picnic es una excelente opción para un perfecto brunch en Barcelona. Consejo: si no consigues mesa durante el finde, siempre se puede disfrutar de sus sabrosos platos entre semana a la hora de la cena, como de su delicioso bocata de calamares.

Brunch en barcelona

El moderno: no hay listado de brunch en Barcelona que se precie de serlo que no acoja entre sus puntos el brunch de Federal. El lugar donde sirven el mejor chai tea latte de la ciudad es también muy popular para comer cualquier día de la semana (aunque el menú de brunch lo sirvan solo durante el finde). Para su suerte, y nuestra desgracia,  la zona donde se ubica es una de las calles de moda de Barcelona, la calle Parlament, una especie de nueva ‘milla de oro’ gastronómica, por lo que es bastante difícil encontrar mesa. Si encima quieres comer en la terraza de la azotea la misión se transforma en, casi, imposible.

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08 mayo 14

Un paseo fotográfico por Europa

Hoy me gustaría llevaros de viaje no a un destino, sino a cinco. Para lograrlo, cuento con la inestimable colaboración de  Elena Karelova, que además de ser amiga, es una espectacular fotógrafa. Junto a ella, vamos a recorrer cinco de mis ciudades europeas preferidas: Roma, Madrid, Cracovia, Barcelona y Ámsterdam. ¡A disfrutar del paseo!

1. Piazza Navona, Roma: todos los caminos conducen a Roma, pero sobre todo, a su plaza Navona. Una de las más bellas de la ciudad eterna, si no la que más. La parte más animada se sitúa justo desde donde está tomada la foto; la característica fuente de Neptuno luchando contra una criatura marina.

piazza-navona2

2.Paisajes de Barcelona: La ciudad donde vivo es también una de las ciudades más fotogénicas que conozco. No soy una experta en fotografía, pero me encanta esa luz mediterránea que baña siempre la Ciudad Condal. Esta foto está tomada desde Montjuic y en el paisaje podemos ver lugares muy característicos de Barcelona, como Colón, el puerto o el hotel Arts.

bcn

3. Canales de Ámsterdam: Nadie puede imaginar esta ciudad holandesa sin sus famosos canales. Son su principal seña de identidad y han modificado completamente el estilo de vida de quienes viven a sus alrededores. Es genial perderse por cualquiera de ellos para luego encontrarse en  en Winkel (Noordermarkt 43), justo para disfrutar de la mejor tarta de manzana de Ámsterdam.

Amsterdam

4.  Cracovia, Ciudad de la Literatura: su encanto y magnetismo la convierten en la ‘capital  intelectual’ de Polonia y una de las ciudades europeas con más encanto. Culta y elegantona, uno de los mejores y relajados planes que llevar a cabo es disfrutar de un buen vino caliente en cualquiera de los cafés de la Plaza del Mercado.

krakow

5. De Madrid al cielo: Madrid es siempre un buen plan. Esta ciudad canalla donde residí 6 años sigue dando guerra, y espero que así siga siendo. Lo mejor de la capital es que siempre pasa algo, así que nunca está de más montarse un viaje para visitar la última exposición del Thyssen o reservar mesa en DiverXO, ahora que además se muda al hotel NH Eurobuilding. Pues eso.

madrid

 

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29 abril 14

5 planes relajados que hacer en Sitges

Conozco pocos lugares más animados que Sitges. Por cuestiones familiares tengo la gran suerte de pasar bastantes fines de semana en esta preciosa ciudad de la Costa del Garraf, situada a 40 kilómetros de Barcelona, en la que siempre ocurre algo más allá de bombazos como el carnaval o el festival de cine; una banda de jazz por la calle, castellers en mitad de la plaza un domingo cualquiera, la conocida feria de la tapa… aquí las Fiestas Patronales duran todo el año. No importa el qué, en Sitges siempre hay algo que celebrar.

Celebraciones a un lado, siempre que paso un par de días en Sitges me gusta hacer algunos planes que son imprescindibles (y si algo me gusta, lo repito de manera obsesiva. Soy una chica de costumbres). Pero más allá de cine y fiestas, aquí van mis 5 planes relajados preferidos:

tapas en Sitges

1. Hora del vermú en El Cable: solo hay una cosa que me apena del mejor bar de tapas de Sitges, ¡y es no haberlo conocido antes! Aún no sé cómo lo descubrí, pero fue hace solo unos meses, y llevo casi 3 años visitando regulamente Sitges; no tengo perdón… Abierto desde 1940, es toda una institución en la ciudad y sus tapas son comparables a hasta a las de mi querido Logroño (es mi forma de medir la calidad del tapeo). Ricas y baratas, como debe ser. Son las mejores bravas de Sitges. Y no exagero…

Atardecer2. Un paseo al atardecer por la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla. Es el edificio más reconocible del skyline de la ciudad y todo un símbolo de Sitges. Es la iglesia de la postal.  A su vera,  son alucinantes los colores de la puesta de sol desde la plaza del Baluard sobre el Paseo de la Ribera. A la vera de la iglesia se encuentra el famoso cañón que, apuntando al mar, protegió a la ciudad de los incesantes ataques británicos por mar.

