Un buen día
por Adriana Abascal29/01/13 12:10
¡NO OS PERDÁIS ESTE DOMINGO LOS LOOKS QUE LLEVO EN ESTE VÍDEO!
La depresión
Enero siempre es un mes difícil, probablemente sea el mes más complicado del año. Se siente como una especie de síndrome post-navidad, que es como una bofetada en la cara o un jarro de de agua fría que nos despierta a la realidad, pero no es nada agradable.
Ya se acabaron las fiestas, nos quedan esos kilitos de más y cuando llega el correo ya no hay más buenos deseos para el siguiente año e invitaciones, sólo facturas y más facturas que pagar.
Hace frío, nos levantamos por la mañana y está oscuro, y cuando salimos del trabajo ya es de noche. Ya no hay nada que nos emocione en la agenda y nos encontramos como perro sin dueño, con la cuenta del banco en números rojos y sin podernos abrochar bien el vaquero.
Está comprobado que la tercera y la cuarta semana de enero muestran los índices más altos de depresión global. Todo el mundo se siente apagado y eso, además, se contagia. A diferencia de unas cuantas semanas atrás donde todo era celebrar, disfrutar y vivir a tope, no pasa nada especialmente emocionante.
Si a todo este drama añadimos el que ya por naturaleza nosotras, ‘las mujeres’, somos estas criaturas complejas, hormonales, tremendamente sensibles… ¡¡¡Esto acaba siendo un verdadero desastre!!!
La transición
Fue aquella tercera semana de enero cuando decidí que tenía que hacer cambios y tomar cartas en el asunto; que ¡a pesar de las inclemencias del tiempo, bajas temperaturas, falta de luz y la crisis económica, nada ni nadie iba a impedir que me sintiera bien y lucir fabulosa! No estaba lista para tirar la toalla, entregarme a la comodidad del chandal y las Uggs y sentir lástima por mí mientras comía pizza sin llevar la cuenta de los trozos que llevaba.
La misión
Fue como si una fuerza sobrenatural se apoderara de mí y me empujara a moverme hacia un cambio en mi vida. Me desperté con la idea de que, sea cual sea la vida que llevemos, en gran parte depende de nosotras y del cristal por el que queramos verla.
Si queremos ver el vaso medio vacío y enfocarnos en los problemas en vez de no ignorar la belleza y pensar en soluciones convenciéndonos de que nada nos alegra y que tenemos una vida aburrida, monótona y cuesta arriba… ¡Basta! ¡A cambiar el tono! ¿No se supone que las mujeres somos fuertes e invencibles? ¿Dónde quedó todo ese discurso? Pues era ahí el momento de probarlo.
¿Qué me hacía falta? ¿Qué necesitaba realmente para ser feliz? Fue entonces cuando hice la famosa lista.
La lista
1.-Los festejos. Como ya no había cenas ni cocktails, decidí que la fiesta iría conmigo a donde la pudiera llevar. Era el momento de inventar un buen play list con salsa y ritmos latinos y llevar el iPod a todos sitios.
2.-Mi figura. En vez de sentir culpa, arrepentimiento, lástima al no poderme abrochar el pantalón o pensar que ese gimnasio no estaba a mi alcance, era el momento de ser activa. ¿Quién dice que necesitamos un entrenador personal para recuperar la figura? ¡Es nuestra propia decisión volvernos más eficientes, incrementar el movimiento físico y no desperdiciar ninguna oportunidad del día para moldear mi cuerpo!
3.-Emociones. Viendo la serie de televisión ‘Los Kennedy’s’ me inspiré en la escena de JFK cuando dice: ‘No te preguntes lo que tu país puede hacer por ti y pregúntate lo que tú puedes hacer por tu país’. Esto me hizo plantearme que las experiencias emocionantes no iban a venir a llamarme a la puerta. Si quería una vida más divertida y menos rutinaria pues tendría que buscármela yo misma y arriesgarme a salir de esa zona protegida y cómoda y agregar o probar nuevas actividades a mi vida.
4.-Las compras. En lugar de mirar las revistas de moda o los escaparates torturándome con todo aquello que no me puedo comprar ni aún estando en rebajas, decidí que una mujer puede tener más estilo con creatividad que con un presupuesto ilimitado. Así que me puse la camiseta de la estilista, le di la vuelta a todo mi guardarropa y con lo mismo y mucha imaginación iba a sentirme una nueva mujer. ¡Como si hubiera comprado la tienda entera sin gastar ni un centavo!
Final
Los problemas van y vienen, las estaciones cambian, los árboles florecen y luego pierden todas las hojas. Hay veces que brilla el sol y hay veces que llueve a cantaros, pero ¡¡¡debemos aprender a vivir y me refiero realmente a vivir a tope!!!
Como si fuera nuestro último día en el planeta, independientemente de las adversidades; seamos realistas, los problemas siempre estarán ahí para retarnos, desaparecen unos y aparecen otros, quizá para mantenernos en evolución e ir aprendiendo. Pero te aseguro que si haces ‘la lista’ verás que unas cuantas pequeñas cosas pueden hacer una gran diferencia. La clave está en tu poder interior y fuerza.
Todos estos pequeños cambios provocaron un gran cambio en mi vida diaria. De repente, por ninguna razón en particular, me encontraba contenta, positiva y como en la cima de una montaña. Sin añorar los viejos tiempos. Preparada para cualquier reto que la vida me pusiera…