3. Una mañana de golf en el Club Terramar: puede ser, y yo creo que es, uno de los clubs de golf más bonitos en los que he estado. La mayoría de sus 18 hoyos gozan de unas bonitas vistas al mar y, aunque no es barato, merece la pena. También cuenta con un pitch & Putt para jugadores un poco más amateurs. Y si ni siquiera juegas a golf no hay problema, gracias a su extraordinaria ubicación, su restaurante-cafetería es ideal para comer o tomar el aperitivo.

4. Una paella con vistas al mar en Cal Pinxo: toda una institución gastronómica en Sitges donde encontrar, no sé si la mejor, pero sí una deliciosa paella, sobre todo la de verduras, mi preferida. Tiene vistas al mar y un servicio excelente. Tampoco es barato, esa es la verdad, porque además Sitges es una ciudad bastante turística y eso influye sobre todo en la restauración, pero bien merece la pena reservar una mesa (imprescindible) para comer en uno de los mejores restaurantes de Sitges.

Sitges

5. Playas, calas y demás… Hay que pasar una mañana, una tarde o un día entero en cualquiera de las animadas playas de Sitges. A mí me gustan mucho las del centro, como la playa de la Fragata, al lado de la iglesia de San Bartolomé (ver punto 2), pero inevitablemente siempre están bastante llenas, sobre todo en verano. Si te agobia tener mucha gente alrededor, siempre puedes optar por zonas más tranquilas como la playa del Terramar, frente al barrio residencial del mismo nombre.

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23 abril 14

El Celler de Can Roca: así se come en el mejor restaurante del mundo

Decir que mi cena en el Celler de Can Roca fue un sueño cumplido puede ser la forma más clara y sencilla para describir mi experiencia en el mejor restaurante del mundo y orgulloso poseedor de tres estrellas Michelin.

El celler de can roca en BlogBonvoyage

Como todo lo bueno, el tema se hizo esperar, ya que una cena en este famoso restaurante de Girona conlleva, claro, una larga espera. En mi caso, la reserva fue un regalo de mi pareja cuando cumplí 30 años, aunque acabé disfrutándola con 32, hace unos meses. Desde entonces, guardo un fantástico recuerdo que no se queda solamente en lo gastronómico, y como conservo algunas fotos y el delicioso menú, me he decidido a compartirlo con vosotros. En general me gustó todo mucho, muchísimo. La arquitectura y decoración, la ambientación, bienvenida, cuidado, atención…, pero sobre todo la comida, claro, que en realidad es a lo que hemos venido aquí. Podría haber comido a oscuras dentro de una cueva siempre y cuando todo estuviera tocado por la gracia de los hermanos Roca  -Joan, Josep y Jordi- tres genios de la gastronomía, cada uno en su campo, que lograron ya hace tiempo situar a Girona, y a España, en el mapa de la gastronomía mundial.

De los dos menús que puedes escoger, nosotros nos decantamos por el más tradicional, que también es un poco más corto. La idea era poder degustar los platos más característicos de la cocina del celler que fueron los que en realidad lanzaron a la estrellada esfera a este ya mítico restaurante gironí. Los platos fueron:

Aperitivos Celler Can Roca

Comenzamos a ‘comernos el mundo’ a través de los aperitivos del menú. Todo un viaje alrededor del mundo a través de once interesantes entrantes. Un burrito de mole poblano que representaba a México, un caldo de ceviche a Perú o lo propio para China con unas ricas verduras encurtidas con crema de ciruelas.

Mi plato preferido fue sin duda el primero del menú, un inolvidable -no exagero- timbal de manzana y foie con aceite de vainilla del que me hubiera comido 3. O más.

celler can roca-BlogBonvoyage

A semejante comienzo le siguieron platos como parmentier de calamares con pimienta verde ahumada y lenguado a la brasa con aceite de olive verde, piñones, bergamota y naranja que me pareció rico, rico, sobre todo la suavidad del lenguado, uno de mis pescados preferidos.

Celler can roca-BlogBonvoyage2

Recuerdo perfectamente la intensidad del salmonete acompañado de ñoquis de patata, naranja y azafrán. Reconozco que no fue uno de mis preferidos, sobre todo porque no me agradan demasiado los sabores tan intensos a mar, pero os puedo asegurar que en mi mesa quedaron los platos bien limpios. Y éramos cuatro.

En el turno de la carne, había que elegir entre oca a la Royal o cochinillo ibérico, y aunque yo me decanté por la primera, que me chifla, pude también degustar el cochinillo y doy fe de que la textura y suavidad de la carne bien merecía otras tres estrellas Michelin, por lo menos.

Cochinillo en Can Roca

Los postres, aunque tampoco son mi debilidad, también hacían honor al resto de los platos. En mi mesa triunfó la frescura y originalidad de la nube de limón pero sobre todo el original carrito de golosinas y chucherías que pasean al final de la comida y del que puedes escoger lo que quieras. Antes del carrito, postres lácteos como el helado de leche de oveja, espuma de recuit o yogures de queso de oveja me hicieron, sobre todo a mí, adicta confesa al queso y derivados, muy muy feliz. Como toda experiencia, claro.

postres Celler can roca

Como en la mayoría de los momentos más especiales de mi vida, en este caso tampoco pudo faltar la compañía de mi vino preferido, Plácet 09 DO Rioja, de mi querido Álvaro Palacios. Tampoco un brindis con Albert i Noya de la Cava El Celler Brut como aperitivo de todo lo que estaba por llegar.

Bon voyage-can roca

 

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08 abril 14

3 lugares donde no he estado (y que pronto visitaré)

Me encanta viajar, claro, pero si tuviera que decidir entre viajar y organizar un viaje, no sabría yo qué decidir… La cosa es que me encanta atravesar las llamadas “fases del viajero” y disfruto mucho con la inspiración, la búsqueda, etc, sobre todo con la de inspiración, que de eso me sobra. Luego, cuando se materializa todo lo que llevas meses planeando y organizando, la sensación es genial, pero reconozco que cuando regreso de un viaje me siento un poco como ‘vacía’ porque echo de menos las interminables cadenas de emails con los hoteles y restaurantes y toda la investigación que hay detrás de cada viaje y cada destino.

Este año voy a viajar a tres lugares donde nunca he estado (y a algunos otros a donde me encanta volver, como Nueva York, Formentera o la Costa Azul) y cuyo viaje llevo tiempo preparando. Si vosotros los conocéis, me encantará contar con vuestra ‘ayuda’ con consejos y recomendaciones. Y si no habéis estado, pues me encantará que leáis mi experiencia en estos tres fabulosos destinos a los que viajaré este año:

1. Un crucero por el sur de Italia: nunca he hecho un crucero. No tengo una razón de peso que justifique esta afirmación, supongo que no ha surgido y que siempre me han parecido como enormes y repletos de gente, así que este año me estreno en uno. Será un poco diferente, ya que será a bordo de uno de los lujosos barcos de la naviera Star Clippers, específicamente en el velero Royal Clipper.

royal-clipper-Bon voyage

2. Visitar Sao Paulo: mi viaje responde a un motivo más familiar que profesional (¡el mejor motivo!), y aunque nunca ha sido uno de mis destinos más deseados, creo que obtendré una fantástica perspectiva de la ciudad puesto que la visitaré con la parte de mi familia que reside allá, en la mayor metrópolis del hemisferio sur. Además, trataré de hacer una escapada a Río de Janeiro, una de las ciudades más sexys del planeta.

Sao Paulo

3. Relax en las Islas Cook: será el viajazo del año. Las Islas Cook, situadas en alguna idílica parte del Pacífico Sur, entre Hawaii y Nueva Zelanda. Vamos, realmente lejos de España. Visitaré dos de sus islas más características, Rarotonga y Aitutaki, y estoy convencida de que será una semana entregada al placer y a la buena vida del paraíso.

islas Cook

¿Qué os parecen estos destinos? Si ya los conocéis, me encantará leer vuestras sugerencias.

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01 abril 14

Una escapada ‘très chic’ a Biarritz

He pasado unos días de relax en Biarritz. Lo cierto es que necesitaba hacer un pequeño descanso después de una agitada temporada y el plan no ha podido resultar más placentero, tanto, que en un principio pensaba quedarme solo 3 días que acabaron siendo 6, no os digo más. Y es que esta magnífica ciudad francesa es una de mis preferidas para huir de vez en cuando, y el hotel du Palais es el mejor refugio donde conseguirlo.

Hotel du Palais edificio

Biarritz en Bon voyageEste lujoso palacio reconvertido en hotel tiene historia, y mucha. Napoleón III se lo regaló a su amada Eugenia ante la negativa de la española a mudarse a París. Para que ella no tuviera que estar tan lejos de su patria, España, el Emperador mandó construir este maravilloso edificio cuya planta tiene forma de “E” para que su Emperatriz disfrutara durante 6 meses al año justo al lado de la frontera española, en la preciosa ciudad de Biarritz. Desde entonces, Biarritz es uno de los destinos preferidos por la jet set además de por surfistas de medio mundo y cómo no, amantes de la buena gastronomía. Una exótica mezcla de turistas que hacen de Biarritz una deseada ciudad de vacaciones.

Suite Hotel du PalaisA mi llegada al hotel du Palais todo fueron atenciones. El servicio es impecable y además la mayoría habla español, cosa que ayuda bastante si viajas a la vecina France. Pero lo mejor de todo fue hacer el check-in, subir a mi habitación y descubrir que la suite ‘Sissi Emperatriz’ iba a ser mi casa durante los próximos 3 (que luego fueron 6) días, y por supuesto, con unas impresionantes vistas al Atlántico. Esto sí que es un lujo.

De entre los mil fantásticos detalles del hotel, me sedujeron sobre todo dos; el delicado aroma floral del hotel en todos sus pasillos y su increíble oferta gastronómica, en especial, todos los maravillosos quesos de la región, y del resto de Francia, que tuve oportunidad de disfrutar cada noche. Sí, cada noche. Y hacerlo en un entorno espectacular como su restaurante La Rotonde, una media circunferencia con espectaculares ventanales donde se sirven los desayunos y las cenas, lo convierte en una experiencia increíble.

Gastronomia en BiarritzUn spa de donde no apetece salir nunca, tienda, peluquería con los exclusivos productos de Leonor Greyl y una carta de tratamientos para convertirse en una auténtica Emperatriz hacen el resto.

El hotel du Palais es uno de los hoteles más completos y acogedores que he visitado, y aunque es cierto que alojarse es todo un capricho, es mucho mejor si lo haces en temporada baja, ya que el hotel no cierra nunca. Y aunque no te apetecerá salir ni para tomar el aire, estamos en Biarritz y hay que disfrutarlo, así que aquí os dejo mis direcciones preferidas donde reservar mesa o salir de compras.

 

Restaurantes en Biarritz:

Chez Albert BiarritzMe encantó probar el famoso Chez Albert, el lugar donde comer pescado y marisco fresco en Biarritz. Es bastante cutrón, esa es la verdad, y las copas de vino son ya opacas de todos los lavados que llevan encima, pero la materia prima es deliciosa; mejor pedir un entrante y plato que postres, que son buenos pero sin más, y la carta de vinos es aceptable, sobre todo en precios.

Para algo más casual, la zona más de moda ahora en Biarritz son los alrededores del nuevo Mercado, que por cierto solo abre hasta las 13.30h. Se trata de una opción bastante similar a lo que tenemos en España, más bares de tapas donde las bravas se sustituyen por el foie mi-cuit. De todos ellos, me gustó mucho el Bar du Marché.

De compras por Biarritz:

De compras en BiarritzHay tres visitas que son imprescindibles. Bueno, cuatro. La primera es a la mejor tienda de quesos de la ciudad. El dueño no puede ser más encantador y te aconseja y prepara con esmero todos los pedidos para que te lo lleves cómodamente de viaje. Se llama Mille et un Fromages y está situada en la misma calle, y casi enfrente, de la Maison Arosteguy  donde encontrar productos gourmet de primerísima calidad como el delicioso pimiento del Espelette o los tés de la marca Dammann (la infusión de verbena es mi preferida). Por supuesto hay que hacer parada en Helena para comprar algún juego de toallas o manteles, yo me llevé un albornoz y de mi cuarta recomendación, Les Sandalies d’Eugenie, unas preciosas sandalias de esparto (que luego descubrí que están hechas en La Rioja).

Y un imprescindible…

Miremont-Biarritz

Deja hueco tras una comida para tomar un café en el mítico salón de té Miremont, por donde se ha paseado media realeza europea desde su fundación en 1872. Cuenta con unas preciosas vistas al mar y algunos de los pasteles más ricos que he probado nunca, como el sabrosísimo milhojas. Ahora entiendo la debilidad de Alfonso XIII por esta pastelería…

Por todo esto y por muchas otras cosas que no caben en un post, en Bon voyage entonamos bien alto… Vive la France!

 

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